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Emisión de bonos hará colapsar finanzas: Álvarez

<p>El expresidente del BCIE advirtió que la administración central debe romper un ciclo de endeudamiento.</p>

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Emitir bonos para pagar otros bonos esulta en una peligrosa receta que puede conducir al desastre financiero del país, advierten analistas.En momentos en los que las finanzas públicas no se encuentran en su mejor forma, el Gobierno prepara nuevas reformas fiscales a fin de mejorar sus ingresos, los que en parte servirán para el cumplimiento de las demandas salariales de diversos gremios profesionales, lo que plantea para la actual administración un problema que puede traerle más daños que beneficios.“El problema principal de Honduras no es tanto la recaudación, sino el gasto”, observó en una entrevista televisiva Federico Álvarez, expresidente del BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica), quien agrega que “la recaudación en Honduras no es mala, está más o menos a un 14% del PIB (producto interno bruto); se estima que un 15% del PIB es lo normal”. Sin embargo, ese buen desempeño no es suficiente si no se complementa con medidas para el control de gasto. Según el Fosdeh, la deuda ronda ya el 50% en relación al PIB.Como ejemplo, el banquero describió la situación que ocurre con los bonos, responsables en gran medida del cuantioso endeudamiento interno que enfrenta el gobierno (arriba de 48 mil millones de lempiras) al explicar que “cada vez que vencen los bonos, el Estado emiten nuevos bonos y con eso se pagan los anteriores; (es) como pagar una tarjeta de crédito con otra.El problema es que cada vez que se hace eso, las nuevas necesidades van sumándose sobre lo que ya existe y eso hay que pagarlo emitiendo nuevamente bonos”.Esta práctica crea una madeja cada vez más difícil de desenredar, al grado que genera un peligroso círculo de deuda que amenaza con colapsar la capacidad de maniobra de la administración central, además del riesgo que supone para el sistema financiero adquirir estos instrumentos de un Gobierno con capacidad cada vez más limitadas.“Cuando el Estado comienza a tener dificultades para que alguien le compre los bonos, porque la situación del país se ha deteriorado, porque no hay una situación tal que permita absorber el endeudamiento del Estado, comienza a haber una cierta desconfianza. Entonces, lo que el Gobierno hace es aumentar la tasa de interés, como hemos estado viendo ahora, y la aumenta en las renegociaciones de la deuda”, explicó Álvarez.DEIEnrique Castellón, director ejecutivo de la DEI (Dirección Ejecutiva de Ingresos), cuya meta de recaudación trbutaria para este año es de unos 55 mil millones de lempiras, reporta un porcentaje de cumplimiento entre el 95 y el 96%, justificando el desfase en situaciones como el rechazo judicial de la reforma del 1% del ISR (impuesto sobre la renta).No obstante, el funcionario reconoce que “de nada sirve que se recaude si no baja el gasto. No es que no se está haciendo nada, es una situación crítica, pero se están haciendo esfuerzos”.Castellón ha dicho que una de sus prioridades es eliminar las causas de la ineficiencia en la DEI, no obstante, señala que el voraz apetito del Gobierno para gastar los recursos es una carga “muy pesada para limpiarla en este gobierno”.Como ejemplo, comparó que tan solo los incrementos salariales que exigen los maestros implican un desembolso de 55 mil millones de lempiras, una cifra similar a la que la DEI se ha propuesto recaudar este año para poner a trabajar parte del andamiaje estatal.El país se acerca a niveles insostenibles de deuda: Fosdeh A criterio de los analistas del Fosdeh (Foro Social de Deuda Interna u desarrollo de Honduras), lo más grave de la situación de deuda del Gobierno no es el endeudamiento per se, sino el uso que se le da a esos recursos.“El problema está en el destino que se da a esa deuda; de los 145 mil lempiras que representa todo el aparato estatal, 47 mil millones se van en sueldos y salarios”, explicó el analista de esa oficina, Gabriel Perdomo. El economista advierte que “nos estamos acercando a niveles insostenibles de deuda porque no estamos destinando ese endeudamiento a generar una inversión, sino a actividades que no generan riqueza”.Perdomo apunta que las demandas salariales de los gremios no pueden ser atendidas porque la administración pública no tiene la capacidad y se ve obligasa a echar mano de otros sectores, disminuyendo los fondos para programas sociales o inversión pública, que son ahora menos porque se saca dinero de ahí para pagar más sueldos y salarios.“El gobierno debe reorientar el endeudamiento, porque es muy difícil dejar de endeudarse, pero debe reorientar hacia actividades productivas que generen empleo y riqueza”, concluyó el analista.Ver más noticias sobre Honduras

Emitir bonos para pagar otros bonos esulta en una peligrosa receta que puede conducir al desastre financiero del país, advierten analistas.

