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Honduras en feria del libro Guadalajara

<p>María Eugenia Ramos es uno de “Los 25 secretos mejor guardados en América Latina”.</p>

En el gran universo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, FIL, Honduras se ha hecho presente por medio de la escritora María Eugenia Ramos, escogida por la FIL para formar parte del proyecto “Los 25 secretos mejor guardados en América Latina”.

En el acto de presentación realizado el 29 de noviembre, Raúl Padilla, director de la FIL, que comenzó el 27 de noviembre y concluye el 4 de diciembre, en palabras recogidas por Notimex, aseguró que con esta publicación que reúne 25 autores provenientes de 15 países, inicia una serie de diálogos que materializan un proyecto anclado en la idea de ser plataforma literaria y editorial para talentos emergentes latinoamericanos.

Además de la connacional, la lista incluye a tres argentinos, mexicanos, colombianos, ecuatorianos y chilenos y un representante de Perú, Panamá, Uruguay, Venezuela, Nicaragua, Guatemala, Costa Rica, Bolivia, y El Salvador. Durante la feria, ella y los demás autores compartirán su intimidad intelectual con los lectores, mediante la lectura de fragmentos de su obra.

Puertas y puertos

Otro impulso para la literatura nacional es la inclusión de escritores nacionales en la antología de poesía “Puertas abiertas” y en la de cuento “Puertos abiertos”.

Ambas recogen una muestra de la obra de escritores centroamericanos aún vivos. El escritor Sergio Ramírez hizo la antología para el Fondo de Cultura Económica.

Tres antologados catrachos, que residen en San Pedro Sula, hablan con LA PRENSA.

“Solo son autores vivos. Esto le da cierto límite”

Centroamérica “es una región cultural desconocida”, que enfrenta el enorme reto de estrechar los vínculos entre sus seis países y proyectarse junta hacia el exterior, declaró el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, encargado de las antologías “Puertas abiertas” y “Puertos abiertos”.

Por primera vez este año, en el marco de la XXV edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, FIL, los seis países de Centroamérica cuentan con un pabellón regional propio montado con el apoyo del Fondo de Cultura Económica, FCE.

Respecto a las antologías, Ramírez expresó: “Era una necesidad... Solo son autores vivos. Esto le da cierto límite, si no serían infinitas, y le da más peso a los jóvenes”.

Las antologías tienen más de 600 páginas cada una. Sergio lamentó que los Estados centroamericanos juntos no puedan “aspirar a ser país invitado a la FIL porque hay muchos problemas para lograrlo, cuesta mucho dinero, mucha inversión, y poner de acuerdo a seis países no es tan fácil”.

“En el caso de Honduras ocurrió una sustitución de autores”: Julio escoto

¿A qué otro autor nacional le hubiera gustado ver en la antología “Puertos abiertos”?

Arturo Martínez Galindo, quien debería encabezar toda recopilación de cuentos hondureños, siempre que el criterio del selector fuera histórico y no, como en este caso, solo de autores vivos. El libro “Sombra” de Martínez Galindo es un modelo del género, no solo en Honduras sino a escala internacional.

¿Esta antología ofrece una visión saludable del cuento en CA?

No estoy muy seguro de ello. En el caso de Honduras ocurrió una sustitución de autores que yo, como responsable de la selección por país, no autoricé nunca. He solicitado explicación sobre eso a Sergio Ramírez y a esta hora no la he recibido. El director de la antología realiza la selección final pero no introduce a otro autor sin consultar, o por lo menos informar al responsable por país. Si eso ocurrió con Honduras pudo haber pasado con otros países, o con el tomo de poesía. Situaciones que desde luego deforman e incluso vician la idoneidad de una antología. En segundo lugar, la escogencia de solo autores vivos es una muestra parcial del desarrollo de una narrativa, corte transversal de un momento, no de un extenso período o la totalidad. Pero en este caso ese fue el criterio y me parece bien, excepto que no se puede hablar de “saludable” cuando solo conocemos a una parte del cuerpo global.

¿Cuál es su cuento favorito de los autores incluidos y que no aparece en la antología?

“Yo sería incapaz de tirarle una piedra”, de Eduardo Bähr. El que aparece en la antología es el que él me remitió, pues yo procedí a pedir a los autores su mejor cuento, en vez de hacerlo desde mi óptica personal.

¿La literatura debería estar comprometida con alguna causa?

Sólo con el Hombre. Los compromisos estilados en épocas pasadas, y que generaron cataratas de ensayos, estudios y manifiestos (políticos, ecológicos) se reducen ahora a lo ético, pero lo ético universal, es decir la superación del ser humano, no la gazmoñería o la moral burguesa.

¿Qué consejo le daría a los escritores jóvenes?

Que lean incansablemente, y cuando hayan concluido y estén agotados, que vuelvan a hacerlo.

¿Cuál es su mayor defecto en el oficio de escribir?

