Reinventan inodoros tras 150 años de desperdicio

<p>Los científicos creen que la mayoría de los fallecimientos podrían prevenirse con servicios sanitarios apropiados.</p>

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Estos no son inodoros comunes. Uno utiliza energía de microondas para transformar los desechos humanos en electricidad. Otro captura la orina y la utiliza para la descarga. Uno más convierte el excremento en carbón.Todos son parte de una competencia convocada por la reinventar el inodoro para las 2.600 millones de personas de todo el mundo que no tienen acceso a servicios sanitarios modernos. Científicos de todo el mundo han aceptado el reto y la fundación planea anunciar el martes qué proyectos recibirán más dinero para llevar sus ideas del laboratorio a las ciudades.Ahí, los emprendedores locales utilizarán la nueva tecnología para convertir el desecho en dinero.Para aprobar el umbral de la fundación, el nuevo inodoro debe funcionar sin agua, electricidad o un sistema séptico, no descargar contaminantes, de preferencia captar energía u otros recursos y operar con un costo de cinco centavos de dólar por día.Naciones Unidas calcula que las enfermedades provocadas por un servicio sanitario inadecuado representan casi la mitad de las hospitalizaciones en los países en desarrollo. Casi 1,5 millones de niños mueren cada año por enfermedades diarreicas.Los científicos creen que la mayoría de los fallecimientos podrían prevenirse con servicios sanitarios apropiados, junto con beber agua limpia y mejorando la higiene.La fundación espera probar en campo sus primeros prototipos en los próximos tres años.La mayoría de los prototipos que están exhibidos esta semana en el jardín de la fundación en Seattle convierten el desperdicio en energía.Esta es una solución práctica y pragmática para el rompecabezas de los desperdicios sólidos, dijo Carl Hensman, responsable de programa del equipo de agua, servicios sanitarios e higiene de la fundación.El proyecto de 42 millones de dólares comenzó hace casi un año y Helman dijo que decidieron realizar una feria de inodoros esta semana para mostrar qué tan lejos han llegado los científicos en ese tiempo y darles la oportunidad de aprender unos de otros con el potencial de cooperar.

Estos no son inodoros comunes. Uno utiliza energía de microondas para transformar los desechos humanos en electricidad. Otro captura la orina y la utiliza para la descarga. Uno más convierte el excremento en carbón.

Todos son parte de una competencia convocada por la reinventar el inodoro para las 2.600 millones de personas de todo el mundo que no tienen acceso a servicios sanitarios modernos.

Científicos de todo el mundo han aceptado el reto y la fundación planea anunciar el martes qué proyectos recibirán más dinero para llevar sus ideas del laboratorio a las ciudades.Ahí, los emprendedores locales utilizarán la nueva tecnología para convertir el desecho en dinero.

Para aprobar el umbral de la fundación, el nuevo inodoro debe funcionar sin agua, electricidad o un sistema séptico, no descargar contaminantes, de preferencia captar energía u otros recursos y operar con un costo de cinco centavos de dólar por día.

Naciones Unidas calcula que las enfermedades provocadas por un servicio sanitario inadecuado representan casi la mitad de las hospitalizaciones en los países en desarrollo. Casi 1,5 millones de niños mueren cada año por enfermedades diarreicas.

Los científicos creen que la mayoría de los fallecimientos podrían prevenirse con servicios sanitarios apropiados, junto con beber agua limpia y mejorando la higiene.

La fundación espera probar en campo sus primeros prototipos en los próximos tres años.La mayoría de los prototipos que están exhibidos esta semana en el jardín de la fundación en Seattle convierten el desperdicio en energía.

Esta es una solución práctica y pragmática para el rompecabezas de los desperdicios sólidos, dijo Carl Hensman, responsable de programa del equipo de agua, servicios sanitarios e higiene de la fundación.

El proyecto de 42 millones de dólares comenzó hace casi un año y Helman dijo que decidieron realizar una feria de inodoros esta semana para mostrar qué tan lejos han llegado los científicos en ese tiempo y darles la oportunidad de aprender unos de otros con el potencial de cooperar.

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