En momentos en los que las finanzas públicas no se encuentran en su mejor forma, el Gobierno prepara nuevas reformas fiscales a fin de mejorar sus ingresos, los que en parte servirán para el cumplimiento de las demandas salariales de diversos gremios profesionales, lo que plantea para la actual administración un problema que puede traerle más daños que beneficios.

“El problema principal de Honduras no es tanto la recaudación, sino el gasto”, observó en una entrevista televisiva Federico Álvarez, expresidente del BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica), quien agrega que “la recaudación en Honduras no es mala, está más o menos a un 14% del PIB (producto interno bruto); se estima que un 15% del PIB es lo normal”.
Sin embargo, ese buen desempeño no es suficiente si no se complementa con medidas para el control de gasto. Según el Fosdeh, la deuda ronda ya el 50% en relación al PIB.

Como ejemplo, el banquero describió la situación que ocurre con los bonos, responsables en gran medida del cuantioso endeudamiento interno que enfrenta el gobierno (arriba de 48 mil millones de lempiras) al explicar que “cada vez que vencen los bonos, el Estado emiten nuevos bonos y con eso se pagan los anteriores; (es) como pagar una tarjeta de crédito con otra.

El problema es que cada vez que se hace eso, las nuevas necesidades van sumándose sobre lo que ya existe y eso hay que pagarlo emitiendo nuevamente bonos”.

Esta práctica crea una madeja cada vez más difícil de desenredar, al grado que genera un peligroso círculo de deuda que amenaza con colapsar la capacidad de maniobra de la administración central, además del riesgo que supone para el sistema financiero adquirir estos instrumentos de un Gobierno con capacidad cada vez más limitadas.

“Cuando el Estado comienza a tener dificultades para que alguien le compre los bonos, porque la situación del país se ha deteriorado, porque no hay una situación tal que permita absorber el endeudamiento del Estado, comienza a haber una cierta desconfianza. Entonces, lo que el Gobierno hace es aumentar la tasa de interés, como hemos estado viendo ahora, y la aumenta en las renegociaciones de la deuda”, explicó Álvarez.

DEI

Enrique Castellón, director ejecutivo de la DEI (Dirección Ejecutiva de Ingresos), cuya meta de recaudación trbutaria para este año es de unos 55 mil millones de lempiras, reporta un porcentaje de cumplimiento entre el 95 y el 96%, justificando el desfase en situaciones como el rechazo judicial de la reforma del 1% del ISR (impuesto sobre la renta).

No obstante, el funcionario reconoce que “de nada sirve que se recaude si no baja el gasto. No es que no se está haciendo nada, es una situación crítica, pero se están haciendo esfuerzos”.

Castellón ha dicho que una de sus prioridades es eliminar las causas de la ineficiencia en la DEI, no obstante, señala que el voraz apetito del Gobierno para gastar los recursos es una carga “muy pesada para limpiarla en este gobierno”.

Como ejemplo, comparó que tan solo los incrementos salariales que exigen los maestros implican un desembolso de 55 mil millones de lempiras, una cifra similar a la que la DEI se ha propuesto recaudar este año para poner a trabajar parte del andamiaje estatal.

El país se acerca a niveles insostenibles de deuda: Fosdeh

A criterio de los analistas del Fosdeh (Foro Social de Deuda Interna u desarrollo de Honduras), lo más grave de la situación de deuda del Gobierno no es el endeudamiento per se, sino el uso que se le da a esos recursos.

“El problema está en el destino que se da a esa deuda; de los 145 mil lempiras que representa todo el aparato estatal, 47 mil millones se van en sueldos y salarios”, explicó el analista de esa oficina, Gabriel Perdomo.

El economista advierte que “nos estamos acercando a niveles insostenibles de deuda porque no estamos destinando ese endeudamiento a generar una inversión, sino a actividades que no generan riqueza”.

Perdomo apunta que las demandas salariales de los gremios no pueden ser atendidas porque la administración pública no tiene la capacidad y se ve obligasa a echar mano de otros sectores, disminuyendo los fondos para programas sociales o inversión pública, que son ahora menos porque se saca dinero de ahí para pagar más sueldos y salarios.

“El gobierno debe reorientar el endeudamiento, porque es muy difícil dejar de endeudarse, pero debe reorientar hacia actividades productivas que generen empleo y riqueza”, concluyó el analista.

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