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Aug 9, 2013

Iglesia Católica: Lobo y Hernández buscan el poder absoluto

02:09PM  

En un editorial advierten que la destitución de magistrados violan el humanismo cristiano.

Iglesia Católica: Lobo y Hernández buscan el poder absoluto

La Iglesia Católica a través del semanario Fides señala que Juan Orlando Hernández, presidente del Congreso Nacional de Honduras, y el mandatario Porfirio Lobo Sosa, parecieran centrar su mayor interés en gobernar teniendo el control absoluto de todos los Poderes del Estado.

En el editorial de su órgano de divulgación escrito, la Iglesia Católica plasma su posición oficial sobre los últimos acontecimientos en el Legislativo, referidos a la destitución de cuatro magistrados de la Sala Constitucional: Rosalinda Cruz Sequeira, Antonio Gutiérrez Navas, Gustavo Bustillo Palma y Francisco Ruiz Gaekel.

A continuación el contenido textual del editorial de Fides, titulado “Humanismo solidario”:“El humanismo cristiano se fundamenta en la doctrina social de la Iglesia y en los principios de reflexión, criterios de juicio y las directrices de acción, que la doctrina ofrece, se encuentran todos los elementos para promover un humanismo integral y solidario.

El humanismo cristiano tiene como uno de sus pilares fundamentales el respeto a la dignidad de la persona humana. De todas las personas y de cada persona en particular.Los hondureños afortunadamente, en el gran Acuerdo Nacional que está contenido en la Constitución de la República, se afirma lo siguiente: ‘La persona humana es el fin supremo de la sociedad y del Estado. Todos tienen la obligación de respetarla y protegerla.

La dignidad del ser humano es inviolable’. (Art. 59).La misma Constitución agrega: ‘Todos los hombres nacen libres e iguales en derechos. En Honduras no hay clases privilegiadas. Todos los hondureños son iguales ante la ley’. (Art. 60)Lo expresado en los párrafos precedentes ha sido fundamento de la aceptación de recursos de inconstitucionalidad presentados sobre el Decreto 89-2012, ante la Sala Constitucional, referentes a la fenecida Ley de Depuración Policial del 25 de mayo de 2012.

Ley que sostenía un único criterio para determinar la permanencia o la salida de la institución policial, la aplicación de pruebas de confianza a todos sus miembros.Hasta donde muchos entendidos en derecho constitucional han podido afirmar, los recursos no tienen como asunto de fondo determinar si debe haber o no una depuración policial.

Esa depuración es un asunto en que todos los hondureños están de acuerdo que debe ser realizada, de inmediato, y con una gran voluntad política.Existen diputados y organismos del Estado que públicamente han dado declaraciones en el sentido de que la inconstitucionalidad de la ley radicaba en seis violaciones a garantías constitucionales.

Y todo en aplicación a la centralidad de la persona humana que reconoce tanto el humanisno cristiano, como la Carta Magna de los hondureños.Por todas estas razones, ha resultado sorpresiva la reacción del señor presidente Lobo, de una violencia inusitada en su condición de gobernante de todos los hondureños. Lo cual ha dado lugar a una confrontación férrea con magistrados de la Sala Constitucional, a quienes acusó de estar opuestos al proceso de depuración policial.

A la reacción del presidente del Ejecutivo se ha sumado el presidente del Congreso, quien ha guiado al Congreso Nacional a destituir a los cuatro magistrados de la Sala Constitucional que aceptaron los recursos de inconstitucionalidad y al nombramiento de los respectivos sustitutos. La destitución de los magistrados por el Congreso, según analistas de temas legales y políticos, no tiene las características de ser un acto legal, sino que es una resolución estrictamente política.

Lo cual se ha justificado aduciendo precedentes de Gobiernos anteriores en los cuales, también por iguales razones políticas, el Congreso Nacional realizó cambios en la Corte Suprema de Justicia.

Estas actuaciones resultan paradójicas, puesto que tanto el presidente Lobo como el presidente del Congreso, Juan Orlando Hernández, han sido los gestores y promotores de pretender configurar a este Gobierno con el pensamiento del humanismo cristiano. Pero con sus reacciones airadas y sus acciones violatorias de la independencia de los Poderes más bien pareciera que su mayor interés es gobernar teniendo el control absoluto de todos los Poderes del Estado.

De manera que ello les puede conducir a que la persona humana sea despojada de su centralidad en la sociedad, y toda oposición sea aplastada bajo la fuerza del poder omnímodo.Los hondureños están convencidos de que quienes nos gobiernan son los responsables de velar por el fortalecimiento de la democracia y de luchar porque exista equidad social.

Ya que solo de esta manera se podrá alcanzar un crecimiento económico sostenible. Ese es el camino para hacer grandes cambios en Honduras, bajo la égida de la paz y la solidaridad. Pongamos atención a lo expresado por el Señor Jesús: ‘Dichosos los que construyen la paz... Porque Dios los llamará sus hijos’”.

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