Los ojos podrían ser una ventana a la pérdida futura de la memoria

Estados Unidos

Al ver profundamente en sus ojos, los médicos quizá puedan predecir su riesgo futuro de demencia y pérdida de la memoria.

Unos cambios malsanos en los vasos sanguíneos de la retina podrían reflejar cambios que ocurren en los vasos sanguíneos del cerebro, y eso podría contribuir a un declive en la capacidad mental, sugiere un nuevo estudio.

Las personas con daño retiniano entre moderado y grave son más propensas a tener unos declives más grandes en la memoria y en el pensamiento a lo largo de dos décadas que las que tienen unos ojos sanos, descubrieron los investigadores.

"Los ojos son una ventana al cerebro, porque el sistema vascular dentro de la retina y dentro del cerebro es muy similar", explicó la investigadora líder, Jennifer Deal, científica asistente en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore.

Los médicos saben que unos bloqueos y desgarros de los vasos sanguíneos pequeños del cerebro contribuyen tanto a la demencia como al Alzheimer, apuntó el Dr. Sam Gandy, director del Centro de Salud Cogitativa y Atención de la NFL de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Lamentablemente, esos vasos sanguíneos son tan pequeños que no se pueden observar en una persona viva con la tecnología existente, explicaron Gandy y Deal.

"Incluso usando algo como la IRM, en realidad no podemos ver esos pequeños cambios en esos pequeños vasos sanguíneos en el cerebro", apuntó Deal.

Pero los oftalmólogos examinan unos vasos sanguíneos muy similares todos los días cuando realizan revisiones rutinarias de la salud ocular de los pacientes.

"Los vasos sanguíneos del ojo son muy similares a los del cerebro. Son parecidos tanto anatómica como fisiológicamente", dijo Deal. "Creemos que observar esos vasos sanguíneos en el ojo en realidad nos da una idea sobre los cambios que podrían estar ocurriendo en los vasos sanguíneos en el cerebro".

Para ver si la salud ocular podría predecir la salud cerebral, Deal y sus colaboradores utilizaron datos de un estudio a largo plazo sobre los factores de riesgo cardiaco.

Las personas que participaron en el estudio de gran tamaño se reclutaron entre 1987 y 1989, cuando tenían de 45 a 64 años de edad, y se les pidió que tomaran pruebas de memoria, habilidades lingüísticas y capacidad de planificación a intervalos regulares.

Los investigadores también encontraron que a más de 12,300 de los participantes les habían hecho una fotografía de una retina a principios de los 90. El equipo comparó la salud de las retinas de los participantes con su salud mental continua, para ver si los que tenían más daño en los vasos sanguíneos en los ojos al final tuvieron un mayor declive mental a lo largo de dos décadas.

Las retinas son el recubrimiento sensible a la luz en la superficie interior del ojo. Los bloqueos y el sangrado en los vasos sanguíneos pueden dañar la retina, poniendo en peligro la vista de una persona.

Los investigadores examinaron las fotografías en búsqueda de señales de microaneurismas y hemorragias en las retinas, dijo Deal. También observaron las "manchas blancas", que son unos parches blancos y difusos en la retina que sugieren bloqueos en los vasos sanguíneos.

"Encontramos que la retinopatía (el daño en la retina) y las medidas asociadas con la misma se vinculaban con unas tasas más rápidas de declive a lo largo de 20 años", dijo Deal.

Gandy comentó que el potencial de esta técnica de detección es "emocionante", porque podría ofrecer a los médicos una forma fácil de evaluar el riesgo futuro de demencia de una persona.

"Si esto se sostiene en una replicación independiente, podría ser increíblemente útil para los investigadores y los médicos, tanto para el diagnóstico y como un posible objetivo de ensayos clínicos sobre fármacos que busquen mejorar la circulación cerebrovascular", planteó Gandy.

Deal apuntó que los exámenes de retina no son invasivos, y que los oftalmólogos los realizan a diario en todos los lugares, lo que hace que sea una forma fácil de observar la salud de los vasos sanguíneos.

Pero añadió que "probablemente sea prematuro decir que debemos realizar exámenes oculares y usarlos para predecir quién tendrá un declive cognitivo".

Están surgiendo nuevas tecnologías que podrían ofrecer una observación incluso mejor de los vasos sanguíneos en la retina, y que serán incluso más precisas para encontrar el daño en la retina, añadió Deal.

Mientras tanto, sugirió que las personas cuyos oftalmólogos les informen de que han sufrido una retinopatía lo comuniquen a su médico de familia.

Ese daño ocular indica una afección de salud crónica como la diabetes o la hipertensión que quizá haya que controlar de forma más estricta, dijo Deal. Controlar esas enfermedades crónicas podría ser útil para la salud general de una persona, incluyendo su futura salud cerebral.

El estudio aparece en la edición en línea del 28 de febrero de la revista Neurology.