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Chapecoense: La copiloto que murió en su primer vuelo internacional

Sissy Arias realizaba su primer vuelo como copiloto civil en el avión de Lamia que se estrelló en Colombia.

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La azafata sobreviviente, Ximena Sánchez, colgó esta imagen de la tripulación antes de partir de Bolivia. Todos murieron, incluyendo a Sissy Arias.
La azafata sobreviviente, Ximena Sánchez, colgó esta imagen de la tripulación antes de partir de Bolivia. Todos murieron, incluyendo a Sissy Arias.

La Paz, Bolivia.

Siete bolivianos, todos miembros de la tripulación del Lamia 2933 que llevaba a bordo al club brasileño Chapecoense, murieron la noche del lunes al estrellarse la nave en Colombia. Entre las víctimas se encontraba la joven copiloto civil Sissy Arias.

Para Sissy la noche del lunes era su fecha soñada, ya que realizaba su primer vuelo comercial internacional con la compañía LaMia después de varios obstáculos superados para convertirse en piloto de aviación.

Sissy estudió aviación comercial en Estados Unidos. Tras culminar sus estudios, la joven estaba en la etapa de sumar horas de vuelo, y la oportunidad llegó con el viaje de la plantilla del club Chapecoense a Colombia.

"Estamos llevándolos hasta Medellín y prestos para brindarles el mejor servicio", dijo Sissy, al canal Gigavisión que hizo la nota previa al despegue.



El lunes en la mañana Sissy tuvo el último diálogo con su padre, el reconocido periodista boliviano, Jorge Arias. Lo llamó, le dijo que lo quería, que iba muy entusiasmada y que en dos horas partiría el vuelo que la llevaría a Colombia con el Chapecoense.

"Me dijo que nos veríamos el sábado y yo, tan ocupado, no le presté mucha atención… si hubiera sabido que era la última vez, le habría prestado toda la atención del mundo", afirmó el apesarado padre.

"Fueron cinco minutos la diferencia entre que mi hija estuviera viva y que haya muerto, cinco minutos no más, pero no vamos a buscar responsables, ¿qué ganaría con eso?", se preguntó el periodista.

Sissy residía con sus hijos y su esposo en Santa Cruz de La Sierra (Bolivia), la ciudad en la que también viven sus padres. Acostumbraban verse, visitarse, compartir instantes de amor con los pequeños, pues Jorge se desvive por sus nietos.