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Buscan cómo detener siembra de palma en zonas protegidas

Tres empresas certificadas exigen a productores no sembrar en reservas de bosques.

Tegucigalpa, Honduras.

El dinamismo de la producción de la palma africana ha influido en el crecimiento económico que mide periódicamente el Banco Central de Honduras (BCH).

Sin embargo, se ha constatado que este monocultivo ha ido creciendo, sin control, en zonas protegidas, lo que tiene un efecto en el ambiente al arrasar con grandes hectáreas de bosque tropical.

Victor Iscoa, secretario técnico de la Cadena de Palma de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), asegura que es a través de una certificación de la Mesa Redonda del Aceite de Palma Sostenible, que los productores se obligan a respetar áreas protegidas.

Unidades productivas
Hay 8,000 unidades productivas de palma africana en Honduras. Las zonas de mayor producción están en Cortés, Atlántida, Yoro y Colón.

“Con esto se viene a obligar a los productores a respetar reservas, cuencas hídricas y zonas de alto valor para la conservación de recursos naturales”, expuso.

Añadió que la SAG ha estado coordinando con los productores de palma este proceso de certificación, pero “es caro y lento”.

Calculó que hasta ahora hay tres sociedades que venden aceite de palma certificado.

“Estas empresas no permiten que sus productores siembren en estas áreas y se respeta la normativa ambiental nacional”, indicó.

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El aceite de palma africana es el tercer producto más exportado de Honduras.

Iscoa recordó que el año pasado se exportaron 331,000 toneladas de aceite, lo que equivale a 309 millones de dólares.

Este año se espera cerrar con una venta en el exterior de 350,000 toneladas y llegar a 350 millones de dólares, siendo el mercado europeo el principal destino.

El precio de la palma se basa en el costo del mercado internacional como sucede con el café.

Nuevo mecanismo

Paralelo a la certificación se está buscando un mecanismo para que las futuras unidades productivas no cultiven en zonas prohibidas. Además, que los siembros que ya existen sean amigables con el entorno.

Este programa está siendo estructurado por un comité integrado por Mi Ambiente, el Departamento de Cambio Climático de la SAG, el Instituto de Conservación Forestal (ICF) y el Instituto Nacional Agrario (Ina), entre otras.

¿Qué es una unidad?
Las unidades productivas pueden tener más de un productor o ser integrada por una cooperativa de varios socios.

“De esta forma ver cómo las leyes permiten que estos productores, que están anuentes, hagan la producción amigable y tomen las medidas necesarias para convivir con el cultivo en una zona protegida”, comentó.

Añadió que se ha señalado únicamente a los productores de palma africana de invadir estas zonas; pero estas prácticas las han hecho personas dedicadas a la siembra de granos básicos, cacao y producción de ganado.

Martha Mióñez, encargada del departamento de Áreas Protegidas del ICF, afirmó que sí ha habido deforestación por la siembra de palma africana.

Conforme a los análisis que se han hecho en áreas protegidas de la zona norte, el cambio de bosque a palma es uno de los más grandes.

“Hemos tratado de establecer una coordinación por lo de las certificaciones para el cultivo de palma africana”, reiteró.

Coincidió en que la estrategia se debe enfocar en que ya no avancen los siembros de palma dentro de zonas protegidas. Entre las áreas en las que se ha invadido con este cultivo están el Parque Jeanette Kawas, Punta Izopo. En pequeña escala hay en el Refugio de Vida Silvestre Texiguat, Parque Nacional Pico Bonito, Nombre de Dios. También en la Reserva del Hombre y Biosfera del Río Plátano.