Más noticias

El Merendón tiene dos de los 27 mejores cafés a nivel mundial

Luciano Bonilla y José Ángel Ramos viajaron hasta Nueva York para traer sus reconocimientos. Los dos son clientes de la exportadora Mercon.

El matrimonio Ramos Rodríguez con tres de sus cuatro hijos posan con el premio recibido en Nueva York.
El matrimonio Ramos Rodríguez con tres de sus cuatro hijos posan con el premio recibido en Nueva York. / Fotos: Franklyn Mu

San Pedro Sula, Honduras.

En un lugar de la casa de la familia Bonilla Díaz está el trofeo que recibió el patriarca hace un poco más de un mes en Nueva York como el segundo mejor productor de café de Honduras por parte de los Premios Ernesto Illy.

Luciano Bonilla nunca había exportado, pese a estar casi medio siglo en la caficultura.

Ahora, el café de su finca Los Bonilla, en la aldea Las Neblinas, de El Merendón, alcanzó una vitrina comercial de más de 140 países de influencia .

Por años vendió a intermediarios que daban precios sin diferenciar la calidad.

Fue hasta hace poco que se hizo cliente de Mercon Honduras (conocida como Cigrah), empresa especializada en la exportación y venta de café, quienes enviaron muestras para ser analizadas por Illy en Trieste, Italia, y seleccionar los mejores tres cafés de Honduras, Nicaragua, Guatemala, Costa Rica, Colombia, Brasil, Etiopía, India y Ruada.

fr-cafe (3)(1024x768)
Con su hijo Franklin y su esposa Rubenia, Luciano Bonilla muestra el reconocimiento de Illy.

“La alegría es seguir mejorando”, dijo Luciano, quien recibió en su casa a LA PRENSA en compañía de un técnico de Mercon Honduras. A sus 75 años se levanta antes de las 6:00 am para hacerle frente a la faena agrícola. En su finca siembra catimor, lempira y catuí a una altura aproximada de 1,200 metros sobre el nivel del mar. Está casado desde hace 53 años con Rubenia Díaz Mayorga (67 años), con quien tuvo once hijos, tres fallecidos en la infancia, 27 nietos y cuatros bisnietos.

Durante el viaje de cuatro días por Nueva York a mediados de octubre, Luciano reafirmó su idea de que todos los caficultores, sean de cualquier parte, aquejan los mismos problemas: bajos precios en la bolsa de valores y cambio climático.

A su criterio, para que la actividad sea rentable el saco de pergamino oro de 46 kilogramos debe costar más de 160 dólares y no los 123 dólares promedio de los últimos meses de este año.

Junto con él viajó el tercer lugar a nivel nacional, José Ángel Ramos Castro, de El Gallito (otra aldea de El Merendón), y José Díaz Enamorado, el primer lugar tanto de Honduras como a nivel mundial entre 27 cafés de nueve países.

fr-cafe(1024x768)

Perseverancia

A una altura de 1,500 metros sobre el nivel del mar está la finca El Gallito, de José Ángel Ramos Castro (47 años), que en compañía de su esposa por más de 25 años, Norbelina Rodríguez, y su hijo mayor trabajan en las plantaciones, adonde cultivan Ihcafé 90, lempira y villa sarchi.

“He crecido cultivando hortalizas y verduras, ya que los precios del café hacen que no sean muy rentables. Uno tiene que anticiparse a las otras cuestiones”, comentó.

En 1989 compró parte de las parcelas que ahora posee, pero la destrucción a causa del huracán Mitch en 1998 lo hizo renunciar al café. Por motivación de sus hijos regresó a sus orígenes y en la actualidad tiene 20 manzanas cafetaleras, con 649 quintales vendidos a Mercon.“Tenemos cuatro años, sobre los cinco, de estar trabajando con Cigrah. Exportar ha sido mucho mejor, pues hemos eliminado los intermediarios y lo que ellos ganaban pasa a manos de uno”, agregó.

fr-cafe (6)(1024x768)

José ha procurado que sus hijos sigan los estudios y los resultados son positivos. El otro año, su hija Kelin Edith (18 años) será la primera de la familia en ir a la universidad.

Su hijo Jimmi Fernando (17), quien estudia en el Técnico Alemán, sigue esos pasos, y el menor Ángel José (9) va a una escuela de la comunidad.

Cuando viajó a Nueva York a traer su premio era la primera vez que se subía a un avión. En el viaje tanto Luciano como él conocieron la sede de las Naciones Unidas y fueron a la ceremonia celebrada en la biblioteca pública. Ahora, los dos trabajan por mantener la excelencia en sus fincas y repetir la experiencia, ahora con el anhelo de ser acompañados por sus esposas.