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Arte de luto por cierre de Galería

<p>Jóvenes de la Escuela de Bellas Artes recibieron ayer sus clases al aire libre en protesta.</p>

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Un crespón y un lienzo negro colgaban sobre el portón principal en señal de duelo.

Uno de los emblemáticos espacios orientados a promover en sus diferentes fases el arte hondureño, desde sus primeras manifestaciones precolombinas hasta el presente, cerró sus puertas hace dos días.

La Galería Nacional de Arte, más que sucumbir a la problemática económica por la que atraviesa el país, cayó por la indiferencia que muestra el Gobierno al sector cultura.
“Si es que aquí en Honduras ni el arte ni la cultura valen y no es tomada en cuenta”, declaró Miguel Díaz, un ciudadano dedicado al comercio, quien impotente se detuvo a observar la galería cerrada.

Alumnos, personal docente y administrativo de la Escuela Nacional de Bellas Artes (Enba) efectuaron una inusual protesta. Unos 120 alumnos de las carreras de magisterio en Artes Plásticas y Bachillerato en Artes Gráficas y Plásticas trasladaron sus aulas de clase a la plaza La Merced para protestar, pero mostrando al público lo que mejor saben hacer: obras de arte. Mientras unos profesionales modelaban cuerpos humanos en arcilla, otros pintaban o dibujaban sobre sus lienzos al aire libre.

La singular manifestación y repudio por el abandono del Gobierno captó la admiración de los ciudadanos que pasaban por la histórica plaza.

Pero la presencia de alumnos y docentes de la Enba también obedecía a la lenta restauración al Museo Villa Roy, cerrado al público hace tres años, y cuyo inmueble podría no sobrevivir a las lluvias en este invierno.

“Hemos venido a solidarizarnos por el cierre de la Galería Nacional de Arte, porque si el Gobierno no tiene una política para estos espacios que ofrecen una oferta cultural a la población hondureña, mucho menos le está ofreciendo apoyo a la Eeba, que hemos estado operando con cero presupuesto”, protestó Luis Enrique Cruz, jefe de extensión y promoción de la Enba.

La Casa Morazán es otro recinto que solo podrá sobrevivir hasta el 31 de julio próximo de no buscarse una alternativa urgente. El recorte del 50% de su presupuesto se ha convertido en el detonante para que la casa que busca preservar el legado del prócer deje de mostrar al público la herencia morazánica.

Para Miguel Cálix Suazo, historiador y escritor y quien también integra el Instituto Morazánico, el cierre que le espera al recinto no es más que la muestra de lo antimorazanistas que han sido todos los Gobiernos.

“¿Cómo vamos a hacer para enseñar sobre la historia de Morazán? En lugar de transmitir el legado que nos ha dejado, su herencia la estamos aniquilando. Anteriormente se nos había asignado un subsidio de 10 mil lempiras mensuales, pero a la fecha nos deben más del medio millón de lempiras”, apuntó Cálix Suazo.

Ante el revuelo que causó la noticia del cierre, la Secretaría de Cultura Artes y Deportes (Scad) dio una conferencia de prensa. Su administrador, Marcio Castro, se comprometió a hacer gestiones para que la Secretaría de Finanzas efectúe los pagos que adeuda a los centros culturales.

La Scad trabaja con presupuesto de 234 millones de lempiras, el cual es el mínimo, asegura su administrador, para cubrir sectores tan importantes como la cultura, el arte y el deporte.