Mantener un peso saludable disminuye los riesgos de desarrollar diabetes y enfermedad cardiaca.
Mantener un peso saludable disminuye los riesgos de desarrollar diabetes y enfermedad cardiaca.

Unos genes vinculados con el tamaño del vientre también se relacionan con la enfermedad cardiaca

Estados Unidos

Unas variantes genéticas que aumentan las probabilidades de una persona de tener "forma de manzana" podrían vincularse con unos mayores riesgos de enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2, sugiere un estudio de gran tamaño.

Muchos estudios anteriores han insinuado que una cintura grande puede ser particularmente malsana, en comparación con tener peso alrededor de las caderas y los muslos ("forma de pera"). Esta nueva investigación sugiere que las personas que tienen peso en el vientre tienden a presentar unas tasas más altas de diabetes y enfermedad cardiaca.

Esos tipos de estudio no prueban un vínculo causal, dijo el doctor Kirk Knowlton, director de investigación cardiovascular en el Instituto Cardiaco del Centro Médico Intermontañas, en Salt Lake City.

Pero los nuevos hallazgos "van un paso más allá", dijo Knowlton, que no participó en el estudio.

Los nuevos hallazgos dan "considerablemente más peso" a las evidencias de que la grasa excesiva en el vientre, de por sí, contribuye a la diabetes y a la enfermedad cardiaca, planteó.

Esto se debe a que el estudio abordó la pregunta de forma distinta: los investigadores observaron si las variantes genéticas que predisponen a las personas a la obesidad abdominal también se vinculaban con los riesgos de diabetes y enfermedad cardiaca, y si esto parecía ser independiente de otros factores, como el peso corporal total.

De hecho, fue así.

Los hallazgos aparecen en la edición del 14 de febrero de la revista Journal of the American Medical Association.

El doctor George Davey Smith, de la Universidad de Bristol en Inglaterra, fue autor de un editorial que acompañó al estudio.

"Este estudio sugiere que la proporción entre cintura y cadera influye los resultados de la enfermedad de forma independiente del índice de masa corporal", dijo Smith.

Los hallazgos no prueban que perder grasa en el abdomen reduciría el riesgo de una persona de diabetes o enfermedad cardiaca, apuntó Smith. Pero dijo que sí lo sugieren.

En el estudio, los investigadores de la Universidad de Harvard y el Hospital General de Massachusetts, en Boston, se enfocaron en 48 variantes genéticas que ya se habían vinculado con la proporción entre cintura y cadera. A partir de esto, desarrollaron una "puntuación de riesgo" genético.

Los investigadores aplicaron entonces la puntuación a más de 400,000 adultos que habían participado en estudios anteriores sobre la salud.

Para ayudar a precisar el rol de la grasa abdominal, la puntuación de riesgo genético se ajustó según el índice de masa corporal (una medida del peso en relación con la estatura) de las personas.

Al final, el estudio encontró que el tamaño de la cintura importaba.

Según las puntuaciones genéticas, cada desviación estándar en la proporción entre cintura y cadera aumentaba el riesgo de enfermedad cardiaca en un 46 por ciento. El riesgo de diabetes tipo 2 aumentaba en un 77 por ciento.

Las personas con una predisposición genética a una cintura grande también tendían a tener unos niveles más altos de azúcar en la sangre, de presión arterial y de triglicéridos, todos ellos factores de riesgo de la diabetes o la enfermedad cardiaca.

Todo esto ofrece "evidencias bastante potentes" de que el exceso de grasa abdominal contribuye directamente a la diabetes y la enfermedad cardiaca, afirmó el autor líder del estudio, Connor Emdin, del Centro de Medicina Genómica del Hospital General de Massachusetts.

Esto da por sentado que las personas con las variaciones genéticas culpables primero desarrollan obesidad abdominal y que eso es lo que aumenta el riesgo de ambas enfermedades.

Pero los hallazgos no prueban eso de forma definitiva, según Emdin.

Sigue siendo posible que los genes que contribuyen a la obesidad abdominal también fomenten el desarrollo de la diabetes y la enfermedad cardiaca, mediante mecanismos aparte de la grasa adicional en el vientre, planteó.

Pero todo el mundo se mostró de acuerdo con las implicaciones de los hallazgos: prevenir o rebajar el exceso de peso alrededor de la parte media del cuerpo podría ayudar a evitar dos importantes enfermedades.

"Es algo a lo que deberíamos prestar atención", enfatizó Knowlton.

Y aunque los genes pueden hacer que algunas personas sean vulnerables a la obesidad abdominal, eso no significa que sea su destino.

Emdin señaló que está claro que la dieta, el ejercicio y otros hábitos del estilo de vida plantean una diferencia.

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