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Cuero y Salado atrapa y encanta por su esplendor

El viaje de nueve kilómetros dura aproximadamente media hora hasta llegar a la comunidad de Salado Barra.

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En Cuero y Salado se encuentran más de 240 especies de aves y varios animales en peligro de extinción.

La Ceiba, Honduras

Una impresionante vista a encantadores parajes y la oportunidad de conocer de cerca diferentes especies de animales, muchos en peligro de extinción, es lo que brinda el Refugio de Vida Silvestre Cuero y Salado.

Llamada así por la confluencia de los ríos Cuero y Salado, esta área natural protegida se encuentra entre los municipios de La Masica, San Francisco y El Porvenir en el departamento de Atlántida. Para llegar es necesario entrar a la aldea La Unión. Su ingreso está a la altura del puente Perla, carretera que conduce hacia La Ceiba. En La Unión se encuentra el servicio de motocarro, que brinda el Ferrocarril Nacional de Honduras. Este viejo vehículo se ha convertido en la única forma de transportarse hasta el escondido paraíso.

Está disponible a las 7:00 am, 9:00 am, 11:00 am y el útimo recorrido lo hace a las 3:00 pm. El costo del pasaje es de L50 para los turistas nacionales y L135 para extranjeros.

El viaje de nueve kilómetros dura aproximadamente media hora hasta llegar a la comunidad de Salado Barra.

En el sitio se encuentra un centro de visitantes en donde tendrá que pagar la entrada que tiene un costo de L40 para adultos y L35 para estudiantes. Además, puede rentar una lancha que vale más de L400 para dos personas y contratar un guía por L150 para adentrarse a los senderos El Espejo y Boca Cerrada.

Durante el tour de dos horas, las personas verán a su alrededor inmensos cercos de vegetación que parecen interminables, adonde se refugian más de 240 especies de aves y animales como monos, cocodrilos, caimanes, mapaches, chanchos de monte, osos hormigueros e iguanas. Con suerte, el visitante puede ver el venado cola blanca.

La calma que ofrece el lugar es únicamente interrumpida por los chillidos y aullidos de animales, algunos en peligro de extinción. Por la fama de su belleza, el refugio de 13,225 hectáreas ha sido visitado por importantes zoólogos, biólogos y hasta actores de talla internacional como Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones.