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Arroceros preparan una solicitud de enmienda al TLC con Estados Unidos

Los productores de este grano básico aseguran que el sector atraviesa momentos críticos y esta parte del acuerdo les restará competitividad.

Jóvenes trabajan en la siembra de arroz en Jesús de Otoro, Intibucá.
Jóvenes trabajan en la siembra de arroz en Jesús de Otoro, Intibucá.

Tegucigalpa, Honduras.

Los productores de arroz de los países de Centroamérica preparan una solicitud de enmienda al tratado de libre comercio entre República Dominicana, Centroamérica y los Estados Unidos de América (DR-Cafta).

La petición es que se mantenga el arancel que se tenía hasta 2015 en las importaciones de arroz desde el mercado estadounidense, que en el caso de Honduras era de 45%.

Lo anterior fue planteado la semana anterior por integrantes de la Federación Centroamericana del Arroz y la Organización de Productores de Arroz de EUA.

Representantes de productores de este grano básico aseguraron que la situación está crítica a nivel de la región centroamericana.

El problema radica en que desde 2016 se aplicó la desgravación arancelaria para el arroz, de acuerdo con lo establecido en el Cafta.

De 45% que era el impuesto por ingreso de este producto a Honduras en 2015, se redujo a 33.75% para este año. Para 2021 bajará a 15% y para 2022 a 7.25%.

Además, la cuota, que es la cantidad que están obligados a comprar los países a Estados Unidos, aumenta cada año.

“Los productores para qué van a seguir produciendo si cualquiera va a importar el grano ya procesado y sin intereses”, explicó el productor Fredy Torres, quien participó la semana pasada en la reunión de la comisión de comercio exterior de la Federación Centroamericana de Arroz, en Ciudad de Panamá.

El RD-Cafta fue firmado en 2004 por todos los países de la región y República Dominicana, a excepción de Panamá y Belice, Honduras y Nicaragua fueron los penúltimos en ponerlo en vigencia el primero de abril de 2006.

Costa Rica lo hizo años más tarde, después de someterlo a consulta donde el sí triunfó, aunque con algunas salvaguardas que protegen a los sectores más sensibles de la agricultura en ese país centroamericano.

Para los analistas, el sector arrocero está obligado a volver más eficientes sus procesos de producción para enfrentar las desgravaciones arancelarias y no esperar a respuestas para 2023, cuando el impuesto de introducción del producto llegue hasta 0%.