El exceso de adjetivación. Tengo que controlarme mucho pues tiendo a describir más que al uso del verbo.

Mario Gallardo: “Es un panorama amplio y representativo de la narrativa de corto aliento de la región”.

¿A qué otro autor nacional le hubiera gustado ver en la antología “Puertos abiertos”?

Desconozco detalles acerca de los parámetros utilizados para la selección por Sergio Ramírez, por lo que sería insensato proponer inclusiones basadas en premisas personales, pero me atrevo a decir que Roberto Castillo no debiera faltar en ninguna antología de narrativa centroamericana.


¿Cree que “Puertos abiertos” ofrece una visión saludable del cuento centroamericano?

No soy muy afecto a las metáforas medicinales, pero es indudable que ofrece un panorama amplio y representativo de la narrativa de corto aliento que se está escribiendo en la región, además de tender un puente entre propuestas que marcaron el paso durante el siglo XX y las que se encuentran en proceso de definirse en el XXI.

Para un autor hondureño, ¿qué importancia tiene aparecer en una antología hecha por Sergio Ramírez para el Fondo de Cultura Económica?

La misma que para el resto de los autores centroamericanos: el honor de haber sido seleccionado por un hombre de letras con una carrera tan unánimemente celebrada como la de Sergio Ramírez y las ventajas de aparecer publicado en una editorial que puede presumir de una trayectoria impecable a nivel continental.


¿Cuál es su cuento favorito de los autores incluidos y que no aparece en la antología?

“Lejano”, de Eduardo Halfon, y “La niña que no tuve”, de Rodrigo Rey Rosa.

Algunas personas han opinado que reveló demasiado de la vida real en “Las virtudes de Onán”, ¿qué piensa?

Sobre “Las virtudes de Onán” han escrito Helen Umaña, Hernán Antonio Bermúdez, Giovanni Rodríguez, Rodolfo Pastor y Gustavo Campos, y en ninguno de sus trabajos he visto expresada esa sentencia, así que no podría decir mucho en torno a tales “revelaciones” ya que desconozco absolutamente su contexto.

¿Qué consejo le daría a los escritores jóvenes?

No soy ningún autor canónico para dar consejos, pero in extremis optaría por el más trillado, pero el que menos adeptos tiene: leer y, sobre todo, releer.

¿La literatura debería estar comprometida con alguna causa?

No creo en más compromisos que el de preservar la autenticidad de tu propuesta y esforzarte al máximo por escribirla bien.

Gustavo campos: “Es gratificante saberse antologado en una de las más prestigiosas editoriales de habla hispana”

¿Su inclusión en la antología “Puertas abiertas” está marcada por la muerte del poeta Roberto Sosa, ¿es cierto? ¿Qué opina?

Mi obra estaba preseleccionada, según me dijo uno de los integrantes del consejo editorial, y creo más que mi inclusión se debe a un reconocimiento de mi labor creativa que supone, y se entrevé al ver la selección de mis poemas, un nuevo camino que transitar en la poesía hondureña. La muerte de Roberto Sosa nos conmovió y tenemos claro que de seguir vivo él estaría incluido como uno de los poetas más reconocidos que ha dado nuestro país.


¿“Puertas abiertas” es una especie de recompensa a su trabajo poético?

En cierta medida sí. Es gratificante saberse antologado en una de las más prestigiosas editoriales de habla hispana, pero no lo veo como “recompensa” o “incentivo”, de no haber salido seguiría escribiendo y escribiendo, pues la verdadera “recompensa” a la que aspiro es lograr una obra maestra.

¿Con la poesía de qué autor incluido en este libro se identifica tu “yo poético”?

Mi “yo poético” no cree identificarse con otros autores incluidos, pero como lector admiro mucho a poetas como Rigoberto Paredes y óscar Acosta. Lo que me entristece es la exclusión de tres poetas que a mi ver debieron aparecer, como ser: José Luis Quesada, Livio Ramírez y José Antonio Funes. Con los poetas que más me identifico ya están muertos, Edilberto Cardona Bulnes y Nelson Merren.

¿Gustavo Campos cree en el destino?

Creo más en la predestinación. Y cuando llego a creer en el destino me provoca cierto temor a nivel personal, pero grandes expectativas a nivel profesional.

¿Para un escritor hondureño, ¿qué representa aparecer en una antología hecha por Sergio Ramírez para el Fondo de Cultura Económica?

Una satisfacción y una alegría innegable de que haya sido un gran escritor como lo es Sergio Ramírez quien te incluya en una antología que a su vez es publicada por una editorial de gran prestigio.

¿Cuál es su mayor defecto en el oficio de escribir?

Soy muy autocrítico, diría casi autodestructivo conmigo mismo y con mi obra. Soy capaz de distanciarme de mis trabajos y ejercer juicios críticos en su contra, los mismos que aplicaría a otras obras. No me enamoro de mi escritura y a veces suelo reírme de escritos míos.