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Hondureño será ejecutado en Texas el 16 de enero de 2014

Edgardo Cubas fue condenado por violar y asesinar a una hispana de 15 años en Houston.

Tegucigalpa. A 11 años de haber sido condenado a muerte, el hondureño Edgardo Rafael Cubas (34) recibió la noticia que tanto lo hacía pensar en su celda desde 2004: la fecha de su ejecución por inyección letal. El Departamento de Justicia Criminal de Texas informó que el hispano será ejecutado el 16 de enero. En junio de 2012, el hondureño perdió la última apelación en el Circuito 5 y solo le quedaba la opción de apelar ante la Corte Suprema de Estados Unidos. De los seis hondureños condenados a muerte en Estados Unidos, el caso de Cubas estuvo más cercano a una fecha de ejecución, ya que el hondureño se declaró culpable de la violación y el asesinato de Esmeralda Alvarado, de 15 años. LA PRENSA visitó a mediados de 2012 a Cubas en la Unidad de Polunsky en Texas. Estaba delirando a causa del encierro. Sin embargo recordó su juventud en Tegucigalpa y su vida en libertad en Houston. Condena a muerte Entre el 18 y 19 de enero, Cubas, Walter Alexander Sorto (salvadoreño) y Eduardo Navarro prácticamente secuestraron a la quinceañera, la llevaron a un lugar lejano, la violaron y Cubas terminó disparándole y provocándole la muerte, según el testimonio policial de Sorto. Cubas llegó a EUA en 2000. Dos años después fue calificado por la Policía de Houston como asesino con características de secuestro y rapto de aproximadamente cuatro mujeres. Al hondureño se le vinculó como miembro de la Banda del Este . La Policía lo vincula con el asesinato de Laura Ayala (13), María Teresa Rangel (38) y Roxana Capulín (24). Fue condenado a muerte el 7 de junio de 2004 después de declarar que había disparado contra Capulín y Alvarado. El consulado de Honduras en Houston le ha dado especial seguimiento a la condena de Cubas, pero las esperanzas de que el hondureño saliera del pabellón de la muerte fueron casi nulas, ya que se declaró culpable de la violación y el asesinato de Alvarado. Cabe señalar que en los otros casos no se le ha podido probar su culpabilidad. Acusación Cubas ya fue trasladado del pabellón de la muerte al “death match” (juego de la muerte) hace dos semanas, manifestó a LA PRENSA el cónsul de Honduras en Houston, Leonel Zúniga. “Se ha dado todo el debido proceso. El jueves de la semana pasada visité a los muchachos (Cubas y Carlos Ayestas, condenados a muerte en Texas). A Cubas ya lo sacaron del pabellón de la muerte y ya está con los que tienen fecha de ejecución. Está bajo supervisión las 24 horas del día. Siempre está en Polunsky, en West Livingston”, comentó Zúniga. Sobre la conversación que tuvo con Cubas la semana pasada, el cónsul manifestó que el hondureño ya tenía conocimiento de la fecha de su ejecución. “Hace dos semanas le dieron la fecha. Está resignado, cuando hablamos de ese punto se entristeció, pero él no tiene noción de lo que está pasando”. Después de que LA PRENSA estuvo con Cubas en Polunsky el año pasado, a la semana, su padre murió. La mamá de Cubas en ese tiempo vivía en Los Ángeles, pero debido a la situación del hondureño ahora se trasladó a Houston. “Hace mucho no platico con nadie, aunque mi padre vino el fin de semana a verme. Hace mucho no lo veía. Lo vi muy ‘chavo’, creo que iba a verse con alguien”, fueron las primeras palabras que dijo Cubas a LA PRENSA tras un grueso cristal. La conversación de 45 minutos se centró en la vida que llevó en Tegucigalpa. “Vivía en la colonia San Miguel. Desde muy joven trabajé en un centro comercial en Comayagüela. Hablemos de Tepas. Claro que me acuerdo, aunque me vine hace mucho. Me gusta platicar, pero aquí no se puede con nadie. Siempre fui muy rebelde en mi juventud. Mire el tatuaje que tengo, pero no me lo terminé de hacer”, dijo hace un año Cubas. Para ese tiempo, el hondureño confesó que llevaba ocho años de encierro pensando en su muerte. “Me gusta leer. Aquí se puede leer mucho y tenemos una biblioteca. No podemos hacer deporte. Siempre estamos solos, salimos a tomar el sol solos. Aquí es de película todo, pero no tengo miedo. Pase lo que pase estoy preparado mentalmente. Llevo ocho años pensando en esto”, dijo Cubas desde el pabellón de la muerte en 2012.

