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Sampedrano cambiará la cuchara de albañil por un título universitario

Christian David Sánchez ha ganado dos medallas de excelencia académica en la Universidad.

Cuando estudió en el Intae se iba nada más con el dinero del pasaje porque sus padres estaban pasando por una situación crítica. Ahora su meta es primero graduarse como ingeniero en Informática y después instalar su propia empresa.
Cuando estudió en el Intae se iba nada más con el dinero del pasaje porque sus padres estaban pasando por una situación crítica. Ahora su meta es primero graduarse como ingeniero en Informática y después instalar su propia empresa.

San Pedro Sula, Honduras.

Maneja la pala y la cuchara de albañil tan bien como sus inseparables marcadores cuando está dando tutoría a los estudiantes de la Ceutec, adonde espera graduarse como ingeniero en Informática.

A pesar de haber vivido toda la vida en el conflictivo sector Rivera Hernández dentro del seno de una familia humilde, Christian David Sánchez no ha doblegado su espíritu de superación. A sus 20 años ya tiene ganadas dos medallas de excelencia académica en la Universidad.

Desde que tenía 12 años ha ayudado a su padre José ángel Reyes en los trabajos que este hace como maestro constructor, batiendo mezcla o pegando bloques; sin embargo, nunca descuidó sus estudios en la escuela ni en el colegio. Lejos de ello, siempre se destacó entre los mejores estudiantes, como lo demuestran las medallas y diplomas que ganó todos los años.

El único año en que bajó su rendimiento fue en el quinto grado escolar debido a que entró en un estado de tristeza porque sus padres se querían separar; no obstante, siempre salió distinguido.

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Christian David, quien vive en el sector de la Rivera Hernández, es el menor de cinco hermanos.

“Nunca me gustó la calle, y aunque me hubiera gustado, mis padres no me dejaban salir más que a la pulpería”, dice el joven de fisonomía indígena.

Pero como no puedo vivir siempre enclaustrado aprendió a vivir entre los muchachos que integran las pandillas del sector, a quienes saluda con mucho respeto. Ellos también lo respetan porque saben que es cristiano, pues lo ven siempre con una Biblia bajo el brazo cuando va a su iglesia. “Ellos no se meten con los cristianos”, comenta.

En la iglesia adonde se congrega también da charlas los domingos a los jóvenes sobre valores, sexualidad o cómo estudiar.

En el sector donde vive nunca ha tenido problemas por efectos de la violencia, pero sí se vio en riesgo cierta vez que llegó a la cercana colonia Felipe Zelaya a hacer tareas donde un compañero.

Al parecer no le pareció a pandilleros del sector verlo en su territorio bien vestido, como acostumbra, y lo sacaron pistola en mano mientras le gritaban: “Sapo, no te queremos ver aquí”. Después se dio cuenta, por vecinos de la Felipe Zelaya, que uno de los sujetos tuvo la intención de dispararle, pero no lo hizo porque le temblaba la mano.

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Sus familiares y amigos celebran, sin bombos ni platillos, sus triunfos estudiantiles.

En otra ocasión que iba en un bus de la ruta 7 a hacer examen a la Universidad fue víctima de un asalto. Los delincuentes le arrebataron la mochila en que llevaba sus libros, y cuando él les rogó que le dejaran aunque fuera el cuaderno adonde tenía sus apuntes de geometría, uno de los sujetos, apuntándole en la cabeza le ripostó: “Te voy a matar”.

En ese examen le fue fatal, según dijo, porque llegó traumado, no acudían a su mente las respuestas, pensando en el incidente.

Comenzó en la Universidad hace dos años con una media beca, pero a partir de este año las autoridades del centro educativo le otorgaron la beca completa por su entrega a los estudios y su excelente índice académico.

Chritian David no deja ni un huequito de su tiempo sin llenar con una actividad productiva. Hace poco comenzó a aprender a tocar la batería y el piano en el conjunto de su iglesia y “por lo menos ya hago bulla”.

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