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¿Está fuera de forma? aún puede salvar su corazón

La clave para tener este órgano más sano es la dosis correcta de ejercicio en el momento correcto de la vida.

El ejercicio debe ser parte de la higiene personal, como cepillarse los dientes, ducharse o cambiarse ropa.
El ejercicio debe ser parte de la higiene personal, como cepillarse los dientes, ducharse o cambiarse ropa.

Claifornia, Estados Unidos

¿Una juventud de sedentarismo y holgazanería condena a las personas de mediana edad a un futuro de mala salud cardiaca?

Quizá no, encontró un nuevo estudio de tamaño reducido.

Las personas en la cincuentena y principios de la sesentena pueden recuperar la salud cardiaca de alguien décadas más joven mediante un programa de ejercicio aeróbico regular y razonable, sin importar cuánto tiempo han estado inactivas, revela un estudio.

Los sedentarios que hicieron ejercicio cuatro o cinco días a la semana, incluyendo un par de días de aeróbicos de alta intensidad, durante dos años experimentaron una reducción notable en la rigidez de su músculo cardiaco, encontraron.

Un corazón más flexible significa un riesgo más bajo de insuficiencia cardiaca al envejecer, explicó el investigador líder, el doctor Benjamin Levine.

“Me sorprendió lo bien que esto pareció mejorar la flexibilidad y el funcionamiento del corazón”, dijo Levine. Se sabe que un estilo de vida sedentario a finales de la mediana edad aumenta el riesgo de insuficiencia cardiaca, al permitir que el músculo cardiaco se encoja y se vuelva más rígido, señalaron los investigadores.

“Encontramos que el ejercicio casual, dos o tres días a la semana, simplemente no era suficiente para conservar la juventud de la estructura del corazón”, dijo Levine. “Eso no significa que no tuviera beneficios, pero no fue suficiente para conservar ese funcionamiento juvenil elástico”.

Para ver si una dosis más alta de ejercicio a una edad más temprana ayudaría, Levine y sus colaboradores reclutaron a 61 personas de 45 a 64 años de edad que estaban sanas pero que tenían un estilo de vida sedentario de baja energía.

Se asignó a esos voluntarios a dos grupos distintos. Un grupo participó en dos años de entrenamiento que incluía de cuatro a cinco días de ejercicio a la semana, y el otro grupo participó en yoga, entrenamiento de equilibrio y levantamiento de pesas de forma regular.

Los investigadores introdujeron gradualmente al grupo de ejercicio a su rutina el primer par de meses para evitar lesiones, dijo Levine, pero al final los participantes adoptaron una serie de ejercicios, que incluía:

- Dos días de intervalos de alta intensidad: Ejercicios en que una persona se ejercita todo lo que puede durante cuatro minutos, y luego pasa tres minutos en recuperación activa antes de hacerlo de nuevo, cuatro veces de seguido.

- Un día de ejercicio de intensidad moderada de alta duración: Al menos una hora de una actividad que eleva la frecuencia cardiaca, como baile de salón, tenis, ciclismo o una caminata.

- Uno o dos días con 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada. El régimen también incluyó dos días de recuperación tras el entrenamiento en intervalos, que consistía de 20 a 30 minutos de caminata o actividad aeróbica ligera.

Se animó a los participantes a usar muchos equipamientos de ejercicio diferentes (bicicletas estacionarias, cintas caminadoras, elípticas), y a hacer ejercicio al aire libre (correr e ir en bicicleta) para mantenerse motivados e interesados, comentó Levine.

Dos años después, las personas del grupo de ejercicio tenían unos corazones notablemente más juveniles que las del grupo de control que no hicieron ejercicio aeróbico.

The New York Times