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Porfirio Lobo Sosa inicia con desapego a la ley

La firma de un acuerdo que garantiza un salvoconducto a favor del ex presidente Manuel Zelaya, sus familiares e “íntimos” ha traído criticas al mandatario electo de Honduras, Porfirio Lobo.

La firma de un acuerdo que garantiza un salvoconducto a favor del ex presidente Manuel Zelaya, sus familiares e “íntimos” ha traído criticas al mandatario electo de Honduras, Porfirio Lobo.


El editorial del viernes pasado del diario La Prensa Libre de Guatemala, revisa los contras que esta decisión le dejará a Lobo y, por supuesto, a su gobierno. Este es el editorial íntegro:

“Con el argumento de buscar la concordia en Honduras, el presidente electo Porfirio Lobo anunció que firmará un salvoconducto para permitir la salida del ex presidente Manuel Zelaya rumbo a la República Dominicana, el 27 de enero, al ser investido como Presidente.
Esta decisión deja mucho por pensar, pues evidencia desapego al marco legal hondureño, que ordenó la detención y procesamiento del ex mandatario y de varios importantes funcionarios por corrupción y delitos contra la Constitución. Más aún, la decisión de Lobo desconoce la Convención de Caracas de 1959, que es el protocolo mundialmente aceptado sobre el derecho de asilo y que norma el otorgamiento de salvoconductos.

A Zelaya no se le habría podido dar sin antes ser reconocido como refugiado político. Parece que la comunidad internacional ignorará ese detalle.

La salida de Zelaya había sido discutida por el gobierno transitorio de Roberto Micheletti dentro del marco legal. Siguiendo la convención citada, autorizó la salida del depuesto Presidente como refugiado político, como lo establece el instrumento jurídico citado y reconocido por la Organización de Estados Americanos.

Pero Zelaya rechazó una vez más apegarse a la ley y se declaró perseguido por la ilegalidad y los enemigos políticos, porque según él nunca puso en peligro la institucionalidad ni amenazó con violar la Carta Magna, por lo que no necesitaría acogerse a una figura cuya esencia es reconocer la comisión de un delito.

El tema de si Zelaya violó la ley y amenazó la Ley Superior hondureña ya fue discutido ampliamente en aquel país.

Todas las instancias legales —léase Corte Suprema de Justicia, Tribunal Superior de Cuentas, Fiscalía y hasta el procurador de los Derechos Humanos y el mismo Congreso— corroboraron la acción al margen de la ley del ex jefe de Estado, y por ello ordenaron al Ejército su captura y separación del cargo.

La decisión del señor Lobo es cuestionable. Su primer paso menoscaba los marcos institucional y legal de la Nación para dar paso a una componenda política, y cuyos orígenes dieron fuerza a la crisis que tanto daño hizo a esa nación hermana.

Un país donde la ley se puede negociar y se doblega ante intereses de cualquier índole constituye una negación al orden establecido y esperado de gestión. Se vuelve un país donde no hay certeza del marco legal, pues éste se corrompe, aun cuando tengan alguna validez y conveniencia políticas.

Si la actuación de Lobo levanta críticas, la actitud de la comunidad internacional es más cuestionable, pues reclama siempre el cumplimiento de la ley, pero no duda en presionar para doblegarla a los intereses del momento.

Se afianza que los presidentes sean superiores a la ley y que estarán apoyados por sus colegas y por la cada vez menos apreciada comunidad internacional.

La decisión del Presidente electo hondureño, aunque previsible, es poco deseable. Se puede interpretar como componenda y deja en mal a los países como Guatemala, que rechazan por ilegal al régimen de Micheletti, pero que reconocerán a otro que comienza irrespetando la ley”.

Tomado de La Prensa Libre de Guatemala.