Se considera que el asma está controlada cuando no hay síntomas diurnos ni nocturnos.
Se considera que el asma está controlada cuando no hay síntomas diurnos ni nocturnos.

El asma se puede prevenir; evite los ataques

España.

La dificultad para respirar, la tos, la opresión torácica y los pitidos en el pecho son los síntomas más característicos de un ataque de asma. No obstante, estas crisis se pueden evitar si se siguen las recomendaciones del neumólogo en cuanto a tratamiento y estilo de vida.

Es una enfermedad crónica en la que las vías respiratorias se inflaman y, por lo tanto, se estrechan y dejan pasar un menor flujo de aire. “Esta obstrucción es parcial o totalmente reversible por acción de la medicación o espontáneamente”, indica Francisco Álvarez Gutiérrez, coordinador del Área de Asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

Entre los factores de riesgo de desarrollar asma “los más importantes serían la alergia, otros factores de la propia persona como la obesidad, rinitis o rinosinusitis crónica o, incluso, cuestiones perinatales relacionadas con la prematuridad o la lactancia.

También destacan los factores ambientales como el tabaquismo, infecciones respiratorias o el ambiente laboral”, señala el doctor Álvarez.

“Después tendríamos los factores desencadenantes de los síntomas, entre los que estarían las infecciones (sobre todo víricas en otoño e invierno), los alérgenos, la polución ambiental, determinados fármacos, alimentos, entre otros”, apunta.

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Se recomienda usar broncodilatadores de acción rápida como tratamiento de rescate en caso de un ataque de asma.

Ataques.

“Durante un ataque de asma, el revestimiento de los bronquios se inflama, lo que provoca un estrechamiento de las vías respiratorias y una disminución del flujo de aire que entra y sale de los pulmones”, expone la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Álvarez explica que los síntomas más frecuentes de los ataques de asma son “la disnea (dificultad respiratoria), que se presenta típicamente por las noches, a primeras horas de la mañana o al hacer esfuerzos; la tos, opresión torácica y sibilancias, es decir, los pitidos o silbidos en el pecho”.

El especialista aclara que estos síntomas son variables en su presentación e intensidad a lo largo del día y de las estaciones del año, dependiendo de la causa que los provoque y de la sensibilidad alérgica.

Cuando sea posible se debería evitar estar expuestos a aquellos factores ambientales o laborales que pueden provocar un ataque de asma.

“El asma alérgica de causa bien definida se podría prevenir con inmunoterapia específica”, apunta.