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Zozobra por destino de nueve inmigrantes hondureños en México

<p>La supuesta masacre de los jóvenes de Siguatepeque en México no ha sido confirmada por autoridades.</p>

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El 15 de noviembre del año anterior emprendieron su viaje como inmigrantes 11 hondureños, y ahora sus familias imploran que estén con vida, pues el fin de semana pasado trascendió la noticia de que nueve de ellos fueron asesinados en México por Los Zetas. Varios de los propios familiares de estos nueve jóvenes los dan por muertos, pero otros prefieren esperar.“No tenemos cadáveres, no podemos confirmar nada. No sabemos nada concreto, en los noticieros de México y Honduras se maneja una supuesta masacre pero todo basado en especulaciones”, dijo el hermano de una de las supuestas víctimas que viajó a Tegucigalpa junto a un grupo de familiares de los jóvenes que llegó a Cancillería exigiendo respuestas para aclarar lo sucedido.Por su parte la Secretaría de Relaciones Exteriores dio a conocer que están a la espera de información oficial por parte de las autoridades de México, quienes hasta ahora solo les han expresado que no tienen indicios de esta supuesta masacre, pues no hay un solo cadáver encontrado.La incertidumbreLa noticia sobre la supuesta muerte de los nueve hondureños la dio uno de los propios jóvenes que salió del barrio San Juan de Siguatepeque rumbo al norte, aquel jueves 15 de noviembre. Este llamó a su madre el 11 de enero pasado para decirle: “Mamá, pasó una tragedia, mataron a todos mis amigos”.La llamada fue hecha desde Monclova, una ciudad ubicada en el centro del estado de Coahuila, en el norte de México. El joven aseguró que solo él y otro de los inmigrantes hondureños lograron escapar, pero que los otros nueve fueron acribillados por Los Zetas.Según la versión que el joven relató a su progenitora, habrían sido acribillados: Miguel Ángel Castellanos (17), Javier Enrique Martínez Argueta (18), Juan José Palma Argueta (16), Harvin Gámez (22), Brian Martínez (20), Elías Mejía (18), Kevin Daniel Santos (18), un joven conocido solo como El Pollo del que nadie sabe ni su nombre ni edad y Kevin Luis López López (22), quien tenía un año de vivir en México y vino a Honduras solo a traer a los otros 10 jóvenes que se fueron como inmigrantes.¿Quién es Kevin López?En esta historia hay muchas cabos sueltos, pero sin duda una pieza clave en este rompecabezas es Kevin Luis López López.Él residía en México, pero siempre se mantenía en comunicación con los 10 jóvenes que luego saldrían como inmigrantes junto a él, pues mientras vivió en Honduras mantuvo una estrecha amistad con ellos.“Él les dijo que vendría para ayudarlos a llegar a Estados Unidos. Vino en noviembre y una semana después ya estaban saliendo de viaje. No sabemos a qué se dedicaba Kevin, no sabemos de qué trabajaba en México.Él pasaba hablando con los cipotes por Facebook y a veces por celular, eran amigos, pero no sabemos qué hacía de su vida”, dijo un familiar cercano de uno de los jóvenes.Poco se sabe en realidad sobre Kevin López, pero su Facebook ciertamente llama la atención.En esta red social tiene una serie de fotografías junto a un verdadero arsenal.Aparece portando armas de alto calibre, incluso granadas, exhibiendo sus tatuajes e imágenes perturbadoras, entre otras cosas. Su “galería” sin duda es algo muy particular.Su perfil de Facebook es público y se puede acceder a su colección de fotografías sin restricción alguna.En esta red social los jóvenes que salieron con él hacia México solían comentar con admiración las fotos en que Kevin López posaba con sus poderosas armas.En ocasiones, algunas personas allegadas a ellos postearon comentarios aconsejándoles no “hablar así”.“Tienen 17 o 18 años. Ahorita se creen que tienen el mundo a sus pies. Más no saben que les falta mucho por vivir y aprender. Todavía ni saben quiénes son y qué es lo que quieren.  