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Convierten la cartulina en réplicas de héroes infantiles

El catedrático Jesús Cerros y su esposa, Susan, han creado un mundo de figuritas. Ella comenzó ayudando a su compañero cortando el material.

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La mayor parte de las figuras son hechas en la casa  con la ayuda de los familiares que cortan la catulina mientras los esposos  arman.
La mayor parte de las figuras son hechas en la casa con la ayuda de los familiares que cortan la catulina mientras los esposos arman.

San Pedro Sula, Honduras

El universo de los héroes infantiles, las naves espaciales y otros personajes imaginarios parece haberse escapado de las pantallas del cine y la televisión mediante las prodigiosas manos de un matrimonio de emprendedores sampedranos.

Los esposos Jesús Antonio Cerros y Susan Stefhany Sabillón encontraron en la elaboración de pequeñas figuras en cartulina, una forma de combatir el estrés y agenciarse un dinero extra a la vez.

El Halcón Milenario, una nave espacial perteneciente al mundo ficticio de la serie de películas La guerra de las galaxias, sobresale entre la gran cantidad de estas diminutas obras de arte que la pareja elabora en sus ratos libres.

Las figuras son diseñadas en computadora mediante rayos láser y luego impresas en la cartulina tipo opalina para que adquieran el rostro y los detalles que las identifican.

El recordado Mario Bros de los primeros juegos de Nintendo se mezcla con los superhéroes o con el Doctor Strange en el inmenso mundo de héroes admirados por niños de todas las épocas. También hay figuras creadas por sus diseñadores a petición de un cliente, como un desconocido chef o un artista de la farándula internacional.

Son réplicas en miniatura de los modelos originales, las cuales parecen cobrar vida en las manos de estos artistas, quienes comenzaron fabricándolas por puro pasatiempo, pero que ahora comercializan con buen suceso en el Bazar del Sábado que patrocina la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés.

Jesús Antonio Cerros, catedrático universitario y técnico de una empresa sampedrana, recordó que comenzó usando centros de mesa para hacer Minions, unos pequeños bichos amarillos a los que les encantan las frutas. Fue para un cumpleaños de su pequeño hijo celebrado en un centro de festejos donde una vendedora de palomitas de maíz le sugirió que los comercilizara porque estaban muy originales.

También usaba tapones de refrescos y otros productos embotellados, para hacer diferentes tipos de muñecos. Los quería para su colección, pero de repente alguien en el trabajo le pidió que le vendiera uno. La habilidad del catedrático fue puesta a prueba por un cliente amante de la música que le pidió que le hiciera la réplica de los integrantes del grupo estadounidense Kiss. Resulta que Cerros no solamente elaboró idénticos a los rockeros, sino que le hizo a cada uno su instrumento, dejando perplejo al cliente. “Solo falta que toquen”, comentó.