Tegucigalpa. A 11 años de haber sido condenado a muerte, el hondureño Edgardo Rafael Cubas (34) recibió la noticia que tanto lo hacía pensar en su celda desde 2004: la fecha de su ejecución por inyección letal.

El Departamento de Justicia Criminal de Texas informó que el hispano será ejecutado el 16 de enero. En junio de 2012, el hondureño perdió la última apelación en el Circuito 5 y solo le quedaba la opción de apelar ante la Corte Suprema de Estados Unidos.

De los seis hondureños condenados a muerte en Estados Unidos, el caso de Cubas estuvo más cercano a una fecha de ejecución, ya que el hondureño se declaró culpable de la violación y el asesinato de Esmeralda Alvarado, de 15 años.

LA PRENSA visitó a mediados de 2012 a Cubas en la Unidad de Polunsky en Texas. Estaba delirando a causa del encierro. Sin embargo recordó su juventud en Tegucigalpa y su vida en libertad en Houston.

Condena a muerte

Entre el 18 y 19 de enero, Cubas, Walter Alexander Sorto (salvadoreño) y Eduardo Navarro prácticamente secuestraron a la quinceañera, la llevaron a un lugar lejano, la violaron y Cubas terminó disparándole y provocándole la muerte, según el testimonio policial de Sorto.

Cubas llegó a EUA en 2000. Dos años después fue calificado por la Policía de Houston como asesino con características de secuestro y rapto de aproximadamente cuatro mujeres. Al hondureño se le vinculó como miembro de la Banda del Este .

La Policía lo vincula con el asesinato de Laura Ayala (13), María Teresa Rangel (38) y Roxana Capulín (24). Fue condenado a muerte el 7 de junio de 2004 después de declarar que había disparado contra Capulín y Alvarado.

El consulado de Honduras en Houston le ha dado especial seguimiento a la condena de Cubas, pero las esperanzas de que el hondureño saliera del pabellón de la muerte fueron casi nulas, ya que se declaró culpable de la violación y el asesinato de Alvarado. Cabe señalar que en los otros casos no se le ha podido probar su culpabilidad.

Acusación

Cubas ya fue trasladado del pabellón de la muerte al “death match” (juego de la muerte) hace dos semanas, manifestó a LA PRENSA el cónsul de Honduras en Houston, Leonel Zúniga.

“Se ha dado todo el debido proceso. El jueves de la semana pasada visité a los muchachos (Cubas y Carlos Ayestas, condenados a muerte en Texas). A Cubas ya lo sacaron del pabellón de la muerte y ya está con los que tienen fecha de ejecución. Está bajo supervisión las 24 horas del día. Siempre está en Polunsky, en West Livingston”, comentó Zúniga.

Sobre la conversación que tuvo con Cubas la semana pasada, el cónsul manifestó que el hondureño ya tenía conocimiento de la fecha de su ejecución. “Hace dos semanas le dieron la fecha. Está resignado, cuando hablamos de ese punto se entristeció, pero él no tiene noción de lo que está pasando”.

Después de que LA PRENSA estuvo con Cubas en Polunsky el año pasado, a la semana, su padre murió. La mamá de Cubas en ese tiempo vivía en Los Ángeles, pero debido a la situación del hondureño ahora se trasladó a Houston.

“Hace mucho no platico con nadie, aunque mi padre vino el fin de semana a verme. Hace mucho no lo veía. Lo vi muy ‘chavo’, creo que iba a verse con alguien”, fueron las primeras palabras que dijo Cubas a LA PRENSA tras un grueso cristal.

La conversación de 45 minutos se centró en la vida que llevó en Tegucigalpa. “Vivía en la colonia San Miguel.

Desde muy joven trabajé en un centro comercial en Comayagüela. Hablemos de Tepas. Claro que me acuerdo, aunque me vine hace mucho.

Me gusta platicar, pero aquí no se puede con nadie. Siempre fui muy rebelde en mi juventud. Mire el tatuaje que tengo, pero no me lo terminé de hacer”, dijo hace un año Cubas.

Para ese tiempo, el hondureño confesó que llevaba ocho años de encierro pensando en su muerte.

“Me gusta leer. Aquí se puede leer mucho y tenemos una biblioteca. No podemos hacer deporte.

Siempre estamos solos, salimos a tomar el sol solos. Aquí es de película todo, pero no tengo miedo. Pase lo que pase estoy preparado mentalmente.

Llevo ocho años pensando en esto”, dijo Cubas desde el pabellón de la muerte en 2012.

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