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Benedicto XVI visita por primera vez a México y Cuba

<p>El Papa realizará esta semana el viaje internacional número 23 desde que fue elegido pontífice el 19 de abril de 2005.</p>

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El último gran viaje internacional de Benedicto XVI, trasatlántico y con visita a dos países, se iniciará el próximo viernes con un vuelo agotador de más de 14 horas desde Roma a Guanajuato, México.

Hay mucha emoción y mucho corazón en este esfuerzo de un Papa a punto de cumplir 85 años, que es ya el más anciano en la sede de Pedro en los últimos 109 años. En el 2012 se baja de cuatro viajes a tan solo dos: este ahora, y el de septiembre al Líbano.

Los mexicanos, felices con los cinco viajes de Juan Pablo II a su país, esperan desde el 2005 al nuevo Papa.

Pero Joseph Ratzinger fue elegido con 78 años y una historia clínica que incluye dos accidentes cardiovasculares cerebrales, por lo que los médicos le ordenaron bajar su ritmo de trabajo y le prohibieron viajar a lugares altos como la Ciudad de México.

Su programa, por tanto, no incluirá una visita a la Virgen de Guadalupe y se limitará, del 23 al 26 de marzo, a dos ciudades del centro geográfico del país: la hermosa Guanajuato, de aire colonial y cervantino, y la vecina León de los Aldama.

Allí será recibido por el presidente Felipe Calderón, quien logró arrancarle el viaje el pasado mes de mayo cuando vino a Roma para la beatificación de Juan Pablo II.
Al final de la ceremonia, Calderón le dijo: “Le traigo una invitación de los mexicanos a que visite nuestro país, que en este momento sufre mucha violencia. Ellos lo necesitan mucho, más que nunca”.

Benedicto XVI viaja a un lugar cargado de historia y de valor simbólico.

Guanajuato es la cuna de la independencia de México y este viaje se enmarca en el Bicentenario que celebran en estos años la mayor parte de las naciones del continente.

A la misa del domingo acudirán los presidentes de todas las conferencias episcopales de Iberoamérica, y también de Estados Unidos y Canadá.

La misa tendrá lugar al pie del Cerro del Cubilete, donde se alza el gran monumento a Cristo Rey que el Papa bendecirá desde el helicóptero.

Es un recuerdo de las Guerras Cristeras de (1926 a 1929) una persecución religiosa poco conocida fuera de México, 25 de cuyos mártires fueron canonizados por Juan Pablo II en el año 2000; otros 14 fueron beatificados en noviembre del 2005, ya en el pontificado de Benedicto XVI.
Segunda etapa

La segunda etapa del viaje, del 26 al 28 de marzo, responde al deseo de confortar a los católicos de Cuba en las misas multitudinarias de Santiago de Cuba y La Habana, así como de ayudar a una transición pacífica.

Para un Papa recibido con todos los honores en la Casa Blanca o en el histórico Westminster Hall del Parlamento británico, tiene mucho mérito aceptar las limitaciones del Gobierno cubano, como la de no recibir a disidentes, o tolerar el juego de Fidel Castro de no anunciar hasta el último minuto si se reunirá o no con Benedicto XVI.

Para el Papa, lo importante es contribuir al alivio, aunque sea modesto, de millones de ciudadanos víctimas de una pobreza forzada y privados de las libertades normales en el resto del continente. Si México sufre, Cuba sufre mucho más. Tomado del ABC