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Reserva El Pital, bajo presión salvadoreña

<p>Aire puro, fauna y flora silvestre, especies endémicas, bosque nublado y una vista maravillosa se conjugan en la reserva biológica El Pital.</p>

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Aire puro, fauna y flora silvestre, especies endémicas, bosque nublado y una vista maravillosa se conjugan en la reserva biológica El Pital.Este lugar de 2,674.20 hectáreas con más de 10 comunidades asentadas en la zona de amortiguamiento comparte la frontera con El Salvador. Lamentablemente está siendo explotada turísticamente por empresarios salvadoreños.La zona núcleo de la reserva tiene acceso en vehículo por el lado de El Salvador, por lo que una familia originaria del municipio de San Ignacio, Chalatenango, la utiliza con fines turísticos.El equipo de LA PRENSA se trasladó a la reserva y después de caminar cinco horas desde la comunidad de Los Cortes observó parte de la infraestructura salvadoreña utilizada para el turismo.Se constató la existencia en territorio hondureño de senderos turísticos y en proceso de construcción un hotel de montaña que, a criterio de la Cohdefor, se ubica totalmente en tierras hondureñas, coordenadas UTM 270346-1591012, y cuyo drenaje natural es hacia la microcuenca del río Marchala que abastece de agua para consumo doméstico y riego a las comunidades de El Guarín, Pie del Cerro, Antigua Ocotepeque y Azacualpa, todas del municipio de Nueva Ocotepeque.Nelson Castellanos, técnico de Cohdefor, asegura que el hotel de montaña está construido en área hondureña. "Cuando estábamos delimitando se planificó la ubicación de un rótulo con información de la reserva biológica El Pital en esa zona fronteriza con potencial turístico y por el acceso se decidió entrar por El Salvador, pero cuando nos disponíamos a entrar al sitio turístico apareció el señor Arturo Portillo quien en forma prepotente y malcriada se dirigió al equipo técnico para prohibir terminantemente el acceso por su propiedad y mucho menos para ubicar el rótulo que describe El Pital como área hondureña".Castellanos añade: "Le dijimos que somos de la Administración Forestal del Estado de Honduras. De inmediato nos dijo: ‘No, no quiero saber nada de ustedes, trabajen en su área por el lado hondureño’. Él sabe lo que está haciendo y nosotros también, ese hotel está en área hondureña".El sitio En la zona hay un lugar que le dicen la "Peña Rajada", por el lado hondureño se necesita caminar al menos cuatro horas para llegar a él. Desde ahí se observa todo el municipio de Ocotepeque y las montañas de El Salvador.Manuel Aguilar, guardabosques de El Pital, señaló que ellos han encontrado en la peña muchos turistas que entran por la vecina república. "Ellos- los salvadoreños- promueven la peña como lugar turístico y les cobran como cuatro dólares por el recorrido en territorio hondureño".El alcalde de Nueva Ocotepeque, Francisco Adelmo Valle, argumentó: "La ‘Peña Rajada’ tiene más acceso del lado salvadoreño que del nuestro, en vehículo menos de media hora por aquel sector, por eso usan esa ruta".El jefe regional de Cohdefor, Héctor Lara, dijo que han recibido poca colaboración de parte de las autoridades municipales. "Estábamos haciendo la demarcación de la reserva y el alcalde - Francisco Valle- no quiso acompañarnos en la gira". "El hotel está construido en parte hondureña, por eso queremos las coordenadas de los mojones, ya que podrían estar retirados de 200 a 300 metros de la línea fronteriza que debe ser.La situación es crítica, él -dueño del hotel- sabe lo que está haciendo en la parte hondureña. Toda la basura que se produce en el hotel va para la microcuenca de Marchala con la que se abastece Ocotepeque; el alcalde no se ha querido involucrar".Cohdefor determinó en un informe que el crecimiento del turismo salvadoreño acarrea fuertes presiones sobre los recursos del territorio hondureño, a tal grado que la instalación de infraestructura dentro del mismo ha generado considerables impactos negativos en las áreas productoras de agua para uso doméstico de diez comunidades de Ocotepeque."El turismo salvadoreño depende de los recursos naturales aún existentes en Honduras, sin dejar ganancias positivas; lejos de eso somos los depositarios de los desechos provenientes de las acciones turísticas", se quejó.Los salvadoreños nos impidieron el paso al hotel de montaña El equipo de LA PRENSA intentó visitar el hotel de montaña en El Salvador. El camino está después de la comunidad Río Chiquito, en el municipio de San Ignacio.La carretera en medio de las montañas está pavimentada, lo que hace más fácil el acceso. En la entrada de la aldea hay varios rótulos que promocionan El Pital y el hotel de montaña; luego de cinco minutos de recorrido en vehículo llegamos a nuestro destino en la cima de la montaña. Un joven nos hizo señal de parada y nos dijo "son 10 dólares por la entrada, dos por persona y cuatro por el vehículo". Se los dimos y nos entregaron unos boletos.Cuando nos disponíamos a arrancar apareció un señor, que parecía el dueño, y nos preguntó por qué veníamos de Honduras a visitar la zona. Nos dijo que no podíamos subir y nos regresó el dinero. Los pobladores de Los Cortes ya nos habían advertido.

