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Pacientes del Catarino Rivas obligados a comprar insumos

<p>No hay materiales para atender a los enfermos que llegan al Mario Rivas.</p>

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Tristeza y frustración reflejan los rostros de los pacientes que permanecen internados en el hospital Mario Rivas, pues no tienen recursos económicos para comprar materiales quirúrgicos que aparecen detallados en una lista que desde inicio de este año le dan las autoridades a todo el que será operado.

“Nos dijeron que no había nada -de material quirúrgico- en los quirófanos. Si no comprábamos los que nos pedían no lo iban a
operar”, contó indignada María García, esposa de José Hernández quien lleva más de dos meses y medio interno en la sala de ortopedia del Rivas.

Hernández se dedica a la albañilería, y estaba repellando una pared cuando cayó de un andamio de unos tres metros de altura y se fracturó la pierna.

Tuvo que esperar más de 30 días para poder ser intervenido, pues no tenía dinero para comprar los insumos que van desde agujas y algodón hasta anestesia.

“Pedir prestado me tocó, solo gano 300 lempiras diarios y eso no era suficiente para pagar todo lo que me pidieron”, dijo el enfermo. Cuando al fin consiguió el dinero, lo operaron, pero un problema más se presentó: “No había nada para hacer las curaciones, y me pidieron nuevamente materiales para eso. Hemos gastado alrededor de 20 mil lempiras”.

Su mayor preocupación es su familia. Desde que está convaleciente han tenido que vivir de la solidaridad de los vecinos.
“Me llamaron diciéndome que fueron a bajar mangos verdes a un solar baldío, y los pelaron para salir a venderlos, y con eso hacer unas fichitas para poder almorzar”, relató entre lágrimas Hernández, refiriéndose a sus tres hijos, todos menores de 13 años.

La misma situación vive Manuel Castellanos (54), quien se fracturó la cadera y no tiene dinero para comprar lo que le pidieron en el hospital.

“Ya no tenemos para seguir comprando cosas, solo Dios con nosotros, porque aquí no hay nada”, aseveró Castellanos.

El sufrimiento de los enfermos se mezcla con la desesperación de conseguir dinero, ya sea prestado o vendiendo algún electrodoméstico para poder costear los gastos de su recuperación.

Alrededor de 186 pacientes internos en las salas de ortopedia de hombres, de mujeres y de niños, neurocirugía, cirugía vascular, área de quemados, cirugía de hombres y mujeres, nefrología, medicina de hombres y de mujeres y pediatría sufren las consecuencias del desabastecimiento que desde el último trimestre del año pasado mantiene agonizando al Rivas.

A esa cifra, se suma la de los otros enfermos que no están internos, pero que se mantienen a la espera de ser llamados a operación.

Los doctores y enfermeras aseveran que el hospital ya tocó fondo.
“Es un enfermo desahuciado que muere lentamente”, dicen los trabajadores de Salud.

Para muchos el principal centro asistencial de la zona noroccidental debería ser declarado en “calamidad”. La crisis es tal que se está arriesgando la vida de los pacientes.

“Muchas veces nos vemos de manos atadas, porque no contamos ni con lo más mínimo para poder atender a la población.


Ellos vienen y lo único que se llevan es un manojo de recetas selladas, que tendrán que comprar”, lamentó José Naín Lemus, vicepresidente del Colegio Médico, quien labora en el Mario Rivas.

“El hospital en este momento carece de todo, y no vemos una salida. Solo a los médicos nos deben alrededor de tres meses de salario”, explicó.

Lemus dijo que ya hay tragedias debido a la crítica situación. “Yo creo que tragedias ya hay, pero la gente no denuncia, se queda callada”.

Aseguró que no se están realizando cirugías electivas, solo se atienden emergencias por la mismas carencias. Las autoridades del centro siguen a la espera de que Finanzas gire el presupuesto de este año.

Tristeza y frustración reflejan los rostros de los pacientes que permanecen internados en el hospital Mario Rivas, pues no tienen recursos económicos para comprar materiales quirúrgicos que aparecen detallados en una lista que desde inicio de este año le dan las autoridades a todo el que será operado.

“Nos dijeron que no había nada -de material quirúrgico- en los quirófanos. Si no comprábamos los que nos pedían no lo iban a
operar”, contó indignada María García, esposa de José Hernández quien lleva más de dos meses y medio interno en la sala de ortopedia del Rivas.

Hernández se dedica a la albañilería, y estaba repellando una pared cuando cayó de un andamio de unos tres metros de altura y se fracturó la pierna.

Tuvo que esperar más de 30 días para poder ser intervenido, pues no tenía dinero para comprar los insumos que van desde agujas y algodón hasta anestesia.

“Pedir prestado me tocó, solo gano 300 lempiras diarios y eso no era suficiente para pagar todo lo que me pidieron”, dijo el enfermo. Cuando al fin consiguió el dinero, lo operaron, pero un problema más se presentó: “No había nada para hacer las curaciones, y me pidieron nuevamente materiales para eso. Hemos gastado alrededor de 20 mil lempiras”.

Su mayor preocupación es su familia. Desde que está convaleciente han tenido que vivir de la solidaridad de los vecinos.
“Me llamaron diciéndome que fueron a bajar mangos verdes a un solar baldío, y los pelaron para salir a venderlos, y con eso hacer unas fichitas para poder almorzar”, relató entre lágrimas Hernández, refiriéndose a sus tres hijos, todos menores de 13 años.

La misma situación vive Manuel Castellanos (54), quien se fracturó la cadera y no tiene dinero para comprar lo que le pidieron en el hospital.

“Ya no tenemos para seguir comprando cosas, solo Dios con nosotros, porque aquí no hay nada”, aseveró Castellanos.

El sufrimiento de los enfermos se mezcla con la desesperación de conseguir dinero, ya sea prestado o vendiendo algún electrodoméstico para poder costear los gastos de su recuperación.

Alrededor de 186 pacientes internos en las salas de ortopedia de hombres, de mujeres y de niños, neurocirugía, cirugía vascular, área de quemados, cirugía de hombres y mujeres, nefrología, medicina de hombres y de mujeres y pediatría sufren las consecuencias del desabastecimiento que desde el último trimestre del año pasado mantiene agonizando al Rivas.

A esa cifra, se suma la de los otros enfermos que no están internos, pero que se mantienen a la espera de ser llamados a operación.

Los doctores y enfermeras aseveran que el hospital ya tocó fondo.
“Es un enfermo desahuciado que muere lentamente”, dicen los trabajadores de Salud.

Para muchos el principal centro asistencial de la zona noroccidental debería ser declarado en “calamidad”. La crisis es tal que se está arriesgando la vida de los pacientes.

“Muchas veces nos vemos de manos atadas, porque no contamos ni con lo más mínimo para poder atender a la población.


Ellos vienen y lo único que se llevan es un manojo de recetas selladas, que tendrán que comprar”, lamentó José Naín Lemus, vicepresidente del Colegio Médico, quien labora en el Mario Rivas.

“El hospital en este momento carece de todo, y no vemos una salida. Solo a los médicos nos deben alrededor de tres meses de salario”, explicó.

Lemus dijo que ya hay tragedias debido a la crítica situación. “Yo creo que tragedias ya hay, pero la gente no denuncia, se queda callada”.

Aseguró que no se están realizando cirugías electivas, solo se atienden emergencias por la mismas carencias. Las autoridades del centro siguen a la espera de que Finanzas gire el presupuesto de este año.

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