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Madre de menores: “Sospecho que hubo mano criminal en el incendio”

Los cuerpos de los dos pequeños están siendo velados en el barrio Medina y hoy los sepultan.

La madre de los pequeños, María Espinal, llora frente a los féretros de sus hijos, quienes ayer eran velados en una casa del barrio Medina.
La madre de los pequeños, María Espinal, llora frente a los féretros de sus hijos, quienes ayer eran velados en una casa del barrio Medina.

San Pedro Sula, Honduras.

“No creo que por un recalentamiento de un ventilador se haya originado el incendio donde murieron mis hijos”, manifestó ayer María Azucena Espinal, madre de los hermanitos que murieron el martes al quemarse la casa donde vivían en la colonia Prado Alto.

Los pequeños Stharling Samir (de cuatro años) y Dereck Jassir Espinal Sánchez (de dos) murieron en su dormitorio al quedar atrapados en las llamas y el humo.

“Siento mi corazón partido, no sé qué será de mi vida ni mi destino, ellos eran todo para mí. Yo trabajaba para ellos”, expresó Espinal en medio del llanto cuando llegó ayer a reclamar los cuerpos de sus hijos a la morgue de Medicina Forense. “Mis niños siempre me esperaban afuera de la casa cuando salía de mi trabajo a las nueve de la noche y me recibían preguntándome: ‘¿mami, mami, qué nos trajiste?’, y me registraban el bolso porque siempre les llevaba galletas o dulces”, recordó la acongojada madre, quien tenía las partidas de nacimiento de sus hijos en las manos.

Relató que el martes a las 9:00 am se fue para su trabajo y al despedirse de ellos le dijeron: “‘Mami, cuídese y pórtese bien’, y yo les contesté: ‘ustedes también pórtense bien’”.

“Recuerdo que Stharling Samir me pidió que le comprara unos colores para pintar”, dijo María Azucena.

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Los infortunados hermanitos Stharling y Dereck Espinal.

Se fueron a despedir

Espinal relató que su esposo Adonay Ramos, padrastro de los niños, los llevó al comedor donde ella trabaja y desayunaron con ella a las 10:30 am ese día. “Cuando terminaron de comer me dieron un beso de despedida”, expresó sin contener el llanto. En el incendio resultó quemada la mamá del padrastro de los pequeños, Berta Varela (de 82), quien estaba al cuidado de los niños. Recordó que habló con su suegra y le preguntó qué pasó y le dijo: “Ellos estaban en el cuarto y se acababan de comer una sandía. Estaban con la puerta abierta. Eso es lo que yo digo que estaban con la puerta abierta y cómo es posible que se quemaron. Yo sospecho que hubo mano criminal y pido que las autoridades investiguen a fondo y que no dejen de hacerlo”, denunció Espinal. Al preguntarle de quién sospecha, contestó: “No sé, pero yo sospecho y hay que sospechar del tiempo. No creo que haya sido un recalentamiento de un ventilador, yo quiero que las autoridades investiguen a fondo”, demandó.

De igual forma, vecinos dijeron que la abuelastra de los niños no estaba de acuerdo en que en la casa viviera el joven que alquila una habitación allí, por eso había diferencias entre ellos.

El jefe de los bomberos, Alberto Varela, informó que hay varias hipótesis sobre la causa del incendio y no descartan que haya mano criminal.

Entre los posibles motivos está un cortocircuito, pero Varela aclaró que tienen que esperar el informe final para establecer el origen del siniestro.

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Bertra Varela en el Mario Rivas.

Versión

La abuelastra de los niños, Berta Varela, mientras era atendida de las quemaduras ayer en el hospital Mario Rivas, relató que los hermanitos, después de comerse unos pedazos de sandía en la sala, se fueron para el cuarto.

“Yo les dije: ‘no me cierren la puerta’, y no la cerraron. Yo estaba sentada en la ventana de la sala que da para la calle y de repente miré aquella fogata por la ventana del cuarto de ellos”, expresó. Relató que los niños se encontraban en la cama que estaba pegada a la ventana y usaban un abanico y “no sé si el ventilador agarraría fuego”.

La anciana indicó que los niños no gritaron. “Yo quería meterme para sacarlos, pero por el humo y el fuego no pude rescatarlos”. También contó que pegado a la puerta del cuarto había un ropero en el que la mamá de los pequeños tenía unas lociones que explotaron y en ese momento “me quemé la cara y el brazo porque quise sacar a los niños y no pude”.

La octogenaria dijo que el fuego se propagó en segundos por la casa y no quedó tiempo de nada. Explicó que ella tiene un brazo fracturado y eso también le imposibilitó salvar a los menores. Refirió que de la vivienda solo se salvó un cuarto, que era el que alquilaban.