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Honduras: El Mitch cortó su vuelo a La Presidencia

Se había convertido en el virtual presidente de Honduras cuando el huracán Mitch, que había golpeado el alma de los hondureños, se lo llevó en sus brazos de destrucción y muerte.

Se había convertido en el virtual presidente de Honduras cuando el huracán Mitch, que había golpeado el alma de los hondureños, se lo llevó en sus brazos de destrucción y muerte.La sonrisa que provocaba la simpática figura del entonces alcalde de Tegucigalpa, César Castellanos, mejor conocido como “El Gordito trabajador”, se convirtió de pronto en un rictus de dolor entre los hondureños.Las encuestas de la época y el clamor de los electores, daban por hecho que Castellanos sería el próximo Presidente de los hondureños en los comicios generales de 2001, que ganó Ricardo Maduro.La incursión en políticaEn 1997 el doctor Castellanos apareció en la palestra política como el candidato por el Partido Nacional, ganando en enero de 1998 las elecciones que lo llevaron a ocupar el cargo de alcalde del Distrito Central.Por el Partido Liberal su contrincante fue el periodista Herman Allan Padgett, también ya fallecido. Era común ver a “El Gordito” Castellanos de colonia en colonia, de barrio en barrio supervisando las labores de la alcaldía que él dirigía. El primero de noviembre de 1998, día que cumplía 50 años, el destino le cortó sus alas y sepultó las esperanzas del pueblo de verlo recibiendo la banda presidencial. El trágico accidente  En cada aniversario del devastador fenómeno natural, aflora el recuerdo de aquel accidente en que perdió la vida. A tempranas horas de una mañana lluviosa del domingo primero de noviembre de 1998, “El Gordito” Castellanos, junto con un ingeniero y un camarógrafo se dirigieron a las instalaciones del aeropuerto Toncontín para alzar vuelo en un helicóptero militar tipo “burbuja” con el objetivo de supervisar en la ciudad de Comayagüela los daños ocasionados por el huracán. En la mayoría de barrios y colonias de la capital el servicio eléctrico desapareció, por lo que los capitalinos se dieron cuenta del lamentable suceso vía radio. Alrededor de las 10 de la mañana las radioemisoras daban la trágica noticia: “El gordito trabajador” había muerto en un accidente aéreo. El helicóptero militar en el que viajaba junto a tres personas más se estrelló a inmediaciones del aeropuerto Toncontín y el bulevar de las Fuerzas Armadas. No hubo sobrevivientes, los cuatro ocupantes murieron calcinados.Horas antes de perecer, el “Gordito” declaró que Tegucigalpa continuaba en peligro debido a la formación de un dique de piedras y tierra en el río Choluteca a causa de los deslaves del cerro El Berrinche.Su mandato es recordado, entre otras cosas, porque logró desmantelar los viejos antros de la “Zona Roja” del barrio Belén en Comayagüela. Además, “limpió” de prostitutas y travestis la zona hotelera de Tegucigalpa y tapó miles de baches que tenía la ciudad.

Se había convertido en el virtual presidente de Honduras cuando el huracán Mitch, que había golpeado el alma de los hondureños, se lo llevó en sus brazos de destrucción y muerte.

La sonrisa que provocaba la simpática figura del entonces alcalde de Tegucigalpa, César Castellanos, mejor conocido como “El Gordito trabajador”, se convirtió de pronto en un rictus de dolor entre los hondureños.

Las encuestas de la época y el clamor de los electores, daban por hecho que Castellanos sería el próximo Presidente de los hondureños en los comicios generales de 2001, que ganó Ricardo Maduro.

La incursión en política

En 1997 el doctor Castellanos apareció en la palestra política como el candidato por el Partido Nacional, ganando en enero de 1998 las elecciones que lo llevaron a ocupar el cargo de alcalde del Distrito Central.

Por el Partido Liberal su contrincante fue el periodista Herman Allan Padgett, también ya fallecido.

Era común ver a “El Gordito” Castellanos de colonia en colonia, de barrio en barrio supervisando las labores de la alcaldía que él dirigía.

El primero de noviembre de 1998, día que cumplía 50 años, el destino le cortó sus alas y sepultó las esperanzas del pueblo de verlo recibiendo la banda presidencial.

El trágico accidente
En cada aniversario del devastador fenómeno natural, aflora el recuerdo de aquel accidente en que perdió la vida.

A tempranas horas de una mañana lluviosa del domingo primero de noviembre de 1998, “El Gordito” Castellanos, junto con un ingeniero y un camarógrafo se dirigieron a las instalaciones del aeropuerto Toncontín para alzar vuelo en un helicóptero militar tipo “burbuja” con el objetivo de supervisar en la ciudad de Comayagüela los daños ocasionados por el huracán.

En la mayoría de barrios y colonias de la capital el servicio eléctrico desapareció, por lo que los capitalinos se dieron cuenta del lamentable suceso vía radio. Alrededor de las 10 de la mañana las radioemisoras daban la trágica noticia: “El gordito trabajador” había muerto en un accidente aéreo. El helicóptero militar en el que viajaba junto a tres personas más se estrelló a inmediaciones del aeropuerto Toncontín y el bulevar de las Fuerzas Armadas. No hubo sobrevivientes, los cuatro ocupantes murieron calcinados.

Horas antes de perecer, el “Gordito” declaró que Tegucigalpa continuaba en peligro debido a la formación de un dique de piedras y tierra en el río Choluteca a causa de los deslaves del cerro El Berrinche.

Su mandato es recordado, entre otras cosas, porque logró desmantelar los viejos antros de la “Zona Roja” del barrio Belén en Comayagüela.

Además, “limpió” de prostitutas y travestis la zona hotelera de Tegucigalpa y tapó miles de baches que tenía la ciudad.

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