El cáncer colorrectal es una enfermedad grave.
El cáncer colorrectal es una enfermedad grave.

Conozca sobre el cáncer colorrectal

San Pedro Sula

El 31 de marzo fue elegido por diversos organismos e instituciones internacionales para ser el Día Mundial contra el Cáncer Colorrectal o cáncer de colon (como aún se conoce).

El simple hecho de haber incluido a esta enfermedad entre aquellas que tienen un sitio en el calendario ofrece una idea de la importancia de la misma.

No hay duda del aumento de la frecuencia de este tipo de cáncer, es probable que ahora sea la neoplasia (tumor) maligna más frecuente de las que afectan al aparato digestivo y se encuentre entre las tres que más muertes causan en los países desarrollados, aun cuando los casos letales han disminuido gracias a la detección temprana de pólipos potencialmente cancerosos.

Aun así, se estiman para este año en EUA cerca de 135 mil casos, de ellos casi 50 mil serán mortales (American Cancer Society, 2016).

CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO

Como es bien sabido, la causa íntima o primaria de la mayoría de los cánceres es desconocida, lo mismo sucede con el colorrectal.

Hay, sin embargo, un buen número de factores de riesgo; entre ellos (Mayo Clinic, 2016):

• Edad. Es considerablemente más frecuente después de los 50 años de edad, no obstante,

puede ocurrir en gente joven.

• Raza. Las personas de la raza afroamericana tienen un mayor riesgo que otras.

• Haber padecido la enfermedad o tener pólipos aumenta, obviamente, el riesgo.

• enfermedades inflamatorias crónicas del intestino como la enfermedad de Crohn.

• Historia familiar de cáncer de colon. Tener parientes consanguíneos que hayan padecido el mal, el riesgo aumenta mientras más parientes sean.

• dieta baja en fibra y alta en grasas. Los trabajos de investigación relacionados con este punto arrojan resultados mixtos.

• Estilo de vida sedentaria. Puede ser un factor de riesgo, aunque tampoco hay estudios

concluyentes.

• Diabetes. La diabetes tal vez introduzca un factor extra de riesgo.

• Obesidad. Las personas obesas poseen un riesgo mayor de enfermar y de morir de cáncer

colorrectal si se compara con gente de peso normal.

• Alcohol y tabaco. Aumentan el riesgo.

Síntomas y signos

Pueden ser diversos, los más comunes son (National Cancer Institute):

• Cambios en los hábitos intestinales.

• Presencia de sangre —ya sea roja vívida o muy oscura— en las heces.

• Diarrea, constipación o sensación de que el intestino no se vacía adecuadamente.

• Heces más delgadas de lo habitual.

• gases frecuentes, cólicos, distensión

del abdomen.

• Baja de peso sin razón conocida.

• Vómito.

Pruebas de detección y diagnóstico

La colonoscopía es un estudio utilizado para detectar cambios y anormalidades a lo largo del intestino, colon y recto.

Durante una colonoscopía, un tubo largo y flexible (colonoscopio) es insertado en el recto con una pequeña videocámara en la punta del tubo que permite al médico observar por dentro de todo el intestino.

Por medio de este procedimiento de exploración también se podrán extirpar pólipos, así como obtener muestras de tejido.

El crecimiento de pólipos a lo largo del intestino es común en la etapa de vida adulta y suele ser inofensivo.

Sin embargo, algunos pólipos conocidos como adenomas pueden convertirse en cáncer, por lo que en caso de ser necesario, estos u otro tipo de anormalidades podrán ser removidos a través de la colonoscopía.

En caso de no encontrarse adenomas o cáncer durante la exploración, y si aunado a esto el paciente no cuenta con factores de riesgo, la probabilidad de desarrollar la enfermedad será mínima durante los próximos 10 años, esto debido a que el cáncer colorrectal es un padecimiento que se desarrolla lentamente.

La prueba de sangre oculta en heces es una prueba de laboratorio que se emplea para comprobar la presencia de sangre proveniente de alguna región del colon con lesiones o pólipos que pueden presagiar cáncer en etapa temprana.

Hay dos variedades de esta prueba: con guayacol y por inmunoquímica, la segunda es más precisa.

Tratamiento

La herramienta principal en la mayoría de los casos de cáncer colorrectal sigue siendo la cirugía, de la cual hay varios procedimientos que se utilizan según la etapa de desarrollo de la enfermedad y de las condiciones del paciente.

Del tratamiento quirúrgico las formas más comunes son (Colorrectal Cancer Network, 2014): en las etapas tempranas del cáncer puede bastar con la remoción quirúrgica de la zona afectada por medio de un instrumento tubular que se inserta por el recto sin necesidad de penetrar por el abdomen.

Cuando se trata de un cáncer más avanzado es necesario resecar (cortar) la parte del colon afectada y unirla con el otro extremo sano del colon (anastomosis). Cuando esto no es posible se practica una apertura o boca (colostomía) a modo de vaciar el contenido intestinal en una bolsa fuera del abdomen. Otras formas de tratamiento como la quimioterapia y la radioterapia se usan generalmente como complemento de la cirugía.

La terapia dirigida, ya sea con medicamentos o con biológicos, ha ido evolucionando con el tiempo, la idea es atacar las células cancerosas sin dañar las sanas.