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Carteles mexicanos azotan a Honduras

<p>La guerra que el gobierno mexicano le ha declarado a los carteles de la droga ha provocado que esas estructuras criminales trasladen sus centros de operaciones a Centroamérica.</p>

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La guerra que el gobierno mexicano le ha declarado a los carteles de la droga ha provocado que esas estructuras criminales trasladen sus centros de operaciones a Centroamérica y en especial a Honduras, donde su actividad ha incrementado los niveles de violencia.

Informes de Inteligencia revelan que el control del tráfico de droga en el país lo tienen los carteles de Sinaloa y El Golfo que operan confabulados con organizaciones criminales como la de los carteles del Atlántico, Copán, Santa Bárbara y del Centro compuestos por más de 20 familias que residen en la ruta del narcotráfico. El país prácticamente ha sido tomado por estos grupos que se lo han repartido por zonas para permitir su paso a Norteamérica.

La lucha entre esos dos carteles mexicanos ha llegado a los extremos haciendo que formen su propia escuela de sicarios en este país, para eliminar todo el que se oponga a las operaciones de estas organizaciones criminales. Según informe de la Policía de Inteligencia, las estructuras del cártel de Sinaloa se hicieron notorias desde la aparición de Edgar Valdés Villarreal, 34, alias “La Barbie”, de nacionalidad estadounidense, quien estuvo comandando las ejecuciones de varios cabecillas de bandas delictivas enemigas en la zona occidental y norte del país y entrenando a sicarios hondureños.

Agentes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, DEA, tiene señalado a Valdés Villarreal como el jefe de sicarios del cártel de Sinaloa y uno de los brazos derechos de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo” Guzmán jefe de este cártel. Fuentes de la Policía de Investigación afirmaron que cerca de 12 sicarios del cártel de Sinaloa ingresaron a Honduras para hacer una limpieza de contrincantes, como hicieron con once miembros del cártel de Zacapa, en Guatemala, los que son coordinados por Valdés Villarreal.

Según estos informes, Guzmán tiene como aliados a dos grupos de sicarios, uno de ellos es la organizacion denominada Los Zetas que es integrada por ex militares, y el segundo es la Mara Salvatrucha con la que se presume hizo un trato para que le protegieran los cargamentos de estupefacientes que cruzan entre Centroamérica y México. Muchas organizaciones criminales que lideran en varios municipios del país apoyan a otros carteles mexicanos, como El Golfo jefeado por Osiel Cárdenas, quien permanece preso en una cárcel de máxima seguridad.

La DEA ha movilizado a sus agentes a Centroamérica, especialmente a Honduras, para dar con el paradero de “El Chapo” y “La Barbie”, porque los informes de inteligencia indican que se encuentran en este país instalando las estructuras de su organización criminal.

Otro indicador que señala la presencia de estos carteles en Honduras es la captura reciente de otro brazo del cártel de Sinaloa, el narcotraficante Jorge Mario Paredes Córdova, alias “El Gordo Paredes”; extraoficialmente se maneja que fue capturado por agentes de la DEA asentados en México, Guatemala y Honduras, el primero de mayo pasado en la zona fronteriza entre los departamentos de Ocotepeque y Chalatenango, en El Salvador, cuando Paredes Córdova viajaba en un vehículo acompañado de cuatro personas más de las cuales se desconocen los nombres. Se rumora que el mismo día de su captura fue llevado en helicóptero a Palmerola y después a Nueva York donde al siguiente día estaba compareciendo ante un tribunal estadounidense.

Los investigadores sostienen que el narcotraficante guatemalteco viajaba de manera regular entre esta zona fronteriza centroamericana hacia estados del sur de México. Según la información, Paredes Córdova se movilizaba entre las poblaciones fronterizas de Honduras y Guatemala, particularmente en la jurisdicción de siete departamentos hondureños que abarcan desde la costa atlántica hasta el océano Pacífico.

Antes de su captura el gobierno de Estados Unidos ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares por información que llevara a la localización de Jorge Mario Paredes Córdova, a quien acusan de haber ingresado a territorio estadounidense, al menos cuarenta toneladas de cocaína.

La Policía Nacional aseguró no saber nada de la estadía de “El Gordo Paredes” y mucho menos su presencia en Honduras. Un caso misterioso que fortalece la tesis que en Honduras existen operadores de estos carteles mexicanos es el jet que aterrizó en la pista del aeropuerto internacional Toncontín, el 24 de febrero del 2006. En el aparato se presume que quien venía era “El Chapo Guzman”. Un informe privado indica que el avión transportaba una fuerte cantidad de dólares.

El Gobierno nunca aclaró cómo y por qué apareció el aparato. Tampoco el Ministerio Público ha dado a conocer la supuesta investigación que anunció sobre el jet misterioso, quién venía en él y cuál era su contenido. Tampoco quiénes fueron los personajes que llegaron hasta él esa noche. Autoridades de la DEA sospechan que este capo ha estado en Honduras y ha liquidado a los distribuidores locales de cocaína que se oponen a sus operaciones con el cártel de Sinaloa. Según información de Inteligencia norteamericana, Guzmán estuvo en las Islas de la Bahia y probablemente en Copán Ruinas.

Cuando se consulta este tema, las autoridades locales de investigación aseguran que “los rumores son fuertes” pero que no se han comprobado. El Gobierno de Estados Unidos ofreció una recompensa de cinco millones de dólares por cualquier tipo de información relacionada a este narcotraficante mexicano, quien es buscado en 180 países desde el 2001 cuando se escapó de una prisión de máxima seguridad donde cumplía una sentencia de 20 años por soborno y asociación criminal.

De acuerdo a la información, el narcotraficante mexicano “tiene una estrecha alianza con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, y ha estado intercambiando armas por drogas”.

Cartel Orellana FélixEsta familia ha sido escurridiza durante años para las autoridades de Estados Unidos, a pesar de los reportes continuos sobre sus estancias en California. Los Arellano Félix han andado de capa caída en los últimos tiempos. Mataron a uno de los integrantes llamado Ramón en Mazatlán, detuvieron a otro de nombre Benjamín en Puebla., México.

Francisco está en el penal de alta seguridad en Almoloya y, hace meses, le dieron un golpe adicional a la familia con la captura de Javier, “El Tigrillo”, famoso por su crueldad a la hora de ajustar cuentas.