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Asesinato de policía en Honduras queda registrado en video

El hecho se produjo el 7 de agosto de 2013 en el bulevar Centroamérica. Los presuntos hechores fueron detenidos.

El video capta el momento justo en que uno de los motociclistas dispara por segunda ocasión contra el policía.
Tegucigalpa, Honduras El afán de hacer cumplir la ley llevó a la muerte al policía de tránsito Joaquín Santos Arita, un hombre de 40 años, cuya muerte quedó grabada en un impactante video. En la cinta original, a la que tuvo acceso LA PRENSA, se ve a dos motociclistas en el momento en el que matan al agente. En la grabación suministrada al periódico aparecen cubiertos los rostros de los hechores. Arita, originario de Ocotepeque, luchó por su vida hasta el último minuto en un crimen público cometido el 7 de agosto de 2013 en el bulevar Centroamérica en el carril que conduce al centro de Tegucigalpa. Una vía muy transitada de la capital de Honduras. El policía de tránsito ayudaba a cruzar la calle a una dama cuando se percató que dos jóvenes transitaban en una motocicleta y esperaban la luz verde de un semáforo para continuar su marcha. En Honduras la ley prohibe desde el 15 de junio del 2012 que dos hombres se transporten en una motocicleta, por lo que el policía requirió a los sujetos, ambos de mediana estatura. El que manejaba llevaba puesta una camisa azul y un jeans con un casco blanco. El pasajero iba vestido todo de negro, con camisa, pantalón y casco. Ambos van en una motocicleta marca Hero-Karisma. Como si nada ocurriera los hombres tratan de arrancar al escuchar el requerimiento del policía, que les pide los documentos. Se observa cómo el pasajero de la moto acomoda su arma con la mano derecha, mientras el policía, al ver que no hay colaboración, les quita la llave de la moto y les indica a los sujetos que se estacionen correctamente y que se bajen. El hombre vestido de negro, el que se acomodó el arma y es pasajero, trata de acercarse al policía. Un carro se lo impide, le da vuelta a la motocicleta, saca su arma y apunta directamente a la cabeza del agente. Arita se agacha al verse amenazado y esquiva el primer disparo. Los conductores de los carros no hacen nada por ayudar al agente y empiezan a irse de la escena al escuchar la detonación. El policía empieza una lucha contra el delincuente que le disparó, mientras el otro observa. Arita bota las llaves de la motocicleta y el casco del fascineroso sale rodando. El policía golpea a su oponente en varias oportunidades y lo tira al suelo. En el forcejeo, el que conduce la moto reacciona y busca sacar el arma del cinturón del policía pero no lo logra. El policía mantiene atrapado al delincuente de negro, que le da el arma a su compañero. Mientras el policía está distraído, el delincuente fríamente apunta a la cabeza al agente y le infiere el disparo al uniformado, quien muere al instante. Los dos atacantes se suben a la moto, uno de ellos se da cuenta que no están las llaves, se baja, las busca, encienden la moto y se dan a la fuga. Minutos después elementos motorizados que estaban en el sector les dieron persecución y los detuvieron en el bulevar Juan Pablo II, decomisándoles una pistola nueve milímetros y la moto. Los hombres fueron identificados como José Edwin Mejía Bautista y José Edgardo González Aguilera. González Aguilera fue trasladado hasta el Hospital Escuela donde murió. El otro guarda prisión.

Tegucigalpa, Honduras

El afán de hacer cumplir la ley llevó a la muerte al policía de tránsito Joaquín Santos Arita, un hombre de 40 años, cuya muerte quedó grabada en un impactante video.

En la cinta original, a la que tuvo acceso LA PRENSA, se ve a dos motociclistas en el momento en el que matan al agente. En la grabación suministrada al periódico aparecen cubiertos los rostros de los hechores.

Arita, originario de Ocotepeque, luchó por su vida hasta el último minuto en un crimen público cometido el 7 de agosto de 2013 en el bulevar Centroamérica en el carril que conduce al centro de Tegucigalpa. Una vía muy transitada de la capital de Honduras.

El policía de tránsito ayudaba a cruzar la calle a una dama cuando se percató que dos jóvenes transitaban en una motocicleta y esperaban la luz verde de un semáforo para continuar su marcha.

En Honduras la ley prohibe desde el 15 de junio del 2012 que dos hombres se transporten en una motocicleta, por lo que el policía requirió a los sujetos, ambos de mediana estatura.

El que manejaba llevaba puesta una camisa azul y un jeans con un casco blanco. El pasajero iba vestido todo de negro, con camisa, pantalón y casco. Ambos van en una motocicleta marca Hero-Karisma.

Como si nada ocurriera los hombres tratan de arrancar al escuchar el requerimiento del policía, que les pide los documentos.

Se observa cómo el pasajero de la moto acomoda su arma con la mano derecha, mientras el policía, al ver que no hay colaboración, les quita la llave de la moto y les indica a los sujetos que se estacionen correctamente y que se bajen.

El hombre vestido de negro, el que se acomodó el arma y es pasajero, trata de acercarse al policía. Un carro se lo impide, le da vuelta a la motocicleta, saca su arma y apunta directamente a la cabeza del agente.

Arita se agacha al verse amenazado y esquiva el primer disparo. Los conductores de los carros no hacen nada por ayudar al agente y empiezan a irse de la escena al escuchar la detonación.

El policía empieza una lucha contra el delincuente que le disparó, mientras el otro observa.

Arita bota las llaves de la motocicleta y el casco del fascineroso sale rodando. El policía golpea a su oponente en varias oportunidades y lo tira al suelo.

En el forcejeo, el que conduce la moto reacciona y busca sacar el arma del cinturón del policía pero no lo logra. El policía mantiene atrapado al delincuente de negro, que le da el arma a su compañero.

Mientras el policía está distraído, el delincuente fríamente apunta a la cabeza al agente y le infiere el disparo al uniformado, quien muere al instante.

Los dos atacantes se suben a la moto, uno de ellos se da cuenta que no están las llaves, se baja, las busca, encienden la moto y se dan a la fuga.

Minutos después elementos motorizados que estaban en el sector les dieron persecución y los detuvieron en el bulevar Juan Pablo II, decomisándoles una pistola nueve milímetros y la moto.

Los hombres fueron identificados como José Edwin Mejía Bautista y José Edgardo González Aguilera. González Aguilera fue trasladado hasta el Hospital Escuela donde murió. El otro guarda prisión.

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