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Ruta 504: Descubriendo las cuevas de Pencaligüe

Maravillosa e imponente creación de la naturaleza en el departamento de Santa Bárbara.

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40 metros de altura tiene el cerro conocido como el muro de piedra, que se ubica en el cerro El Calichal y al pie de una de las cuevas.

San Pedro Sula, Honduras.

Honduras posee abundantes sitios con potencial turístico, muchos que aún no han sido descubiertos, tal es el caso de las Cuevas de Pencaligüe; imponentes obras de la naturaleza que se localizan al pie de la montaña El Calichal en el municipio de Atima, a 35 kilometros de Santa Bárbara. El municipio fue fundado en 1877 y se caracteriza por ser uno de los mayores productores de café de la zona.

Para llegar a las cuevas hay que recorrer unos 15 minutos en vehículo. Una vez en la falda de la sierra el trayecto se debe hacer a pie, por la orilla del río San José, durante unos 45 minutos atravesando el verdoso bosque. Para los amantes de la naturaleza y del senderismo, recorrer el rocoso y elevado camino puede convertirse en una experiencia inolvidable. Algunos tramos de la montaña son elevados, por lo que se recomienda a los turistas llevar agua y vestir zapatos cómodos para subir la pendiente; durante el recorrido, los visitantes irán disfrutando de los hermosos paisajes y el contacto con la naturaleza.

Al llegar a la primera caverna se puede apreciar la hermosura arquitectónica hecha por la madre naturaleza, es allí donde se sabe que el esfuerzo físico vale la pena. La amplia cueva que en su interior alberga estalactitas, tiene amplias dimensiones, muchas personas expresan que las orillas de la cueva se asemejan al mapa de Honduras. Otro de los atractivos es el muro de piedra que tiene una altura de unos 40 metros y se puede ver desde la montaña.

La otra cueva, que está a pocos minutos, asombra a los visitantes porque es similar a una boca que se traga literalmente el río, es conocida por los pobladores como El Embocadero. Se dice que un grupo de canadienses logró atravesar la cueva desde donde se oculta el río hasta su salida, que es a unos dos kilómetros, los pobladores dijeron que los aventureros se tardaron tres días en salir al otro extremo.