ECONOMÍA PYMES
28 de Junio de 2012

De feria en feria con “lo mejor de Honduras”

11:02AM   - Redacción:  redaccion@laprensa.hn

La ambición de Humberto Cruz, un talabartero de la zona oriental, es crear una tradición familiar curtida en cuero.

“Este es mi arte”, comenta Humberto Cruz, no sin un toque de orgullo en su voz mientras pasa su mano sobre el lustroso cuero de una silla de montar, adornada con un intrincado diseño que representa hojas y flores.

La pasión de este talabartero de 35 años, oriundo de Ojojona, Francisco Morazán, pero radicado en Danlí, El Paraíso, por el cuero y la moda vaquera puede percibirse desde el momento en que se lo conoce: botas de cuero de color arena, pantalón vaquero, faja de cuero con una gruesa hebilla metálica y camisa a cuadros.

En su puesto de venta, ubicado temporalmente en los predios del Campo Agas, se siente y se respira un ambiente que hace recordar el viejo oeste estadunidense: el olor de cuero de las sillas de montar, con decoraciones primorosamente talladas a mano, algunas incluso con incrustaciones de metal, también tallado a mano, a fin de darle al diseño un toque de distinción y originalidad. Pero hay más. Filas y filas de botas vaqueras de todas la tallas, diseños y colores adornan las paredes, junto a docenas de tiras de cuero que al observarse con más cuidado, se convierten en fajas con sus relucientes hebillas.

Lo moderno se conjuga con lo antiguo en este pequeño reino de la cultura ranchera cuando se descubre en una vitrina una variedad de fundas de piel a cual más elegante, pero cuando otrora eran fabricadas para portar el infaltable revólver, hoy en día se fabrican para llevar el no menos infaltable celular.

Humberto relata que su puesto ha recorrido pavimentadas autopistas y caminos polvorientos, ya que una parte muy importante de su actividad como pequeño empresario consiste en promover su producto de pueblo en pueblo y de feria en feria, no solo en Honduras, sino a lo largo y ancho de Centroamérica. “Vamos a todas las ferias importantes de Honduras, y a otras más pequeñas. Hemos ido a las de Santa Rosa de Copán, Tegucigalpa, Choluteca, Juticalpa, pero también hemos participado en ferias de El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y hasta hemos ido a Panamá”, comenta.

La presencia de este artesano del cuero en San Pedro Sula obedece precisamente a las actividades de la Feria Juniana, a la que acude todos los años y también reconoce que es en la cual realiza las mejores ventas del año.

Vocación

Humberto descubrió su vocación cuando, siendo apenas un adolescente de 17 años que hasta entonces había trabajado en labores de campo, entró a formarse como aprendiz en el taller de un maestro talabartero de su natal Ojojona. Allí se dedicó a perfeccionar su arte y cuando unos años depués se trasladó a Danlí, trabajó en otra talabartería de esa ciudad. Después decidió probar suerte por cuenta propia, estableciendo su taller junto a otro socio hace 12 años.

Mormón de religión, fue enviado a Panamá por dos años como misionero, a la manera que se acostumbra en esa confesión religiosa, y fue allí cuando al visitar una feria, se dio cuenta del gran potencial que estas ofrecían como herramienta de promoción, por lo que a su regreso a Honduras decidió que llevaría su arte a recorrer las ferias. Tuvo que esperar algunos años para llevar esa idea a la práctica, pues al volver, se encontró con que su socio había descuidado el negocio al punto que terminó cerrando las puertas. Tuvo que esperar unos cinco años hasta afianzar el negocio lo suficiente como para permitirle ausentarse el tiempo suficiente y recorrer el circuito de ferias que visita todos los años.
Legado

Su revitalizado negocio, Talabartería Los Amigos, emplea en este momento a diez personas, todas ellas formadas por él mismo, a razón de una por año.

Una de sus mayores ambiciones es crear una tradición familiar, motivo por el cual ya entrena a su pequeña hija Jimena, de tan solo 6 años, a fin de cultivar en ella el mismo amor que él siente al trabajar el cuero. “A ella le gusta esto”, dice, “quiero que estudie cosas agrícolas, para que se mantenga en el negocio familiar y continúe el legado”.

Humberto se siente muy orgulloso de su arte y de su producto, al grado que los promociona como “Lo Mejor de Honduras” en sus numerosos recorridos.

Recién estuvo en la Feria Isidra ceibeña, en mayo, y en julio se trasladará a Liberia, en la provincia tica de Guanacaste.

Quienes deseen obtener la calidad de sus productos, tendrán hasta el domingo para hacerlo, pues tras la conclusión de la feria sampedrana, se pondrá de nuevo en camino. Costa Rica le espera.

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