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“De aquí que me revise el urólogo, ya me he muerto”, dice paciente

<p>Eugenio Valladares (80) lleva 12 meses usando una sonda en espera de cita con el especialista en el hospital Mario Rivas.</p>

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“Doctor... doctor... quíteme la sonda que me muero. Ya no aguanto el dolor”, clamó Eugenio Valladares, un señor de 80 años de edad que tiene una cita con el urólogo hasta 2014.Don Eugenio llegó ayer al hospital Mario Rivas a eso de las 6:00 am. Contó, mientras esperaba junto a otros pacientes, que su enfermedad le está ganando la batalla y no tiene armas para defenderse, ya que la cita con el urólogo para que determine si necesita ser operado o no será en dos años.Esta es una de las tantas historias de enfermos que necesitan ser evaluados por los médicos del Rivas, pero por la falta de cupos, debido a la gran demanda de pacientes, los obligan a esperar un año, incluso dos y en algunos casos hasta tres para ser revisados por los especialistas.“De aquí que me revise el urólogo, ya me he muerto”, dice. Don Eugenio se deja llevar por la desesperanza, mientras espera sentado sobre una vieja banca de madera que le toque el turno para que le cambien las sondas que lleva atadas en la faja de su pantalón desde hace un año.Lleva a cabo esta actividad cada 15 ó 20 días, como todos los demás pacientes de esta área, en su mayoría de la tercera edad.“Tomo remedios caseros que algunos vecinos me han recomendado y así he calmado el dolor que me produce el problema en la próstata”.Otros casosSentada en la misma banca que don Eugenio está María Reina García, frustrada por la situación de su progenitor José Gilberto García (86).“Trajimos a mi papá grave hace cinco meses porque no podía orinar. Desde entonces no lo ha visto un urólogo. La enfermera me dijo que las citas con el doctor estaban para el 2015”, declaró.La mujer lleva todas las semanas a su padre a la sala de urología en espera de que falte algún paciente y deje el cupo para que el doctor lo pueda ver.“Estoy angustiada por su salud. Lo llevé a la clínica privada, pero allá me dicen que tengo que pagar 1,000 lempiras para que lo atiendan. No tengo esa cantidad. Somos pobres. En este hospital, la gente se muere esperando las citas. Ojalá las autoridades tomen cartas en el asunto”.Los pacientes que llegan a las emergencias son remitidos a la consulta externa. Ahí se encuentran con la sorpresa de que las citas para que los evalúe el especialista no son inmediatas.  A los que tienen suerte se las programan hasta dentro de seis meses.Los enfermos de las áreas de cardiología, nefrología, urología y endocrinología tienen que esperar mucho más tiempo para ser atendidos.“En el hospital hay un solo cardiólogo, un endocrinólogo y muy pocos urólogos y ellos no se dan abasto para atender a todos los pacientes que vienen al centro”, expresó un médico que prefirió mantener en el anonimato su identidad.A algunos especialistas por contrato solamente les alcanza para ver algunos pacientes y hacer una que otra cirugía en dos horas de trabajo.Suyapa Escoto, vicepresidenta de la Asociación Nacionalde Ver más noticias sobre Honduras

“Doctor... doctor... quíteme la sonda que me muero. Ya no aguanto el dolor”, clamó Eugenio Valladares, un señor de 80 años de edad que tiene una cita con el urólogo hasta 2014.

Don Eugenio llegó ayer al hospital Mario Rivas a eso de las 6:00 am. Contó, mientras esperaba junto a otros pacientes, que su enfermedad le está ganando la batalla y no tiene armas para defenderse, ya que la cita con el urólogo para que determine si necesita ser operado o no será en dos años.

Esta es una de las tantas historias de enfermos que necesitan ser evaluados por los médicos del Rivas, pero por la falta de cupos, debido a la gran demanda de pacientes, los obligan a esperar un año, incluso dos y en algunos casos hasta tres para ser revisados por los especialistas.

“De aquí que me revise el urólogo, ya me he muerto”, dice. Don Eugenio se deja llevar por la desesperanza, mientras espera sentado sobre una vieja banca de madera que le toque el turno para que le cambien las sondas que lleva atadas en la faja de su pantalón desde hace un año.

Lleva a cabo esta actividad cada 15 ó 20 días, como todos los demás pacientes de esta área, en su mayoría de la tercera edad.

“Tomo remedios caseros que algunos vecinos me han recomendado y así he calmado el dolor que me produce el problema en la próstata”.

Otros casos

Sentada en la misma banca que don Eugenio está María Reina García, frustrada por la situación de su progenitor José Gilberto García (86).

“Trajimos a mi papá grave hace cinco meses porque no podía orinar. Desde entonces no lo ha visto un urólogo. La enfermera me dijo que las citas con el doctor estaban para el 2015”, declaró.

La mujer lleva todas las semanas a su padre a la sala de urología en espera de que falte algún paciente y deje el cupo para que el doctor lo pueda ver.

“Estoy angustiada por su salud. Lo llevé a la clínica privada, pero allá me dicen que tengo que pagar 1,000 lempiras para que lo atiendan. No tengo esa cantidad. Somos pobres.
En este hospital, la gente se muere esperando las citas. Ojalá las autoridades tomen cartas en el asunto”.

Los pacientes que llegan a las emergencias son remitidos a la consulta externa. Ahí se encuentran con la sorpresa de que las citas para que los evalúe el especialista no son inmediatas.
A los que tienen suerte se las programan hasta dentro de seis meses.

Los enfermos de las áreas de cardiología, nefrología, urología y endocrinología tienen que esperar mucho más tiempo para ser atendidos.

“En el hospital hay un solo cardiólogo, un endocrinólogo y muy pocos urólogos y ellos no se dan abasto para atender a todos los pacientes que vienen al centro”, expresó un médico que prefirió mantener en el anonimato su identidad.

A algunos especialistas por contrato solamente les alcanza para ver algunos pacientes y hacer una que otra cirugía en dos horas de trabajo.

Suyapa Escoto, vicepresidenta de la Asociación Nacionalde Ver más noticias sobre Honduras

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