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Decir que "no": la revolución sexual masculina

<p>Un sexólogo español hace un llamado a ellos a dejar los prejuicios de lado y a ser capaces de negarse a tener sexo solo por cumplir como "machos".</p>

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Que solo piensan en sexo, que siempre deben estar dispuestos, y, sobre todo, dar la talla… Los mitos sexuales de los hombres han estado por siglos insertos en el inconsciente colectivo, creando confusión cuando alguien no cumple con los estereotipos, a los que se suman el tener siempre buenos orgasmos o que poco les importa el rol de la mujer en la intimidad.Y la situación para muchos empeoró desde que la revolución sexual femenina, con la lucha por el propio placer femenino, se hizo global, dejando a varios con la incertidumbre de no saber qué decían hacer en la cama.Es por esto que el sexólogo español José Bustamante hizo un llamado a través de su libro “¿En qué piensan los hombres? Todo lo que has de saber sobre el deseo y la sexualidad masculina”, para hacer un cambio de mentalidad acerca de la intimidad masculina y, de paso, desmentir varias creencias relacionadas con la figura del “macho”.“Los hombres tenemos más facilidad para hacerlo”, comentó a ABC.com, uno de los tantos medios españoles que lo han entrevistado tras la publicación de su trabajo. Pero al igual que las mujeres, explicó, el estrés y las preocupaciones diarias no estimulan su libido.“También los hombres necesitan tener su propia revolución sexual (…) Ellos no siempre tienen ganas”, dijo a El Mundo, agregando: “Necesitan liberarse de tópicos y tabúes, de no ver el sexo como una competición ni como un examen y, sobre todo, de saber decir ‘no’, sin que ello conlleve ningún problema”.El empoderamiento sexual de la mujer asustó a tal nivel la seguridad sexual varonil que, pese que a que ellas hoy tomen la iniciativa y se sitúen a un mismo nivel que el hombre en la cama –algo que sin duda, el experto considera beneficioso- ha hecho que cada vez más pacientes masculinos acudan a las consultas de sexólogos, quejándose de problemas que antes se relacionaban con el mundo femenino, como la incapacidad de tener un orgasmo.“Hemos depositado en la erección nuestra autoestima como hombres, nuestra virilidad. ¡Eso nos debilita! Y ellas no ayudan nada con frases dañinas como ésta: ‘No hay mujeres frígidas, hay hombres inexpertos’ (…) Si ella descarga la responsabilidad de su placer en él y él carga ese peso… acabarán mal”, dijo el experto a La Vanguardia. “La gracia del sexo está en el camino, sin más meta que estar a gusto, divertirse, disfrutar. Y el orgasmo es solo un subproducto”.Según comentó Bustamante, otros factores que han mermado la confianza sexual de los hombres –además de los problemas físicos- son el miedo a fallar, a repetir malas experiencias pasadas y a no estar a la atura, sobre todo, cuando su pareja ha estado con varios hombres anteriormente.Esto se ha traducido hoy en día en falta de deseo y en evitar el encuentro sexual, aumentando así la angustia por no “responder” como se cree, un hombre debiera, y a buscar excusas como el cansancio laboral o, incluso, querer ver un partido de fútbol en la tele, con tal de evitar el encuentro.Lo importante, asegura Bustamante, es asumir la sexualidad como una forma de comunicación entre la pareja, y como un asunto de los dos, siendo los problemas que surjan algo que involucra a ambos. “Hay que volver a incorporar esa parte de emoción a todo acto sexual (…) Quitarse los tabús, conocerse a sí mismos y conquistar la posibilidad de que también ellos pueden fallar alguna vez”.

Que solo piensan en sexo, que siempre deben estar dispuestos, y, sobre todo, dar la talla… Los mitos sexuales de los hombres han estado por siglos insertos en el inconsciente colectivo, creando confusión cuando alguien no cumple con los estereotipos, a los que se suman el tener siempre buenos orgasmos o que poco les importa el rol de la mujer en la intimidad.

Y la situación para muchos empeoró desde que la revolución sexual femenina, con la lucha por el propio placer femenino, se hizo global, dejando a varios con la incertidumbre de no saber qué decían hacer en la cama.

Es por esto que el sexólogo español José Bustamante hizo un llamado a través de su libro “¿En qué piensan los hombres? Todo lo que has de saber sobre el deseo y la sexualidad masculina”, para hacer un cambio de mentalidad acerca de la intimidad masculina y, de paso, desmentir varias creencias relacionadas con la figura del “macho”.

“Los hombres tenemos más facilidad para hacerlo”, comentó a ABC.com, uno de los tantos medios españoles que lo han entrevistado tras la publicación de su trabajo. Pero al igual que las mujeres, explicó, el estrés y las preocupaciones diarias no estimulan su libido.

“También los hombres necesitan tener su propia revolución sexual (…) Ellos no siempre tienen ganas”, dijo a El Mundo, agregando: “Necesitan liberarse de tópicos y tabúes, de no ver el sexo como una competición ni como un examen y, sobre todo, de saber decir ‘no’, sin que ello conlleve ningún problema”.

El empoderamiento sexual de la mujer asustó a tal nivel la seguridad sexual varonil que, pese que a que ellas hoy tomen la iniciativa y se sitúen a un mismo nivel que el hombre en la cama –algo que sin duda, el experto considera beneficioso- ha hecho que cada vez más pacientes masculinos acudan a las consultas de sexólogos, quejándose de problemas que antes se relacionaban con el mundo femenino, como la incapacidad de tener un orgasmo.

“Hemos depositado en la erección nuestra autoestima como hombres, nuestra virilidad. ¡Eso nos debilita! Y ellas no ayudan nada con frases dañinas como ésta: ‘No hay mujeres frígidas, hay hombres inexpertos’ (…) Si ella descarga la responsabilidad de su placer en él y él carga ese peso… acabarán mal”, dijo el experto a La Vanguardia. “La gracia del sexo está en el camino, sin más meta que estar a gusto, divertirse, disfrutar. Y el orgasmo es solo un subproducto”.

Según comentó Bustamante, otros factores que han mermado la confianza sexual de los hombres –además de los problemas físicos- son el miedo a fallar, a repetir malas experiencias pasadas y a no estar a la atura, sobre todo, cuando su pareja ha estado con varios hombres anteriormente.

Esto se ha traducido hoy en día en falta de deseo y en evitar el encuentro sexual, aumentando así la angustia por no “responder” como se cree, un hombre debiera, y a buscar excusas como el cansancio laboral o, incluso, querer ver un partido de fútbol en la tele, con tal de evitar el encuentro.

Lo importante, asegura Bustamante, es asumir la sexualidad como una forma de comunicación entre la pareja, y como un asunto de los dos, siendo los problemas que surjan algo que involucra a ambos. “Hay que volver a incorporar esa parte de emoción a todo acto sexual (…) Quitarse los tabús, conocerse a sí mismos y conquistar la posibilidad de que también ellos pueden fallar alguna vez”.

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