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Certificación, productividad y el clima, las claves del cacao

Tegucigalpa, Honduras.  El cacao hondureño está ganando espacios en los mercados internacionales. Si bien sus numeros no impresionan como los del café (primer producto de exportaci

El clima y los efectos del cambio climático deben formar parte de los planes de producción de cacao en Honduras
El clima y los efectos del cambio climático deben formar parte de los planes de producción de cacao en Honduras

Tegucigalpa, Honduras.

El cacao hondureño está ganando espacios en los mercados internacionales. Si bien sus numeros no impresionan como los del café (primer producto de exportación), los mismos van en ascenso.

Entre 2014 y 2017 la productividad de las plantaciones ubicadas en ladera y terreno plano sustancialmente. Las exportaciones también.

Pasaron de 376,197 dólares en 2013 a 1.249,958 dólares este año.

La barra de uno de estos chocolates “solo dura 15 minutos en el supermercado en Suiza por la demanda de este producto”.

La expresión es de Falguni Guharay, especialista en la cadena de cacao y gerente del programa para Latinoamérica de la Fundación Mundial del Cacao (WCF).

Esta organización internacional promueve la sostenibilidad en el sector. Guharay vino a Honduras para participar como expositor en el Foro Nacional de Cacao: “Mercado y Certificación: Desafíos ante el Cambio Climático”, organizado por la Asociación de Productores de Cacao de Honduras (Aprocacaho), que se celebró en San Pedro Sula.

En su presentación abordó temas de interés para los productores de esta semilla que está ganando mercado internacional, relacionados con el cambio climático, la productividad y las certificaciones del producto al momento de su comercialización.

Cambio climático.

Llamó la atención sobre los efectos del cambio climático en este sector. “El cambio climático nos está moviendo el piso.

Tienen que ponerle atención al clima porque una vez que el clima se mueve fuera de lo normal en el futuro todas sus plantaciones se van a quedar inútiles”.

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Falguni Guharay es el gerente del programa para Latinoamérica de la Fundación Mundial de Cacao.

El clima, el cambio climático, debe ponerse como un eje principal en la planificación del proyecto cacaotero, añadió.

A la par se debe trabajar en aumentar la productividad de las fincas. “Además deben hacer énfasis en el tema de la productividad “porque no podemos hacer nada con producciones de 200 ó 300 kilogramos por hectárea, de dos o tres quintales por manzana, tenemos que pensar en 20 quintales por manzana”.

“La planta que no produce 60 mazorcas de cacao al año no tiene lugar en nuestra finca, no podemos vivir con 5, 6, 8 ó 10 mazorcas y pensar que tenemos cacao”.

Y, recalcó, “no es que vamos a producir un millón de toneladas, pero por lo menos hay que llegar a un volumen a nivel del país donde el sector sea viable”.

“Con 1,500 o 2,000 toneladas (anuales) el sector es muy chiquito; por lo menos hay que llegar a las 10,000 o 15,000 toneladas, no se cuál sería el límite”.

Certificaciones.

El experto recordó que en 2012 todas las grandes compañías productoras de chocolate en el mundo tomaron una decisión que en 2020 ellos no van a procesar ningún grano de cacao que no sea certificado.

La tendencia es ir hacia la certificación, sin certificar más adelante no van a poder vender.

“Va a ser un requisito como tener cédula para votar, para ir a vender su cacao van a necesitar la cédula de certificación, así es de sencillo”.

Según cifras del sector, unas 163 toneladas métricas de cacao fueron comercializadas con sellos orgánicos, las que recibieron precios diferenciados de hasta 4,150 dólares por tonelada, es decir, casi 50% más que los precios normales.

Parte de la producción orgánica de cacao es vendido en Suiza a la empresa Chocolats HALBA.