No busquen el camino fácil que lo va a llevar a la muerte. Ustedes son el futuro y orgullo de sus padres y familia. Cuídense”, le dijo una amiga en el Facebook a los jóvenes inmigrantes, quienes públicamente mostraban su admiración en los comentarios de las fotografías de Kevin López en la red social.Una historia, mil preguntasLos 11 jóvenes salieron juntos del barrio San Juan de Siguatepeque, casi ninguno había confesado sus planes de viajar a sus padres o parientes cercanos.La madre de uno de los inmigrantes relató cómo se enteró que su hijo partiría en la odisea hacia el norte.“Yo estaba en México, un mes antes me había ido como inmigrante también para tratar de llegar a los Estados Unidos. Mi hijo me llamó y me dijo que iba para el norte y yo le dije que no lo hiciera, que estaba horrible el camino y peligroso, pero él dijo que estaba decidido, que sacaría a nuestra familia adelante.Al escuchar esto yo decidí regresarme, pero durante mi viaje le dije a mi muchacho que vendiera algunas cosas, porque el me pidió dinero. En total recaudó 5,200 lempiras.Para volver más rápido me entregué a las autoridades de Migración y ellos me trajeron. Pero para llegar a Siguatepeque me vine a aventón.Finalmente llegué, pero solo unas horas antes mi hijo ya se había ido. No pude despedirme, no pude abrazarlo, no pude decirle que lo quería y que fuera con Dios”, contó la angustiada madre que ahora vive cada minuto como una eternidad de incertidumbre y desesperación. Los 11 viajeros siguieron una ruta “tradicional”, llegaron a Guatemala, viajaron en el tren conocido como “la bestia” y durante el trayecto, desde distintas ciudades de México, mantuvieron comunicación regularmente con sus familias en Honduras.Según Vanessa Martínez, hermana de uno de los jóvenes viajeros (Javier Martínez) los 11 hondureños que salieron de Siguatepeque iban cruzando una zona solitaria en Monclova, Coahuila, cuando de pronto fueron interceptados por miembros de Los Zetas, quienes lograron capturar a 10 de los 11 jóvenes, incluido él, pero que uno de sus amigos logró escapar durante la captura.Según el relato del joven ellos fueron trasladados a una casa, aparentemente ubicada en la misma ciudad de Monclova, adonde Los Zetas acribillaron a 9 de los 10 hondureños.La madre de uno de los jóvenes, que aseguró ser uno de los dos únicos sobrevivientes dijo que su hijo le relató con todo detalle lo ocurrido en esa madrugada.“Mi hijo dijo que los pusieron en un paredón y que a él lo dejaron a la orilla. Antes de que comenzaran a disparar él salió corriendo, pero me dijo que volteó a ver atrás y miró cuando mataban a sus amigos.Él corrió y corrió, dijo que llevaba los pies desechos y que fue ayudado por un señor que lo llevó a la fundación Caritas y luego de ahí lo trasladaron a las autoridades mexicanas de Migración”, manifestó la madre del joven que dio a conocer la historia y quien se encuentra bajo la custodia de autoridades mexicanas, según indicaron sus propios progenitores.Por su parte, los familiares del otro joven, quien no fue capturado por Los Zetas, aseguraron que este les habló el mismo día del incidente y les dijo que una familia le había dado alojamiento, pero que ya no podría contactarse con ellos, porque su celular se había quedado sin carga. Desde ese día no se sabe nada de él.Los defienden“Eran buenos muchachos, pasaban platicando aquí en el barrio porque eran unos amigos inseparables, siempre hacían todo juntos. Aquí todos los vecinos los conocían desde niños porque toda la vida han vivido en este barrio”, manifestaron los familiares de los jóvenes que viajaron con Kevin López hacía México.Por otra parte, los familiares de los dos viajeros que aseguraron ser los únicos sobrevivientes de la supuesta masacre que se habría dado en el Estado de Coahuila pidieron que no se publicaran fotos ni los nombres de los jóvenes por motivos de seguridad.Algunas de las familias afirmaron que de confirmarse las muertes solicitarán asilo en el extranjero por temor a ser asesinados también.Ver más noticias sobre Honduras

El 15 de noviembre del año anterior emprendieron su viaje como inmigrantes 11 hondureños, y ahora sus familias imploran que estén con vida, pues el fin de semana pasado trascendió la noticia de que nueve de ellos fueron asesinados en México por Los Zetas.

