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Ledin Onelia Villanueva, una damita de brochas tomar

<p>Ledin Onelia Villanueva demuestra que es posible abrirse campo en la vida con una brocha.</p>

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En Florida, Copán, y sus alrededores cuando alguien quiere pintar su casa o simplemente decorarla, piensa primero en Ledin Onelia Villanueva, una atractiva damita que más parece una modelo que una mujer de andamios y escaleras.Pintores de brocha gorda hay muchos por esos lugares pero ella es la única mujer que se dedica no solo a esos menesteres sino también a realizar diferentes trabajos relacionados con el arte de la decoración y la bisutería.No se considera una muchacha extrovertida, sino más bien tímida, pero lo que no expresa con su voz lo manifiesta con sus dedos que, desde que ella era niña, aprendieron a dibujar y a pintar.Además de los pinceles, maneja con habilidad la brocha gorda como lo ha demostrado en una gran cantidad de casas de esa zona occidental en las que ha puesto el sello de su trabajo.“La gente se sorprende cuando me ven cargando escaleras porque dicen que eso es trabajo de hombres, pero cuando pinto una casa no quiero ayuda de nadie”, dice.Agrega que lo más difícil y cansado de su trabajo es pintar el cielo de una vivienda porque tiene que hacerlo en una posición incómoda. Termina adolorida, pero con la satisfacción de hacer bien las cosas, según dijo.Cadena de contactosEn la escuela de su comunidad dio las primeras manifestaciones de su sensibilidad artística pero desarrolló su arte con mayor intensidad en el colegio gracias al apoyo que le dio una maestra que también es amante de la pintura.Trabajaron juntas en obras de decoración de la comunidad e incluso anduvieron en las ferias de los pueblos cercanos decorando los tronos de las reinas, pero dejó esa actividad porque lo suyo es la pintura, comentó.Aunque se graduó como bachiller en computación, se dedicó por entero a practicar lo que más le gusta: hacer cuadros artísticos, pintar casas y decorar.No creía que del arte se podía vivir, hasta que una amiga suya que vio sus primeros trabajos la motivó para que ofreciera sus servicios artísticos al público.Recuerda que una vez estaba comprando material para hacer productos de bisutería en una tienda de Santa Rosa cuando la propietaria del negocio le comentó que quería decorarlo sin saber que a la muchacha también le gustaba la pintura.Su amiga que la acompañaba le sugirió a la comerciante que estaba hablando con la persona que le podía hacer ese trabajo. Así fue como hizo su primera obra artística pagada, la que impresionaba a todas las personas que visitaban la tienda.Cuando a la dueña del negocio le preguntaban quién le había hecho tan bella obra artística, le daba el número de teléfono de Ledin Onelia para que la pudieran contactar. De esa manera fue haciendo una ramificación de contactos gracias a los cuales la pintora ahora tiene asegurada una actividad lucrativa en una comunidad donde escasean las fuentes de trabajo.Hace felices a los niños Cuando no está haciendo aritos, collares u otros artículos de bisutería, está pintando cuadros en pintura acrílica, decorando o dándole nuevos colores a las casas. “No me faltan los compromisos, a veces me contratan para pintar una casa completa y otras solamente para decorar una habitación”, manifiesta.Su trabajo le da más satisfacciones que retribuciones económicas, dice. Recientemente tuvo la enorme satisfacción de hacer feliz a un niño de Santa Rosa de Copán a quien le decoró su cuarto con dibujos de los carros que más le gustaban. El pequeño estaba desesperado por ver acabada su habitación desde que la madre contrató a la muchacha para decorarla. De repente, cierta vez que regresó del kínder, el niño se encontró con la sorpresa de ver aquel dormitorio convertido en un pequeño mundo de carros y motivos infantiles como él lo había soñado. Loco de la emoción corrió a abrazar a Onelia para darle las gracias. La pintora también estaba conmovida al ver la reacción del niño.También hizo realidad la fantasía de una niña de Trinidad de Copán que quería dormir con los personajes de sus cuentos preferidos. La madre, que conocía la fama de la pintora la contrató para hacer la decoración. Ahora la pequeña sonríe feliz cada vez que va a la cama y ve a Blanca Nieves y a La Cenicienta dispuestas a velar su sueño.Ni tiempo para enamorarseEl trabajo le absorbe tanto tiempo a Ledin Onelia que ni siquiera le deja espacio para tener un novio a sus 25 años, aunque no le faltan los admiradores. Sin embargo, eso no quiere decir que no tenga sueños como cualquier otra muchacha de su edad, de formar un hogar y tener hijos, dijo. No sale a divertirse ni a las fiestas de la comunidad. Apenas si habrá ido a dos celebraciones de la feria patronal en honor a San José, asegura.Como se acerca la navidad, está atareada no solamente con sus compromisos sino con los que tiene que ver con sus responsabilidades de la casa.Como todos los años cambia la decoración de la cocina, del comedor y de la sala “En la navidad nos reunimos donde una tía para disfrutar de la cena de Noche Buena donde no puede faltar el coctel de frutas que es típico de Copán”, comentó.Esa noche el cielo se viste de colores por los juegos artificiales que todos los años hace explotar el alcalde del lugar. Ver ese espectáculo multicolor es una las satisfacciones de la pintora quien lo compara con los colores que salen de sus pinceles al momento de crear una de sus obras.

