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El encanto y belleza del centro de Honduras

<p>El corredor central ofrece bellezas urbanas y naturales como las ciudades de Comayagua o Siguatepeque.</p>

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El corredor central ofrece bellezas urbanas y naturales como las ciudades de Comayagua o Siguatepeque, las hermosas cuevas de Taulabé o el fantástico lago de Yojoa.El corredor turístico central inicia en la colonial Comayagua, antigua capital, fundada por los españoles el 8 de diciembre de 1537 con el nombre de Santa María de la Nueva Valladolid de Comayagua. La ciudad guarda cinco antiguas iglesias, de entre las cuales su imponente catedral es la más hermosa. La catedral conserva un antiguo reloj traído de España que, según apuntes históricos, data del año 1100, lo que lo convierte en el más antiguo del continente americano. El viejo reloj de números romanos fue donado a la catedral de Comayagua por el Rey de España Felipe III, y se cree que ha funcionado en Honduras desde el 1636.Durante los primeros 75 años, el reloj estuvo en la Iglesia La Merced, mientras se terminaba de construir la Catedral de Comayagua, que fue inaugurada en 1711.El alcalde de Comayagua, Carlos Miranda, recordó a Efe Reportajes que la ciudad “tiene una gran importancia en materia histórica” y que se está promoviendo como parte del “corredor turístico central”, que abarca el departamento de Comayagua y parte del de Cortés y Santa Bárbara.En Semana Santa, Comayagua se convierte en uno de los principales atractivos religiosos por las alfombras hechas por los feligreses católicos a base de serrín de pino en vivos colores, para conmemorar la pasión y resurrección de Cristo.A través de un convenio con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Aecid, la ciudad inició un proyecto de restauración de la arquitectura colonial y otros monumentos que son parte del patrimonio cultural, con lo que Comayagua recuperó su rico pasado histórico y su belleza.  Cuevas de TaulabéA media hora de camino y después de cruzar una zona montañosa está Siguatepeque, palabra indígena que significa “Cerro de las mujeres bonitas”, donde casi es obligado un descanso para comer, estirar las piernas, degustar dulces de la zona, ver tiendas de artesanías o un zoológico con aves y reptiles.Sobre la misma carretera CA-5, más conocida como la Carretera del Norte, se llega al municipio de Taulabé, donde se localizan las hermosas cuevas naturales.Las cuevas fueron descubiertas hacia 1969, cuando estaba en construcción la Carretera del Norte, aunque comenzaron a trascender luego de convertirse en refugio temporal de un pirata aéreo hondureño que el 5 de mayo de 1972 secuestró un avión de una línea aérea en Estados Unidos.El secuestrador era Frederick William Hahnemman, quien se hizo con el control de un avión Boeing 727 de Eastern Airlines y, con un botín de unos 303,000 dólares, se lanzó en paracaídas, de madrugada, sobre el departamento de Atlántida.Según informaciones de la prensa de entonces, Hahnemman estuvo en San Pedro en casa de una familia de amigos, pero al saber que era buscado por autoridades de EUA y Honduras, decidió esconderse en las cuevas de Taulabé, pero un mes después se entregó a la embajada estadounidense.Nunca se supo el paradero de los dólares, aunque quedó la leyenda de que los dejó escondidos en las cuevas, por lo que no faltan los turistas que, antes de entrar al refugio, bromean diciendo que van en busca del tesoro, mientras los guías responden que ellos aún no lo han encontrado.Las cuevas de Taulabé son las principales de unas 26 que se localizan en el municipio del mismo nombre, aunque muy cerca figura la caverna de Azacualpa, que es cruzada por una quebrada de aguas termales que alcanzan temperaturas de hasta 120 grados centígrados. Las cuevas han sido exploradas hasta una profundidad de 921 metros, pero para el turista sólo han sido habilitados 300.  El Lago de YojoaA pocos kilómetros de las cuevas de Taulabé y después de haber dejado un paisaje de bosques de pinos, se localiza el lago de Yojoa.El lago es bordeado por hermosas montañas, entre las que resalta imponente la de Santa Bárbara, con una elevación de 2,754 metros sobre el nivel del mar y en la que han sido descubiertas 277 especies de helechos y 98 de orquídeas.El director ejecutivo de la Asociación de Municipios Pro Lago de Yojoa, Amuprolago, Alexis Oliva, dijo que en la zona hay 407 especies de aves y 802 de plantas.En los alrededores del lago hay restaurantes y hoteles de montaña, en los que el plato especial es el pescado frito, que se sirve con tajadas de plátano verde, arroz, frijoles, cebolla, chile jalapeño o col en vinagreta. A orillas del lago hay un pequeño museo del parque arqueológico Los Naranjos, que fue asiento de un pueblo indígena lenca.