Varios de los propios familiares de estos nueve jóvenes los dan por muertos, pero otros prefieren esperar.

“No tenemos cadáveres, no podemos confirmar nada. No sabemos nada concreto, en los noticieros de México y Honduras se maneja una supuesta masacre pero todo basado en especulaciones”, dijo el hermano de una de las supuestas víctimas que viajó a Tegucigalpa junto a un grupo de familiares de los jóvenes que llegó a Cancillería exigiendo respuestas para aclarar lo sucedido.

Por su parte la Secretaría de Relaciones Exteriores dio a conocer que están a la espera de información oficial por parte de las autoridades de México, quienes hasta ahora solo les han expresado que no tienen indicios de esta supuesta masacre, pues no hay un solo cadáver encontrado.

La incertidumbre

La noticia sobre la supuesta muerte de los nueve hondureños la dio uno de los propios jóvenes que salió del barrio San Juan de Siguatepeque rumbo al norte, aquel jueves 15 de noviembre. Este llamó a su madre el 11 de enero pasado para decirle: “Mamá, pasó una tragedia, mataron a todos mis amigos”.

La llamada fue hecha desde Monclova, una ciudad ubicada en el centro del estado de Coahuila, en el norte de México. El joven aseguró que solo él y otro de los inmigrantes hondureños lograron escapar, pero que los otros nueve fueron acribillados por Los Zetas.

Según la versión que el joven relató a su progenitora, habrían sido acribillados: Miguel Ángel Castellanos (17), Javier Enrique Martínez Argueta (18), Juan José Palma Argueta (16), Harvin Gámez (22), Brian Martínez (20), Elías Mejía (18), Kevin Daniel Santos (18), un joven conocido solo como El Pollo del que nadie sabe ni su nombre ni edad y Kevin Luis López López (22), quien tenía un año de vivir en México y vino a Honduras solo a traer a los otros 10 jóvenes que se fueron como inmigrantes.

¿Quién es Kevin López?

En esta historia hay muchas cabos sueltos, pero sin duda una pieza clave en este rompecabezas es Kevin Luis López López.

Él residía en México, pero siempre se mantenía en comunicación con los 10 jóvenes que luego saldrían como inmigrantes junto a él, pues mientras vivió en Honduras mantuvo una estrecha amistad con ellos.

“Él les dijo que vendría para ayudarlos a llegar a Estados Unidos. Vino en noviembre y una semana después ya estaban saliendo de viaje. No sabemos a qué se dedicaba Kevin, no sabemos de qué trabajaba en México.

Él pasaba hablando con los cipotes por Facebook y a veces por celular, eran amigos, pero no sabemos qué hacía de su vida”, dijo un familiar cercano de uno de los jóvenes.

Poco se sabe en realidad sobre Kevin López, pero su Facebook ciertamente llama la atención.

En esta red social tiene una serie de fotografías junto a un verdadero arsenal.

Aparece portando armas de alto calibre, incluso granadas, exhibiendo sus tatuajes e imágenes perturbadoras, entre otras cosas. Su “galería” sin duda es algo muy particular.

Su perfil de Facebook es público y se puede acceder a su colección de fotografías sin restricción alguna.

En esta red social los jóvenes que salieron con él hacia México solían comentar con admiración las fotos en que Kevin López posaba con sus poderosas armas.

En ocasiones, algunas personas allegadas a ellos postearon comentarios aconsejándoles no “hablar así”.

“Tienen 17 o 18 años. Ahorita se creen que tienen el mundo a sus pies. Más no saben que les falta mucho por vivir y aprender. Todavía ni saben quiénes son y qué es lo que quieren.
No busquen el camino fácil que lo va a llevar a la muerte. Ustedes son el futuro y orgullo de sus padres y familia. Cuídense”, le dijo una amiga en el Facebook a los jóvenes inmigrantes, quienes públicamente mostraban su admiración en los comentarios de las fotografías de Kevin López en la red social.

