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Más tecnología, educación y trabajo piden los jóvenes

Redes de jóvenes de todo el país le entregarán al Instituto Nacional de la Juventud (INJ) un documento que contendrá las necesidades y propuestas de solución de los problemas.

El desarrollo económico de Honduras depende de la evolución de los jóvenes. En las próximas décadas, si estos no tienen educación, no podrán ser agentes generadores de riqueza.
El desarrollo económico de Honduras depende de la evolución de los jóvenes. En las próximas décadas, si estos no tienen educación, no podrán ser agentes generadores de riqueza.

San Pedro Sula, Honduras.

Inclusión laboral, mayor acceso a tecnología, formación empresarial y mejor educación necesitan los jóvenes hondureños para garantizar su futuro individual y el desarrollo económico y humano en las próximas décadas. Este día se celebra el Día Internacional de la Juventud.

Bono demográfico
Ocurre cuando cambia favorablemente la relación de dependencia entre la población en edad productiva y aquella en edad dependiente (Juventud y Bono Demográfico, Cepal).

En Honduras, joven es una persona entre los 12 y 30 años, según la Ley Marco para el Desarrollo Integral de la Juventud (aprobada en 2006), e internacionalmente es quien está en el rango de 15 a 24 años, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y la Cultura (Unesco). Proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) indican que en 2017 hay aproximadamente 3,335,5443 jóvenes entre los 12 y 30 años, equivalente al 38% de 8,866,351 habitantes, o 1,808,816 hondureños entre los 15 y 24 años, 20% de toda la población.

Los jóvenes, independientemente de la región donde vivan, coinciden en que la clave más importante para alcanzar el desarrollo material, físico e intelectual es el empleo, el cual, por ahora, es un privilegio para unos pocos, creen.

Edwin Alexander Oliva, coordinador del Movimiento de Juventudes Hondureñas (Monjuh), le dijo a LA PRENSA que “lo más importante es resolver el problema del desempleo y dar una mejor educación a los jóvenes porque gran parte de ellos tienen dificultades”.

Edad dependiente
Las personas entre los 15 y 50 años de edad se encuentran en edad productiva; los que están debajo de 15 y sobre los 60 están en condición de dependencia económica.

“El futuro de Honduras depende de la inversión que haga en la juventud el Gobierno y las municipalidades.

El Gobierno debe impulsar un desarrollo económico y humano para crear condiciones que favorezcan a los jóvenes”, dijo.

En los últimos meses, Monjuh, que agrupa redes regionales, ha celebrado reuniones con jóvenes en diferentes departamentos con el objeto de conocer los problemas y desafíos de la población para luego diseñar un plan que le presentarán el 31 de agosto al Instituto Nacional de la Juventud (INJ).

Oliva, quien tiene 23 años y es, además, presidente de la Red de Asociaciones Juveniles del Municipio de Choluteca (Rajumch), explicó que en estas organizaciones han surgido líderes comunales que ahora integran juntas de agua, patronatos y hasta se postulan a cargos de elecciones popular.

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Hondureños
Entre 1 y 20 años integran la generación Z, la primera del Siglo 21. Le precedieron los millennials (generación Y)

Jymmy Villacorta, coordinador de la Red Juvenil del Noroccidente, considera que el Gobierno debe fomentar la formación empresarial, el emprendimiento, para que los jóvenes desempleados resuelvan sus problemas.

“Yo estudié Promoción Social, pero, por no encontrar trabajo, ahora, con gran sacrificio, tengo una barbería, y los fines de semana soy dj de una discoteca”, dijo.

Elia Salgado Velásquez, coordinadora de la red sectorial de San Miguel (zona central), dijo que Tegucigalpa es una ciudad donde “hay más dificultades para encontrar un trabajo”.

“En la región central tenemos más dificultades para encontrar un trabajo. Ese es un problema porque no nos permite tener más educación”, agregó.

Las aspiraciones de estos jóvenes, de las generaciones Y (millennials) y Z coinciden con las sugerencias formuladas a los Gobiernos del continente por organismos regionales.

Para el caso, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en el Informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales de la agenda 2030 para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe plantea que “los países deberían aprovechar la etapa del bono demográfico, que favorece la inversión, para fortalecer la educación y la salud, particularmente de los niños, los adolescentes, los jóvenes y las mujeres, lo que establecería sinergias con la lucha contra la desigualdad”.

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