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Sep 6, 2013

Víctimas del “bullying”

05:18PM  

Bajo rendimiento escolar, depresión, ansiedad, estrés y paranoia son algunos de los síntomas que provoca el acoso en los adolescentes.

El “bullying” o acoso escolar está ahí, en las aulas, patio y cancha de la escuela, en el exterior del plantel y en la computadora de los adolescentes. Es otra de las pesadillas que enfrentan muchos colegiales.


Así como el “sexting”, el “bullying” y “ciberbullying” son términos cada vez más comunes en los centros educativos del país. El “bullying”, llamado también acoso escolar, es el nombre que se le da al maltrato físico o psicológico recurrente, constante e intencionado que se da en las aulas.


Por sencilla que sea la intimidación, las consecuencias para la víctima y el agresor son severas.


“El bullying viene del deseo del niño o joven de alcanzar cierto estatus”, dice el experto estadounidense en educación Arthur Costa. “Un niño ‘bulea’ para decir ‘soy más grande, más fuerte, mejor que tú y por eso te puedo poner abajo y eso me ayuda a ser más grande’”.


Cuando esto sucede, según Costa, hay que ayudar al menor, tanto víctima como victimario, que se sienta amado, con confianza en sí mismo, de tal manera que se dé cuenta que no necesita acosar a otro para tener seguridad.


Cómo reconocerlo


“El chico molestado empieza a tener bajo rendimiento académico, disminuye el contacto con su grupo y presenta sintomatología diversa, desde enfermedades hasta signos como golpes, le roban cosas o se las rompen. Por ello, la víctima es fácil de detectar”, dice la psicoterapeuta Raquel Karchmer. ¿Pero cómo llegó el bullying a ser un problema tan serio dentro de las escuelas y colegios?


“Vivimos en un mundo consumista y en ocasiones los niños recalcan las diferencias entre ellos con comentarios crueles: ‘tengo mejores zapatos que vos’, ‘todos venimos a la escuela en carro, menos vos’, etc.”, comenta la psicóloga Ángela Arriaga.


En el “bullying” hay tres roles: el atacante, la víctima y los testigos. Para que el papel del primero pierda fuerza se debe romper el silencio que por lo general guardan los terceros.


Ahora las redes sociales y el e-mail han abierto paso a un bullying silencioso y emocionalmente más peligroso: el “ciberbullying”.


Se puede traducir como “ciberacoso” y se manifiesta en que el agredido en Facebook o Twitter tendrá un apego a la computadora para saber qué han dicho de él y evitará estar cerca del ciberacosador o de los lugares donde podría verse afectado, según Natalia Barragán, psicóloga de niños y adolescentes.


Para empezar a frenar el ciberacoso, Barragán sugiere que el adolescente bloquee o elimine como contactos a sus agresores.


Para combatir esta violencia se debe pensar en un triángulo conformado por papás, los alumnos y la escuela, en el que cada lado debe reforzar al otro.


Los expertos aconsejan que los centros deben tener un reglamento que hable del tema.


“Hay que recalcar que estas conductas son aprendidas, por lo que los papás debemos evaluar la forma en que nuestros hijos interactúan con otros y los roles con que se identifican dentro y fuera del hogar y de la escuela”, señalan los psicólogos. Tener buena comunicación con los hijos sobre lo que sucede en el colegio permitirá una temprana detección de la posible aparición de conflictos.

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