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El Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030

La Agenda 2030 es un plan de acción ambicioso y transfor-mador que contiene cinco componentes: personas, planeta, prosperidad, paz y alianzas

Arely Maldonado es la directora de Desarrollo Sostenible Fundahrse
Arely Maldonado es la directora de Desarrollo Sostenible Fundahrse

San Pedro Sula, Honduras.

El desarrollo sostenible refleja el compromiso global con el bienestar general, al mismo tiempo, reconoce la necesidad de operar dentro de los límites ecológicos del planeta. Esta es la esencia de cualquier definición de desarrollo sostenible.

¿Qué significa? Todos comprenden la necesidad de hacer crecer sus economías, pero la mayoría no toma en consideración los impactos negativos que un crecimiento económico desbalanceado puede tener sobre el medio ambiente y el bienestar de las personas.

Aunque este término se introdujo hace más de 30 años en la ONU a través del Informe Brundtland por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, como el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades, ahora más que nunca se ha convertido en un pilar referente fortalecido por la implementación de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) desde el 2015.

La Agenda 2030 es un plan de acción ambicioso y transformador que contiene cinco componentes críticos: personas, planeta, prosperidad, paz y alianzas, que a su vez apuntalan a 17 objetivos, 169 metas, indicadores y medidas de implementación.

Es universal al igual que está interconectado, combina la inclusión social y el crecimiento económico con la protección del ambiente y gobernanza, reconociendo que está entrelazado con los sucesos que ocurren a nivel nacional, regional y mundial.

Está basado principalmente en alianzas entre múltiples partes interesadas, ningún actor puede llevarlo a cabo solo los avances en cualquier objetivo requiere esfuerzos coordinados.

¿Por qué los ODS son tan relevantes?

El mundo está en un cambio constante, contamos con recursos naturales finitos, la biodiversidad y los ecosistemas están en disminución, la población está cada vez más urbanizada y migratoria, el cambio climático es más frecuente, la desigualdad prevalece, entre otros, que pueden traducirse en riesgos tangibles y en oportunidades de gestión.

Necesitamos pensar en los ODS como una coyuntura con enorme potencial e impulsora de la inversión. ¿Cómo se pueden abordar estas oportunidades?

En el caso de las empresas, la ruta más clara es mediante la implementación de programas formales de responsabilidad social empresarial y sostenibilidad al igual que aplicar instrumentos de medición e indicadores de desempeño para evaluación continua.

Los ODS proporcionan un buen marco para mapear las partes interesadas, los mayores potenciales que su organización puede contribuir para elaborar un plan de acción enfocado con el propósito de lograr un impacto genuino y una estrategia comercial.

Es fundamental definir el modelo de negocio, las prioridades, los recursos, talento, habilidades, finanzas y redes que se pueden asignar a uno o varios objetivos con la intención de analizar en cuál de los ODS tiene la mejor posibilidad de contribuir.

Se deben considerar todas las actividades que se desarrollan en toda la cadena de valor y definir dónde radica su mayor impacto.

La estrategia de cumplimiento e impacto van de la mano, al enfocar su estrategia para maximizar los esfuerzos en un área puede crear un impacto positivo muy fuerte en la misma si se gestiona de manera adecuada.

Pero eso no significa que una organización pueda prestar menos atención a cómo sus actividades podrían tener efectos negativos en otras áreas. Esta combinación es esencial para una sólida estrategia de sostenibilidad.

Arely Maldonado
Directora de Desarrollo Sostenible Fundahrse. Máster en Administración de Empresas y Finanzas (cum laude). Enlace ante el Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD).