Con la Cuaresma inician 40 días de reflexión y fe

En todas las iglesias católicas de Honduras se celebró la misa donde se impuso la cruz de ceniza a los fieles

Monseñor  Rómulo Emiliani presidió la misa de imposición de ceniza en la catedral San Pedro Apóstol de la capital industrial.
Monseñor Rómulo Emiliani presidió la misa de imposición de ceniza en la catedral San Pedro Apóstol de la capital industrial.
San Pedro Sula. El inicio de la Cuaresma marca un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Son 40 días destinados para la conversión del corazón antes de que llegue la Semana Santa. Las iglesias de toda Honduras fueron abarrotadas de fieles que llegaron a la misa para recibir la cruz de ceniza en su frente como símbolo de la conversión y como un recordatorio que de “somos polvo y en polvo nos convertiremos”. Ese rito es también un recordatorio de que la vida en la tierra es pasajera y que la definitiva se encuentra en el cielo. La devoción de las personas se dibujaba en sus rostros y sus palabras reflejaban la necesidad de vivir en una Honduras en paz. “Estamos en una Honduras sin empleo, violenta, injusta y con una serie de problemas y lo único que nos queda por hacer es acudir a la iglesia a pedir a Jesús sacramentado que nos ayude”, dijo María García, una feligrés de la colonia Aurora. En la celebración de la catedral San Pedro Apóstol de San Pedro Sula, monseñor Rómulo Emiliani dijo que hay que entrar en tiempo de penitencia por nuestros pecados que han hecho del país en este momento, del cielo un infierno. “Todos tenemos algo de culpa de lo que está pasando en Honduras no solamente los gobiernos, también nosotros como iglesia tenemos que pensar si estamos siendo buenos discípulos del Señor, auténticos misioneros”. Emiliani dijo que todos tenemos la culpa de lo que pasa en Honduras porque hay un baño de sangre, violencia, dolor, angustia y muerte de pobreza extrema de una marcha forzosa a Estados Unidos. “Un millón de hombres y mujeres fuera del país, familias que se rompen para siempre muchas veces y todos tenemos culpa, por eso la Cuaresma es especial para que todos entremos en una etapa de reflexión profunda sobre nuestras responsabilidades históricas”, predicó. El obispo dijo que Honduras ya tocó fondo o nos levantamos en este momento o este país tendrá un caos espantoso, es la oportunidad del Gobierno, empresa privada, magisterio y todos los sectores porque no se puede sufrir más, no podemos seguir siendo el país más violento del mundo, dijo. Solemnidad en la capital La eucaristía solemne en la capital se realizó en la iglesia catedral San Miguel Arcángel y fue concelebrada por el canciller de la arquidiócesis de Tegucigalpa Carlomagno Núñez y el sacerdote Luis Enrique Gutiérrez. Como la introducción a la misa, así fue de directo el mensaje del canciller Núñez, durante la homilía. Amparado en la carta del papa Francisco para esta época y en las escrituras el sacerdote instó a los creyentes a seguir la pauta de vida de Jesucristo. “Dejar las mieles del pecado es duro pero, aquí comienza el camino a nuestra renuncia. Primero... la gracia de Dios tiene que anidarse en nuestros corazones para abrirnos y permitirnos aprender a ver el rostro de Dios en nuestros hermanos”, exhortó. Recordó que en el evangelio de San Mateo se escucha la voz recia de Jesucristo que despierta al pueblo judío a ejercer una religión sincera al cumplir discretamente los signos de la piedad, la oración, el ayuno, la limosna. “Estamos llamados a vivir y practicar el mandamiento del amor. No distanciar la teoría de la práctica, porque somos expertos en recetar pero nos cuesta cumplir, somos buenos para predicar pero no para dar ejemplo” apuntó. Llamado a los fieles En La Ceiba decenas de fieles acudieron desde horas tempranas a los distintos templos católicos de la ciudad para ser partícipes del inicio del tiempo litúrgico de reflexión y penitencia. Familias enteras llenaron la catedral San Isidro para recibir la imposición de ceniza en medio de un llamado profundo de la iglesia a vivir este tiempo en oración permanente, ayuno y penitencia. “La Cuaresma es un tiempo de 40 días que tenemos los cristianos para revivir lo que Jesús vivió durante el desierto. La Iglesia nos presenta hoy un programa de oración, limosna, ayuno”, invitó monseñor Miguel Lennihan, obispo de la Diócesis de La Ceiba. El verdadero ayuno En Santa Rosa de Copán también los fieles comenzaron el período de reflexión, perdón y penitencia con gran entusiasmo. El padre Julio César Galdámez, párroco de la diócesis de Santa Rosa de Lima, explicó que la cuaresma “es un tiempo privilegiado en que Dios nos permite tener un momento de reconciliación, de perdón y de acercarnos al Señor de todo corazón y con sinceridad”. El sacerdote explicó que “el verdadero ayuno es dejar de comer ese día, y esa comida darla a las personas que necesitan”. Dijo que muchos feligreses practicarán la abstinencia de comer carne durante 40 días como un pequeño sacrificio.

