Vivir Moda
11 de Enero de 2013

Manuel Mota, el rey de las novias dice adiós

01:51PM   - Redacción:  redaccion@laprensa.hn

El célebre diseñador Manuel Mota fue sepultado ayer. Su muerte es un trágico final.

Dos desiciones marcaron la vida para siempre de un artista de la moda único, que con talento y delicadeza logró ser reconocido mundialmente como el diseñador de las novias.

Manuel Mota dejó a un lado los trazos en papel, las escuadras y el arte de la arquitectura por los bocetos, líneas de pureza y inmaculada presencia nupcial, los hilos, las tijeras y el encaje, porque su sueño no fue ser arquitecto, sino diseñador, principalmente de las novias.

Fue la primera gran decisión que marcó su futuro logrando calcar para siempre su nombre en letras llenas de femineidad, distinción y alta costura.

Durante 23 años fue la mente brillante atrás de la casa Pronovias de España, la firma que mejor viste a las novias más famosas, bellas y de la alta sociedad Europa y Latinoamérica.

Aplausos

En Honduras, por medio de su marca, vistió a cientos de bellas jóvenes enamoradas. Pasaron por el altar vestidas con creaciones de Manuel Mota las hondureñas Alejandra Albiñana, Ana Rocío Merriam, Danielle Kluck, Heidi Siwady, Marisol Salgado, Adriana Callejas, Sharon Selim, Lourdes Abufele, Claudia Padilla, Ligia Herrera, María Elena Córdoba, María Fernanda Álvarez y una incontable lista de nombres de chicas que deslumbraron en sus bodas.

En el mundo, a modelos, celebridades, famosas de España y Latinoamérica. En la pasarela, las más bellas modelos lucieron sus ajuares en los eventos dedicados al diseño nupcial.

A sus 46 años, no solo fue un diseñador más, sino el consentido de las enamoradas; pero como los grandes del mundo también sufren, Manuel no era inmune a la realidad que se vive dentro de la moda o de un trabajo donde se exige innovación constante.

Era un talento extraordinario, y el éxito no le llegó solo. Tuvo secuelas, principalmente la depresión.

El fin del grande

Su segunda decisión llegó el martes cuando acabó con su vida y el avasallador triunfo que lo antecedió antes. Acabó con la depresión y la falsa imagen de felicidad y gloria que proyectaba ante el mundo.

Tan solo tenía cinco años y Manuel ya sentía la pasión por el diseño. Jugaba con telas que la modista de su madre y hermana llevaba a su hogar en Tarragona. Anhelaba vestir a Audrey Hepburn, su gran musa.

La moda está de luto. Una depresión, un suicidio y tres cartas de adiós es lo que empaña de lágrimas y dolor la vida de este célebre español. Aparentemente enfrentaba una difícil relación laboral con Pronovias. Lo dejó plasmado en las últimas cartas que remitió a su novio, a su familia y a Mossos d’Escuadra, la Policía. Las dos primeras selladas. La tercera, abierta por las autoridades. Estaban en la mochila que portaba al morir en un baño de un centro médico.

Su amiga personal Ana Milán tuitió: “Hoy, silencio por mi querido Manuel Mota, compartimos momentos importantes. Hace apenas un mes charlamos y estaba triste. Hoy yo lo estoy”.
Según el diario ABC, “horas antes de su muerte, Manuel Mota fue a trabajar a los talleres de Pronovias en Barcelona, como cualquier otro día. Esa misma tarde noche, su familia se puso en contacto con la firma para decirle que había fallecido”.

“Siempre destacó por sus diseños, pero también por su carácter “educado, discreto”.

Era, de hecho, un “hueso duro para los periodistas”, ya que pese a vestir a muchas famosas, nunca soltaba prenda sobre su trato con ellas. Nunca fue vanidoso, no quiso ponerse en la foto salvo cuestión publicitaria de Pronovias”, dijo la periodista Beatriz Cortázar.

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