En Florida, Copán, y sus alrededores cuando alguien quiere pintar su casa o simplemente decorarla, piensa primero en Ledin Onelia Villanueva, una atractiva damita que más parece una modelo que una mujer de andamios y escaleras.

Pintores de brocha gorda hay muchos por esos lugares pero ella es la única mujer que se dedica no solo a esos menesteres sino también a realizar diferentes trabajos relacionados con el arte de la decoración y la bisutería.

No se considera una muchacha extrovertida, sino más bien tímida, pero lo que no expresa con su voz lo manifiesta con sus dedos que, desde que ella era niña, aprendieron a dibujar y a pintar.

Además de los pinceles, maneja con habilidad la brocha gorda como lo ha demostrado en una gran cantidad de casas de esa zona occidental en las que ha puesto el sello de su trabajo.

“La gente se sorprende cuando me ven cargando escaleras porque dicen que eso es trabajo de hombres, pero cuando pinto una casa no quiero ayuda de nadie”, dice.

Agrega que lo más difícil y cansado de su trabajo es pintar el cielo de una vivienda porque tiene que hacerlo en una posición incómoda. Termina adolorida, pero con la satisfacción de hacer bien las cosas, según dijo.

Cadena de contactos

En la escuela de su comunidad dio las primeras manifestaciones de su sensibilidad artística pero desarrolló su arte con mayor intensidad en el colegio gracias al apoyo que le dio una maestra que también es amante de la pintura.

Trabajaron juntas en obras de decoración de la comunidad e incluso anduvieron en las ferias de los pueblos cercanos decorando los tronos de las reinas, pero dejó esa actividad porque lo suyo es la pintura, comentó.

Aunque se graduó como bachiller en computación, se dedicó por entero a practicar lo que más le gusta: hacer cuadros artísticos, pintar casas y decorar.

No creía que del arte se podía vivir, hasta que una amiga suya que vio sus primeros trabajos la motivó para que ofreciera sus servicios artísticos al público.

Recuerda que una vez estaba comprando material para hacer productos de bisutería en una tienda de Santa Rosa cuando la propietaria del negocio le comentó que quería decorarlo sin saber que a la muchacha también le gustaba la pintura.

Su amiga que la acompañaba le sugirió a la comerciante que estaba hablando con la persona que le podía hacer ese trabajo. Así fue como hizo su primera obra artística pagada, la que impresionaba a todas las personas que visitaban la tienda.

Cuando a la dueña del negocio le preguntaban quién le había hecho tan bella obra artística, le daba el número de teléfono de Ledin Onelia para que la pudieran contactar. De esa manera fue haciendo una ramificación de contactos gracias a los cuales la pintora ahora tiene asegurada una actividad lucrativa en una comunidad donde escasean las fuentes de trabajo.

Hace felices a los niños

Cuando no está haciendo aritos, collares u otros artículos de bisutería, está pintando cuadros en pintura acrílica, decorando o dándole nuevos colores a las casas. “No me faltan los compromisos, a veces me contratan para pintar una casa completa y otras solamente para decorar una habitación”, manifiesta.

Su trabajo le da más satisfacciones que retribuciones económicas, dice. Recientemente tuvo la enorme satisfacción de hacer feliz a un niño de Santa Rosa de Copán a quien le decoró su cuarto con dibujos de los carros que más le gustaban. El pequeño estaba desesperado por ver acabada su habitación desde que la madre contrató a la muchacha para decorarla. De repente, cierta vez que regresó del kínder, el niño se encontró con la sorpresa de ver aquel dormitorio convertido en un pequeño mundo de carros y motivos infantiles como él lo había soñado. Loco de la emoción corrió a abrazar a Onelia para darle las gracias. La pintora también estaba conmovida al ver la reacción del niño.

También hizo realidad la fantasía de una niña de Trinidad de Copán que quería dormir con los personajes de sus cuentos preferidos. La madre, que conocía la fama de la pintora la contrató para hacer la decoración. Ahora la pequeña sonríe feliz cada vez que va a la cama y ve a Blanca Nieves y a La Cenicienta dispuestas a velar su sueño.

Ni tiempo para enamorarse

El trabajo le absorbe tanto tiempo a Ledin Onelia que ni siquiera le deja espacio para tener un novio a sus 25 años, aunque no le faltan los admiradores. Sin embargo, eso no quiere decir que no tenga sueños como cualquier otra muchacha de su edad, de formar un hogar y tener hijos, dijo. No sale a divertirse ni a las fiestas de la comunidad. Apenas si habrá ido a dos celebraciones de la feria patronal en honor a San José, asegura.

Como se acerca la navidad, está atareada no solamente con sus compromisos sino con los que tiene que ver con sus responsabilidades de la casa.

Como todos los años cambia la decoración de la cocina, del comedor y de la sala “En la navidad nos reunimos donde una tía para disfrutar de la cena de Noche Buena donde no puede faltar el coctel de frutas que es típico de Copán”, comentó.

Esa noche el cielo se viste de colores por los juegos artificiales que todos los años hace explotar el alcalde del lugar. Ver ese espectáculo multicolor es una las satisfacciones de la pintora quien lo compara con los colores que salen de sus pinceles al momento de crear una de sus obras.

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