San Pedro Sula. El inicio de la Cuaresma marca un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Son 40 días destinados para la conversión del corazón antes de que llegue la Semana Santa.

Las iglesias de toda Honduras fueron abarrotadas de fieles que llegaron a la misa para recibir la cruz de ceniza en su frente como símbolo de la conversión y como un recordatorio que de “somos polvo y en polvo nos convertiremos”.

Ese rito es también un recordatorio de que la vida en la tierra es pasajera y que la definitiva se encuentra en el cielo.

La devoción de las personas se dibujaba en sus rostros y sus palabras reflejaban la necesidad de vivir en una Honduras en paz.

“Estamos en una Honduras sin empleo, violenta, injusta y con una serie de problemas y lo único que nos queda por hacer es acudir a la iglesia a pedir a Jesús sacramentado que nos ayude”, dijo María García, una feligrés de la colonia Aurora. En la celebración de la catedral San Pedro Apóstol de San Pedro Sula, monseñor Rómulo Emiliani dijo que hay que entrar en tiempo de penitencia por nuestros pecados que han hecho del país en este momento, del cielo un infierno.

“Todos tenemos algo de culpa de lo que está pasando en Honduras no solamente los gobiernos, también nosotros como iglesia tenemos que pensar si estamos siendo buenos discípulos del Señor, auténticos misioneros”.

Emiliani dijo que todos tenemos la culpa de lo que pasa en Honduras porque hay un baño de sangre, violencia, dolor, angustia y muerte de pobreza extrema de una marcha forzosa a Estados Unidos.

“Un millón de hombres y mujeres fuera del país, familias que se rompen para siempre muchas veces y todos tenemos culpa, por eso la Cuaresma es especial para que todos entremos en una etapa de reflexión profunda sobre nuestras responsabilidades históricas”, predicó.

El obispo dijo que Honduras ya tocó fondo o nos levantamos en este momento o este país tendrá un caos espantoso, es la oportunidad del Gobierno, empresa privada, magisterio y todos los sectores porque no se puede sufrir más, no podemos seguir siendo el país más violento del mundo, dijo.

Solemnidad en la capital

La eucaristía solemne en la capital se realizó en la iglesia catedral San Miguel Arcángel y fue concelebrada por el canciller de la arquidiócesis de Tegucigalpa Carlomagno Núñez y el sacerdote Luis Enrique Gutiérrez.

Como la introducción a la misa, así fue de directo el mensaje del canciller Núñez, durante la homilía.

Amparado en la carta del papa Francisco para esta época y en las escrituras el sacerdote instó a los creyentes a seguir la pauta de vida de Jesucristo.

“Dejar las mieles del pecado es duro pero, aquí comienza el camino a nuestra renuncia. Primero... la gracia de Dios tiene que anidarse en nuestros corazones para abrirnos y permitirnos aprender a ver el rostro de Dios en nuestros hermanos”, exhortó.

Recordó que en el evangelio de San Mateo se escucha la voz recia de Jesucristo que despierta al pueblo judío a ejercer una religión sincera al cumplir discretamente los signos de la piedad, la oración, el ayuno, la limosna.

“Estamos llamados a vivir y practicar el mandamiento del amor. No distanciar la teoría de la práctica, porque somos expertos en recetar pero nos cuesta cumplir, somos buenos para predicar pero no para dar ejemplo” apuntó.

Llamado a los fieles

En La Ceiba decenas de fieles acudieron desde horas tempranas a los distintos templos católicos de la ciudad para ser partícipes del inicio del tiempo litúrgico de reflexión y penitencia.

Familias enteras llenaron la catedral San Isidro para recibir la imposición de ceniza en medio de un llamado profundo de la iglesia a vivir este tiempo en oración permanente, ayuno y penitencia. “La Cuaresma es un tiempo de 40 días que tenemos los cristianos para revivir lo que Jesús vivió durante el desierto. La Iglesia nos presenta hoy un programa de oración, limosna, ayuno”, invitó monseñor Miguel Lennihan, obispo de la Diócesis de La Ceiba.

El verdadero ayuno

En Santa Rosa de Copán también los fieles comenzaron el período de reflexión, perdón y penitencia con gran entusiasmo.

El padre Julio César Galdámez, párroco de la diócesis de Santa Rosa de Lima, explicó que la cuaresma “es un tiempo privilegiado en que Dios nos permite tener un momento de reconciliación, de perdón y de acercarnos al Señor de todo corazón y con sinceridad”.

El sacerdote explicó que “el verdadero ayuno es dejar de comer ese día, y esa comida darla a las personas que necesitan”.

Dijo que muchos feligreses practicarán la abstinencia de comer carne durante 40 días como un pequeño sacrificio.

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