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Cita en Cuero y Salado

Si usted es un apasionado o apasionada de la naturaleza, no tiene más que tomar su mochila y comenzar a vivir la más salvaje de las aventuras: Cuero y Salado está aquí, cerca, esperándolo.

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Cocodrilos y caimanes, jaguares y monos aulladores. Por encima de nuestras cabezas, águilas pescadoras, gavilanes negros y bujajas patrullan en busca de tilapias, robalos, guapotes o una desprevenida tortuga. Si usted es un apasionado o apasionada de la naturaleza, no tiene más que tomar su mochila y comenzar a vivir la más salvaje de las aventuras: Cuero y Salado está aquí, cerca, esperándolo.

Con una extensión de más de 13 mil hectáreas, este Refugio de Vida Silvestre comprende un ecosistema de humedal que incluye marismas de agua dulce y salada, pantanos, lagunas, manglares, esteros, desembocaduras, la costa y parte de un mar Caribe cuya profundidad en marea baja no exceda los seis metros de profundidad.

Para recorrerlo, la única forma es navegando sus interminables canales.

El agua es oscura, producto de la enorme sedimentación orgánica proveniente del bosque de mangle que crece en los alrededores y, por supuesto, de lo que arrastra la corriente de los ríos que bajan de la cordillera de Nombre de Dios.

La poca corriente asegura la estabilidad en las lanchas, particularmente importante para aquellos viajeros aprensivos; pero también le permite a enormes sábalos de 100 libras nadar tranquilamente en los fondos.

Con un poco de suerte y más tiempo, es posible viajar hasta la Barra de Cuero, al otro extremo de la zona, para ver a los gigantescos manatíes. Sumergidos en el agua, normalmente deben salir cada 5 o 6 minutos para respirar. Nadie le puede asegurar que los verá en su primer viaje, pero nunca se sabe.

Monos aulladores anunciarán su llegada y si va despacio y sin hablar, es muy posible que encuentre, cerca de las orillas, a los inquietos monos cara blanca buscando cualquier bocadillo que aplaque el hambre.

Y si usted es un apasionado de las aves, aquí le faltará tiempo para ver tantas especies distintas (en este viaje, pude finalmente ver un zopilote cabeza amarilla, una de las cuatro especies de zopilote que tenemos en Honduras).

Ya sea por un viaje de un solo día o por más, Cuero y Salado es, simplemente, el paraíso perdido. Le garantizo que tras su regreso usted vendrá más orgulloso que nunca de la tierra que lo vio nacer.

¿Dónde dormir?

Para llegar, usted puede dormir en La Ceiba o Tela; la primera es más conveniente porque Cuero y Salado está muy cerca de la Novia de Honduras.

La segunda le tomará cerca de una hora y centavos llegar desde Tela hasta la Unión.

En ambos casos, puede regresarse el mismo día.

Pero si le interesa permanecer uno o dos días en El Refugio, la Fundación Cuero y Salado posee un eco-albergue en muy buenas condiciones.

Recuerde que está en la selva, literas, luz solar, baños compartidos y agua todo el tiempo son la oferta.

La seguridad es de primera; no tenga ningún temor. Reservaciones con la Fundación Cuero y Salado: 443-0329 440-1990

¿Cómo llegar?

Para llegar a este rincón de Honduras debe acercarse a La Ceiba. Poco antes de llegar a ella, tome la calle de tierra que conduce a la aldea la Unión.

Unos poquitos kilómetros en línea recta lo llevarán directamente a la estación de tren, donde don Carlos Martínez (cel. 990 44 610) lo atenderá personalmente.

Normalmente, el primer motocarro sale a las 7.00 am y después, cada hora aproximadamente. Si viene en carro, lo puede dejar allí mismo (L 20 el día), en la casa de Don Carlos y nada le va a pasar. Garantizado.

Nueve kilómetros apenas separan La Unión de Salado, la aldea que es la entrada formal al Refugio. Media hora de un recorrido que nunca olvidará, especialmente si va con los niños. No se pierda la próxima semana: "El Sueño de un hombre: Lancetilla".

¿Dónde comer?

No hay pierde en Cuero y Salado. Usted va a comer donde Doña Fátima. Le prometo el mejor robalo de río a la plancha, que usted ha probado en toda su vida. Ahora, si prefiere el pescado de mar, un calale frito es como un bocado de cardenales. Fátima o Miriam atienden a los visitantes como reyes y reinas.

Para refrescos, cigarrillos, agua embotellada, una partida de billar o una cervecita bien fría, sólo pregunte por la pulpería de doña Irma. Allí lo va a atender ella o "El Pisco": ¡Gente de verdad!