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Tres claves para el "Tigre" Bonilla al frente de la Policía

<p>La gestión de Ricardo Ramírez deja muchas enseñanzas al nuevo director policial.</p>

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La semana pasada fue definitiva para generar la destitución de Ricardo Ramírez del Cid como director de la Policía Nacional de Honduras, y un análisis puede dar las claves de lo que necesita focalizar Juan Carlos Bonilla para no fallar en el cargo que le ha sido asignado desde anoche.

Reducción de crímenes, acelerar la depuración y el control de los centros penales son algunas de esas claves.

Ramírez del Cid estuvo seis meses y medio al frente de la Policía, tras ser juramentado el 31 de octubre del 2011 en lugar de José Luis Muñóz Licona, quién salió en medio de un remezón policial por el escándalo tras la liberación de cuatro agentes vínculos entre policías e internos son otro detalle que no se le puede quedar en el tintero a Bonilla.

Amenazas

Obviamente, la historia de Ramírez del Cid también evidencia la necesidad de Bonilla de ciudarse las espaldas. El ahora exdirector denunció amenazas de muerte en diciembre pasado. "En la misma policía me quieren matar", dijo en su momento.

El jueves anterior fue asesinado Francisco Pavón Ávila, su motorista, cuando tres presuntos delincuentes lo interceptaron en el parqueo del mercado Álvarez, en Comayagüela.

Este fin de semana fue encontrado un cadáver con el arma del asesinado Pavón Ávila, caso que sigue bajo investigación.

Por eso, para Bonilla un oficial de 46 años que estuvo en San Pedro Sula y en el occidente de Honduras, y quien presentó varios informes en el que menciona nombres de oficiales de policía vinculados con carteles de la droga, su propia seguridad será pieza fundamental.

Un reportaje publicado por un periódico de El Salvador referenció que “El Tigre no confía en sus policías. Él dice que solo confía en uno de los de su zona: en él mismo”.

El ministro de Seguridad explicó que Bonilla, de 1.90 metros de alto, musculoso, nariz pronunciada y cara seria, conocido por sus compañeros de ser un hombre rudo y rústico, fue elegido por sus ejecutorias dentro de la institución, su profesionalismo y su alto grado de trabajo.

Organizaciones de derechos humanos cuestionaron a Bonilla de violaciones a los derechos humanos y en su momento lo acusaron de participar en "limpieza social". Eso fue en el 2002, cuando afloró un grupo llamado "Los Magníficos" integrado por ex policías y policías.

Sin embargo, los tribunales de la República no le encontraron responsabilidad, aunque salió con el pago de una fianza. El año pasado estuvo asignado en el occidente del país donde libró una lucha contra los carteles de la droga en la zona.