Aire puro, fauna y flora silvestre, especies endémicas, bosque nublado y una vista maravillosa se conjugan en la reserva biológica El Pital.

Este lugar de 2,674.20 hectáreas con más de 10 comunidades asentadas en la zona de amortiguamiento comparte la frontera con El Salvador. Lamentablemente está siendo explotada turísticamente por empresarios salvadoreños.

La zona núcleo de la reserva tiene acceso en vehículo por el lado de El Salvador, por lo que una familia originaria del municipio de San Ignacio, Chalatenango, la utiliza con fines turísticos.

El equipo de LA PRENSA se trasladó a la reserva y después de caminar cinco horas desde la comunidad de Los Cortes observó parte de la infraestructura salvadoreña utilizada para el turismo.

Se constató la existencia en territorio hondureño de senderos turísticos y en proceso de construcción un hotel de montaña que, a criterio de la Cohdefor, se ubica totalmente en tierras hondureñas, coordenadas UTM 270346-1591012, y cuyo drenaje natural es hacia la microcuenca del río Marchala que abastece de agua para consumo doméstico y riego a las comunidades de El Guarín, Pie del Cerro, Antigua Ocotepeque y Azacualpa, todas del municipio de Nueva Ocotepeque.

Nelson Castellanos, técnico de Cohdefor, asegura que el hotel de montaña está construido en área hondureña. "Cuando estábamos delimitando se planificó la ubicación de un rótulo con información de la reserva biológica El Pital en esa zona fronteriza con potencial turístico y por el acceso se decidió entrar por El Salvador, pero cuando nos disponíamos a entrar al sitio turístico apareció el señor Arturo Portillo quien en forma prepotente y malcriada se dirigió al equipo técnico para prohibir terminantemente el acceso por su propiedad y mucho menos para ubicar el rótulo que describe El Pital como área hondureña".

Castellanos añade: "Le dijimos que somos de la Administración Forestal del Estado de Honduras. De inmediato nos dijo: ‘No, no quiero saber nada de ustedes, trabajen en su área por el lado hondureño’. Él sabe lo que está haciendo y nosotros también, ese hotel está en área hondureña".

El sitio
En la zona hay un lugar que le dicen la "Peña Rajada", por el lado hondureño se necesita caminar al menos cuatro horas para llegar a él. Desde ahí se observa todo el municipio de Ocotepeque y las montañas de El Salvador.

Manuel Aguilar, guardabosques de El Pital, señaló que ellos han encontrado en la peña muchos turistas que entran por la vecina república. "Ellos- los salvadoreños- promueven la peña como lugar turístico y les cobran como cuatro dólares por el recorrido en territorio hondureño".

El alcalde de Nueva Ocotepeque, Francisco Adelmo Valle, argumentó: "La ‘Peña Rajada’ tiene más acceso del lado salvadoreño que del nuestro, en vehículo menos de media hora por aquel sector, por eso usan esa ruta".

El jefe regional de Cohdefor, Héctor Lara, dijo que han recibido poca colaboración de parte de las autoridades municipales. "Estábamos haciendo la demarcación de la reserva y el alcalde - Francisco Valle- no quiso acompañarnos en la gira". "El hotel está construido en parte hondureña, por eso queremos las coordenadas de los mojones, ya que podrían estar retirados de 200 a 300 metros de la línea fronteriza que debe ser.

La situación es crítica, él -dueño del hotel- sabe lo que está haciendo en la parte hondureña. Toda la basura que se produce en el hotel va para la microcuenca de Marchala con la que se abastece Ocotepeque; el alcalde no se ha querido involucrar".

Cohdefor determinó en un informe que el crecimiento del turismo salvadoreño acarrea fuertes presiones sobre los recursos del territorio hondureño, a tal grado que la instalación de infraestructura dentro del mismo ha generado considerables impactos negativos en las áreas productoras de agua para uso doméstico de diez comunidades de Ocotepeque.

"El turismo salvadoreño depende de los recursos naturales aún existentes en Honduras, sin dejar ganancias positivas; lejos de eso somos los depositarios de los desechos provenientes de las acciones turísticas", se quejó.

Los salvadoreños nos impidieron el paso al hotel de montaña
El equipo de LA PRENSA intentó visitar el hotel de montaña en El Salvador. El camino está después de la comunidad Río Chiquito, en el municipio de San Ignacio.

La carretera en medio de las montañas está pavimentada, lo que hace más fácil el acceso. En la entrada de la aldea hay varios rótulos que promocionan El Pital y el hotel de montaña; luego de cinco minutos de recorrido en vehículo llegamos a nuestro destino en la cima de la montaña. Un joven nos hizo señal de parada y nos dijo "son 10 dólares por la entrada, dos por persona y cuatro por el vehículo". Se los dimos y nos entregaron unos boletos.

Cuando nos disponíamos a arrancar apareció un señor, que parecía el dueño, y nos preguntó por qué veníamos de Honduras a visitar la zona. Nos dijo que no podíamos subir y nos regresó el dinero. Los pobladores de Los Cortes ya nos habían advertido.

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