El efecto Carolina en la moda

Ropa versátil, atemporal, fácil de poner y de estética siempre bella, es es el legado de elegancia que deja Carolina Herrera

No tenía formación profesional como diseñadora, llegó desde Venezuela con la meta de triunfar en NY e inició su carrera a los 40 años... y sin embargo, Carolina Herrera se consagró como un ícono fashion, situando a su empresa entre los conglomerados de moda más poderosos del orbe.

Glamorosa y sofisticada por naturaleza, en su reciente desfile de Otoño-Invierno, realizado en la Gran Manzana, la dama de 79 años anunció su salida como directora creativa de la firma que fundó a inicios de los años 80.

Sin embargo, dejó claro que no piensa en el retiro, pues ahora será embajadora global de su marca, la cual incluye ropa, accesorios y algunos de los perfumes más vendidos en todo el mundo, con una facturación, según la propia empresa, de más de mil 400 millones de dólares anuales.

Considerada por la poderosa editora Anna Wintour como la encarnación de la elegancia, Carolina deja uno de los legados más potentes en la industria, el cual va más allá de haber convertido la blusa blanca en la prenda de las mujeres chic del planeta.

Así lo demostró en su pasarela final, en la cual sus modelos favoritas lucieron estas piezas en combinación con grandes y coloridas faldas, dándole forma a un desfile que sintetizó el espíritu de la firma: versátil, atemporal, fácil de poner y de estética siempre bella.

"Carolina logró situarse más allá de las tendencias con un estilo propio que tiene que ver con la elegancia, con el saber estar, con lucir siempre perfecta y siempre ensalzando el cuerpo de la mujer", afirma el diseñador venezolano Ángel Sánchez, su amigo desde hace años.

Una dama excepcional. La señora Herrera, como se le conoce, no aprecia las cosas exageradas o vulgares, ni tampoco la difusión desbordada en redes sociales. Por ello, no busca el apoyo de los millennials, de los influencers ni de las celebridades que caminan en las alfombras rojas.

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Sus diseños se han destacado por ser atemporales y de estética elegante sin caer en lo vulgar

Y es que una de sus máximas es: "para tener estilo, no es necesario seguir las tendencias". Incluso, ha llegado a comentar que la mayoría de los diseños que conformaron su primera colección, realizada en el 1981, continúan vigentes.

Además, ha sabido ser una excelente mujer de negocios, pues su línea CH y sus fragancias -que elabora en conjunto con la poderosa casa Puig-, son un ejemplo a seguir en cuanto a unir esfuerzos en la industria.
Así, con precios más accesibles que los de Carolina Herrera Nueva York -la primera línea que desarrolló-, los bolsos, zapatos, faldas y blusas de CH se venden como pan caliente en todas las latitudes.

Y también están sus clientas, como la legendaria editora Diana Vreeland -quien la convenció de lanzar su firma-, así como figuras de la talla de Jackie Kennedy, Michelle Obama, la Reina Letizia de España y Reneé Zellweger, entre muchas más.

El sucesor de esta gran dama será Wes Gordon, a quien ella ha instruido desde marzo pasado. Por supuesto, todos esperan que este creativo logre continuar con el conocido y deseado "efecto Carolina" en la moda.