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Iniesta, el Don Quijote del fútbol

<p>Por su influencia en el partido y toda la participación de España.</p>

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Andrés Iniesta, igual que Don Quijote, nació en un lugar de la Mancha, y como el personaje de la novela de Miguel de Cervantes, se ha hecho un hueco en la historia de España con su gol contra Holanda en la final del Mundial de Sudáfrica-2010 contra Holanda.Como el caballero de la triste figura, el centrocampista del Barcelona tenía que luchar contra molinos de viento, contra fantasmas gigantes que impedían a España ganar un Mundial.Pero el 11 de julio de 2010, en el Soccer City de Johannesburgo, en el minuto 116 de la final contra Holanda marcó el tanto del triunfo. Ese gol y su buen Mundial solidificaron su importancia en la selección española, que se ha visto reforzada aún más siendo designado mejor jugador de la Eurocopa-2012.En el caso de Iniesta no se puede decir en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiere acordarse. El joven Andrés se acordaba mucho de su pequeño pueblo, Fuentealbilla, en la provincia de Albacete, en la residencia de jugadores del Barcelona, La Masía, cuando fue fichado por el club azulgrana.Todo comezó para Iniesta en Brunete, una localidad en la periferia de Madrid, cuando disputó con el Albacete un torneo infantil en 1996, en que su equipo perdió la final ante el Racing de Santander.En el equipo santanderino había un niño que se llamaba Jonatan Valle, que hacía malabarismos con el balón. Pero como mejor jugador del torneo fue elegido Iniesta. “Este niño no falla nunca”, dijo como explicación el técnico serbio Radomir Antic, parte del jurado que decidía el premio individual.Pese a que le tiraban más los colores del Real Madrid, Iniesta decidió aceptar la oferta del Barcelona y con doce años se marchó a la residencia de jugadores del club catalán.Y en La Masía, donde vivía, muy cerca del Camp Nou, recordaba a su pueblo Fuentealbilla. Sobre todo cuando sus padres y su hermana, que lo visitaban los fines de semana en la ciudad catalana, emprendían cada domingo el viaje de vuelta al pueblo de Albacete en el coche familiar.Pero todas esas lágrimas derramadas entre las paredes de La Masía comenzaron a tener pronto su premio. Fue campeón de Europa Sub-16 y Sub-19 con la selección española.También fue subcampeón mundial Sub-20 en Emiratos Árabes en 2003, tras perder la final contra Brasil por 1-0, en un torneo en que marcó el tanto de la victoria en semifinales contra Colombia.Y es que sus goles casi siempre son importantes, como los dos que marcó en el Mundial, en la primera fase contra Chile (2-1) y en la final frente a Holanda, en un torneo en que fue declarado mejor jugador en tres partidos: los dos mencionados y el de cuartos de final contra Paraguay (1-0).Otro gol significativo fue el que anotó contra el Chelsea en el partido de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones de 2009 en los últimos instantes, un torneo que su club acabaría ganando.Este verano (boreal) celebrará haber sido el mejor jugador de la Eurocopa casándose con Anna, su novia y madre de su hija Valeria.Y el jugador del Barcelona, ese chico humilde al que todos elogian, paseará en el futuro a su niña de la mano por la calle Andrés Iniesta de Fuentealbilla, ese lugar de La Mancha que le recordará ya para siempre.

Andrés Iniesta, igual que Don Quijote, nació en un lugar de la Mancha, y como el personaje de la novela de Miguel de Cervantes, se ha hecho un hueco en la historia de España con su gol contra Holanda en la final del Mundial de Sudáfrica-2010 contra Holanda.

Como el caballero de la triste figura, el centrocampista del Barcelona tenía que luchar contra molinos de viento, contra fantasmas gigantes que impedían a España ganar un Mundial.

Pero el 11 de julio de 2010, en el Soccer City de Johannesburgo, en el minuto 116 de la final contra Holanda marcó el tanto del triunfo. Ese gol y su buen Mundial solidificaron su importancia en la selección española, que se ha visto reforzada aún más siendo designado mejor jugador de la Eurocopa-2012.

En el caso de Iniesta no se puede decir en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiere acordarse. El joven Andrés se acordaba mucho de su pequeño pueblo, Fuentealbilla, en la provincia de Albacete, en la residencia de jugadores del Barcelona, La Masía, cuando fue fichado por el club azulgrana.

Todo comezó para Iniesta en Brunete, una localidad en la periferia de Madrid, cuando disputó con el Albacete un torneo infantil en 1996, en que su equipo perdió la final ante el Racing de Santander.

En el equipo santanderino había un niño que se llamaba Jonatan Valle, que hacía malabarismos con el balón. Pero como mejor jugador del torneo fue elegido Iniesta. “Este niño no falla nunca”, dijo como explicación el técnico serbio Radomir Antic, parte del jurado que decidía el premio individual.

Pese a que le tiraban más los colores del Real Madrid, Iniesta decidió aceptar la oferta del Barcelona y con doce años se marchó a la residencia de jugadores del club catalán.

Y en La Masía, donde vivía, muy cerca del Camp Nou, recordaba a su pueblo Fuentealbilla. Sobre todo cuando sus padres y su hermana, que lo visitaban los fines de semana en la ciudad catalana, emprendían cada domingo el viaje de vuelta al pueblo de Albacete en el coche familiar.

Pero todas esas lágrimas derramadas entre las paredes de La Masía comenzaron a tener pronto su premio. Fue campeón de Europa Sub-16 y Sub-19 con la selección española.

También fue subcampeón mundial Sub-20 en Emiratos Árabes en 2003, tras perder la final contra Brasil por 1-0, en un torneo en que marcó el tanto de la victoria en semifinales contra Colombia.

Y es que sus goles casi siempre son importantes, como los dos que marcó en el Mundial, en la primera fase contra Chile (2-1) y en la final frente a Holanda, en un torneo en que fue declarado mejor jugador en tres partidos: los dos mencionados y el de cuartos de final contra Paraguay (1-0).

Otro gol significativo fue el que anotó contra el Chelsea en el partido de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones de 2009 en los últimos instantes, un torneo que su club acabaría ganando.

Este verano (boreal) celebrará haber sido el mejor jugador de la Eurocopa casándose con Anna, su novia y madre de su hija Valeria.

Y el jugador del Barcelona, ese chico humilde al que todos elogian, paseará en el futuro a su niña de la mano por la calle Andrés Iniesta de Fuentealbilla, ese lugar de La Mancha que le recordará ya para siempre.

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