El corredor central ofrece bellezas urbanas y naturales como las ciudades de Comayagua o Siguatepeque, las hermosas cuevas de Taulabé o el fantástico lago de Yojoa.

El corredor turístico central inicia en la colonial Comayagua, antigua capital, fundada por los españoles el 8 de diciembre de 1537 con el nombre de Santa María de la Nueva Valladolid de Comayagua. La ciudad guarda cinco antiguas iglesias, de entre las cuales su imponente catedral es la más hermosa. La catedral conserva un antiguo reloj traído de España que, según apuntes históricos, data del año 1100, lo que lo convierte en el más antiguo del continente americano. El viejo reloj de números romanos fue donado a la catedral de Comayagua por el Rey de España Felipe III, y se cree que ha funcionado en Honduras desde el 1636.

Durante los primeros 75 años, el reloj estuvo en la Iglesia La Merced, mientras se terminaba de construir la Catedral de Comayagua, que fue inaugurada en 1711.

El alcalde de Comayagua, Carlos Miranda, recordó a Efe Reportajes que la ciudad “tiene una gran importancia en materia histórica” y que se está promoviendo como parte del “corredor turístico central”, que abarca el departamento de Comayagua y parte del de Cortés y Santa Bárbara.

En Semana Santa, Comayagua se convierte en uno de los principales atractivos religiosos por las alfombras hechas por los feligreses católicos a base de serrín de pino en vivos colores, para conmemorar la pasión y resurrección de Cristo.

A través de un convenio con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Aecid, la ciudad inició un proyecto de restauración de la arquitectura colonial y otros monumentos que son parte del patrimonio cultural, con lo que Comayagua recuperó su rico pasado histórico y su belleza.


Cuevas de Taulabé

A media hora de camino y después de cruzar una zona montañosa está Siguatepeque, palabra indígena que significa “Cerro de las mujeres bonitas”, donde casi es obligado un descanso para comer, estirar las piernas, degustar dulces de la zona, ver tiendas de artesanías o un zoológico con aves y reptiles.

Sobre la misma carretera CA-5, más conocida como la Carretera del Norte, se llega al municipio de Taulabé, donde se localizan las hermosas cuevas naturales.

Las cuevas fueron descubiertas hacia 1969, cuando estaba en construcción la Carretera del Norte, aunque comenzaron a trascender luego de convertirse en refugio temporal de un pirata aéreo hondureño que el 5 de mayo de 1972 secuestró un avión de una línea aérea en Estados Unidos.

El secuestrador era Frederick William Hahnemman, quien se hizo con el control de un avión Boeing 727 de Eastern Airlines y, con un botín de unos 303,000 dólares, se lanzó en paracaídas, de madrugada, sobre el departamento de Atlántida.

Según informaciones de la prensa de entonces, Hahnemman estuvo en San Pedro en casa de una familia de amigos, pero al saber que era buscado por autoridades de EUA y Honduras, decidió esconderse en las cuevas de Taulabé, pero un mes después se entregó a la embajada estadounidense.

Nunca se supo el paradero de los dólares, aunque quedó la leyenda de que los dejó escondidos en las cuevas, por lo que no faltan los turistas que, antes de entrar al refugio, bromean diciendo que van en busca del tesoro, mientras los guías responden que ellos aún no lo han encontrado.

Las cuevas de Taulabé son las principales de unas 26 que se localizan en el municipio del mismo nombre, aunque muy cerca figura la caverna de Azacualpa, que es cruzada por una quebrada de aguas termales que alcanzan temperaturas de hasta 120 grados centígrados. Las cuevas han sido exploradas hasta una profundidad de 921 metros, pero para el turista sólo han sido habilitados 300.


El Lago de Yojoa

A pocos kilómetros de las cuevas de Taulabé y después de haber dejado un paisaje de bosques de pinos, se localiza el lago de Yojoa.

El lago es bordeado por hermosas montañas, entre las que resalta imponente la de Santa Bárbara, con una elevación de 2,754 metros sobre el nivel del mar y en la que han sido descubiertas 277 especies de helechos y 98 de orquídeas.

El director ejecutivo de la Asociación de Municipios Pro Lago de Yojoa, Amuprolago, Alexis Oliva, dijo que en la zona hay 407 especies de aves y 802 de plantas.

En los alrededores del lago hay restaurantes y hoteles de montaña, en los que el plato especial es el pescado frito, que se sirve con tajadas de plátano verde, arroz, frijoles, cebolla, chile jalapeño o col en vinagreta. A orillas del lago hay un pequeño museo del parque arqueológico Los Naranjos, que fue asiento de un pueblo indígena lenca.

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