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Buenos modales en casa

<p>Hábitos que debe inculcarles desde pequeños.</p>

Los niños son curiosos y activos por naturaleza, pero no hay que confundir el respetar una sana espontaneidad infantil con dejar crecer en casa a un pequeño salvaje. Los buenos modales y las normas de convivencia no llueven del cielo: los padres tienen que enseñarlos a sus hijos. Y es mejor empezar pronto, porque antes de lo que se piensa ya es demasiado tarde. Las claves para que los pequeños integren los buenos modales y el respeto a los demás como algo propio son dar ejemplo, respetar al niño, explicarle las cosas y ser conscientes de que educar requiere dedicación y tiempo. Principios básicos Comience por inculcar buenos modales al sentarse a la mesa. Lavarse las manos antes de sentarse a comer, colocarse la servilleta en las piernas, no comer con la boca abierta ni hablar mientras mastica, dar las gracias cuando le sirvan o cuando le pasen algo, preguntar si alguien más desea la última porción que queda en un plato, pedir permiso al retirarse y lavarse los dientes y las manos al terminar son actos sencillos que un niño bien puede seguir si se le explica su importancia. También hay que ayudarlos a comprender lo que se espera en situaciones sociales. A veces ellos hablan con honestidad pero sin tacto. Lleva tiempo para que un niño aprenda cuáles palabras y acciones están bien y cuáles podrían insultar o lastimar los sentimientos ajenos. Las explicaciones firmes pero amistosas que usted le dé podrán ayudar. Sea tolerante cuando se equivoca y si necesita corregirlo por su mal comportamiento, hágalo en privado. Recuerde que estos principios y buenas maneras que parecen tan básicos para los adultos, en los niños significan reglas nuevas y, a veces, difíciles de seguir. Pero mientras más pequeños se eduquen, más se acostumbran al sentido de la responsabilidad, el orden y la cortesía.

Los niños son curiosos y activos por naturaleza, pero no hay que confundir el respetar una sana espontaneidad infantil con dejar crecer en casa a un pequeño salvaje.

Los buenos modales y las normas de convivencia no llueven del cielo: los padres tienen que enseñarlos a sus hijos. Y es mejor empezar pronto, porque antes de lo que se piensa ya es demasiado tarde. Las claves para que los pequeños integren los buenos modales y el respeto a los demás como algo propio son dar ejemplo, respetar al niño, explicarle las cosas y ser conscientes de que educar requiere dedicación y tiempo.

Principios básicos

Comience por inculcar buenos modales al sentarse a la mesa. Lavarse las manos antes de sentarse a comer, colocarse la servilleta en las piernas, no comer con la boca abierta ni hablar mientras mastica, dar las gracias cuando le sirvan o cuando le pasen algo, preguntar si alguien más desea la última porción que queda en un plato, pedir permiso al retirarse y lavarse los dientes y las manos al terminar son actos sencillos que un niño bien puede seguir si se le explica su importancia.

También hay que ayudarlos a comprender lo que se espera en situaciones sociales. A veces ellos hablan con honestidad pero sin tacto. Lleva tiempo para que un niño aprenda cuáles palabras y acciones están bien y cuáles podrían insultar o lastimar los sentimientos ajenos. Las explicaciones firmes pero amistosas que usted le dé podrán ayudar. Sea tolerante cuando se equivoca y si necesita corregirlo por su mal comportamiento, hágalo en privado.

Recuerde que estos principios y buenas maneras que parecen tan básicos para los adultos, en los niños significan reglas nuevas y, a veces, difíciles de seguir. Pero mientras más pequeños se eduquen, más se acostumbran al sentido de la responsabilidad, el orden y la cortesía.

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