Más noticias

La Fhia se consolida como cerebro de la agricultura regional

Por solicitud de compañías extranjeras, desarrolla variedades de banano resistentes a la Raza 4 del Mal de Panamá que serán utilizadas en Asia.

Miembros de Fhia empacan arroz con el hongo benéfico Metarthizium que protege las plantaciones.
Miembros de Fhia empacan arroz con el hongo benéfico Metarthizium que protege las plantaciones.

san Pedro Sula, Honduras

En los laboratorios y fincas experimentales de la Fundación Hondureña de Investigación Agrícola (Fhia), un grupo de científicos trabaja intensamente para desarrollar, en el menor plazo posible, material genético que salvará las plantaciones de banano de Asia y África.

En esos dos continentes, la Raza 4 del Mal de Panamá, causada por el hongo Fusarium oxysporum f. sp. Cubense, está arrasando las plantaciones de banano Cavendish y provocando miles de millones de dólares de pérdidas a los productores independientes y compañías exportadoras.

Para frenar la Raza 4, versión de la enfermedad más destructiva que las tres anteriores conocidas del Mal de Panamá, las empresas Agroamérica (Guatemala), la transnacional Dole International y MacKay’s Banana Marketing (Australia) instituyeron el consorcio Musa Breeding y establecieron una alianza con la Fhia para que investigue y desarrolle material resistente.

Adolfo Martínez, quien ha dirigido la Fhia por 27 años, está plenamente seguro de que esas compañías pusieron los ojos en esta institución porque la reconocen como una autoridad científica en el desarrollo de material resistente utilizado en fincas de más de 50 países de varios continentes. “El programa investigación de banano tiene más de 50 años de existencia, desde que lo inició la Chiquita. Fhia es la única entidad que está trabajando en el mejoramiento genético tradicional de variedades nuevas de banano, utilizando madres Cavendish. Esto es algo único en el mundo, nadie más lo tiene, y eso se hace aquí en el país”, dijo Martínez a LA PRENSA.

La Fhia, fundada como entidad privada en 1984 con el apoyo de la Secretaría de Agricultura y la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid), heredó las investigaciones de la United Fruit Company, empresa que comenzó en 1959 un programa de mejoramiento genético de musáceas con germoplasma de Asia.

Hasta ahora, esa institución ha liberado variedades de banano y plátano resistentes a las tres razas anteriores del Mal de Panamá y a la Sigatoka negra, causada por el hongo Mycosphaerella fijiensis Morelet, plantadas en países africanos ubicados al sur del Sahara, en Centro y Sudamérica y en el Caribe.

En La Lima, los científicos desarrollan híbridos mediante el cruzamiento tradicional y no recurren a técnicas de creación de organismos genéticamente modificados (OMG), conocidos como transgénicos, que no gozan de la simpatía de todos los consumidores en el mundo.

Esta institución no solamente realiza investigaciones en el área de banano.

En plantaciones, centros experimentales y laboratorios, sus especialistas están en ajetreo todos los días con el propósito de desarrollar y proteger otros rubros agrícolas.

“En este momento tenemos varias investigaciones en curso. Una de las más importantes tiene que ver con la enfermedad que le llaman papa rayada en la papa. Es una bacteria transmitida por un insecto que se llama paratrioza. Es una investigación que está en proceso desde hace varios años. Básicamente se está tratando de ver cuáles son los hábitos del insecto, en qué épocas del año ocurre y en base a eso diseñar una estrategia de manejo”, dijo Mauricio Rivera, especialista en fitopatología y jefe del departamento de protección vegetal.

Investigaciones de la Fhia indican que el psílido Bactericera cockerelli, que afecta a la papa, apareció en Honduras en 2002. Sospechan que este insecto es originario de la zona fronteriza de Estados Unidos con México (Arizona, Nuevo México, Texas).

Con investigaciones realizadas por ese departamento, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), The Coca Cola Company, Azunosa y The Summit Foundation crearon con la Fhia el Centro de producción de agentes de control biológico para la agricultura con el fin de proteger las plantaciones de caña de azúcar.

Rivera dijo que desde hace cinco años están produciendo el hongo benéfico Metarthizium que sirve para atacar al Salivazo (Aeneolamia postica) que amenaza las plantaciones. “Este control es ambientalmente amigable”, dijo.

El éxito de la Fhia estriba, en gran parte, en el equipo humano, conformado con investigadores experimentados, y también en la tecnología que adquiere.

Para el caso, ha invertido más de $150,000 en la adquisición de tecnología para renovar el equipo del laboratorio químico agrícola y residuos de análisis de plaguicidas, el cual es dirigido por Carlos Gauggel, jefe del laboratorio de la Fhia.

“Este laboratorio ha sido nombrado por la presidencia de la República como Centro Nacional de Suelos. Tiene una dimensión más grande y la responsabilidad de velar para que el recurso suelo del país no se siga degradando, sino que lo recuperemos y conservemos”, dijo Gauggel.

Este laboratorio es una pieza clave en el desarrollo del Plan Maestro de Agua, Suelo y Bosque, impulsado por el Gobierno, porque cuenta con un registro de todos los suelos de Honduras desde 1903.

Aquí, los expertos hacen los análisis de suelo y le indican al productor si son aptos para cultivar café, granos básicos, cacao.

En este momento, la Fhia es un ejemplo para Centroamérica en el desarrollo de sistemas agroforestales con cacao y controles contra la Moniliasis. Es, a la vez, una fuente de material vegetativo para los países vecinos.

Frente al cambio climático, “estos sistemas le permiten al agricultor producir cacao, frutas y madera (caoba)”, dijo Marlon López, investigador del Programa de Cacao y Agroforestería de Honduras (Procacaho).

Este proyecto ha apoyado a más de 1,800 familias productoras de cacao fino y de aroma que son proveedoras de materia prima de Chocolats Halba de Suiza.