Una historia, mil preguntas

Los 11 jóvenes salieron juntos del barrio San Juan de Siguatepeque, casi ninguno había confesado sus planes de viajar a sus padres o parientes cercanos.

La madre de uno de los inmigrantes relató cómo se enteró que su hijo partiría en la odisea hacia el norte.

“Yo estaba en México, un mes antes me había ido como inmigrante también para tratar de llegar a los Estados Unidos. Mi hijo me llamó y me dijo que iba para el norte y yo le dije que no lo hiciera, que estaba horrible el camino y peligroso, pero él dijo que estaba decidido, que sacaría a nuestra familia adelante.

Al escuchar esto yo decidí regresarme, pero durante mi viaje le dije a mi muchacho que vendiera algunas cosas, porque el me pidió dinero. En total recaudó 5,200 lempiras.

Para volver más rápido me entregué a las autoridades de Migración y ellos me trajeron. Pero para llegar a Siguatepeque me vine a aventón.

Finalmente llegué, pero solo unas horas antes mi hijo ya se había ido. No pude despedirme, no pude abrazarlo, no pude decirle que lo quería y que fuera con Dios”, contó la angustiada madre que ahora vive cada minuto como una eternidad de incertidumbre y desesperación.

Los 11 viajeros siguieron una ruta “tradicional”, llegaron a Guatemala, viajaron en el tren conocido como “la bestia” y durante el trayecto, desde distintas ciudades de México, mantuvieron comunicación regularmente con sus familias en Honduras.

Según Vanessa Martínez, hermana de uno de los jóvenes viajeros (Javier Martínez) los 11 hondureños que salieron de Siguatepeque iban cruzando una zona solitaria en Monclova, Coahuila, cuando de pronto fueron interceptados por miembros de Los Zetas, quienes lograron capturar a 10 de los 11 jóvenes, incluido él, pero que uno de sus amigos logró escapar durante la captura.

Según el relato del joven ellos fueron trasladados a una casa, aparentemente ubicada en la misma ciudad de Monclova, adonde Los Zetas acribillaron a 9 de los 10 hondureños.

La madre de uno de los jóvenes, que aseguró ser uno de los dos únicos sobrevivientes dijo que su hijo le relató con todo detalle lo ocurrido en esa madrugada.

“Mi hijo dijo que los pusieron en un paredón y que a él lo dejaron a la orilla. Antes de que comenzaran a disparar él salió corriendo, pero me dijo que volteó a ver atrás y miró cuando mataban a sus amigos.

Él corrió y corrió, dijo que llevaba los pies desechos y que fue ayudado por un señor que lo llevó a la fundación Caritas y luego de ahí lo trasladaron a las autoridades mexicanas de Migración”, manifestó la madre del joven que dio a conocer la historia y quien se encuentra bajo la custodia de autoridades mexicanas, según indicaron sus propios progenitores.

Por su parte, los familiares del otro joven, quien no fue capturado por Los Zetas, aseguraron que este les habló el mismo día del incidente y les dijo que una familia le había dado alojamiento, pero que ya no podría contactarse con ellos, porque su celular se había quedado sin carga. Desde ese día no se sabe nada de él.

Los defienden

“Eran buenos muchachos, pasaban platicando aquí en el barrio porque eran unos amigos inseparables, siempre hacían todo juntos. Aquí todos los vecinos los conocían desde niños porque toda la vida han vivido en este barrio”, manifestaron los familiares de los jóvenes que viajaron con Kevin López hacía México.

Por otra parte, los familiares de los dos viajeros que aseguraron ser los únicos sobrevivientes de la supuesta masacre que se habría dado en el Estado de Coahuila pidieron que no se publicaran fotos ni los nombres de los jóvenes por motivos de seguridad.

Algunas de las familias afirmaron que de confirmarse las muertes solicitarán asilo en el extranjero por temor a ser asesinados también.

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