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La limpieza, una tarea titánica en San Fermín

<p>Las festividades atraen a unas 500 mil personas entre españoles y extranjeros.</p>

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El sábado a la salida del sol, el potente chorro de agua que limpia las montañas de basura en las calles de Pamplona intenta no mojar a centenares de personas que siguen todavía de juerga, disfrutando de las fiestas de San Fermín y sus encierros mundialmente conocidos.¡Cuidado! grita un turista a sus dos amigos que se toman unas cervezas. Tienen el tiempo contado para sortear el chorro de agua, cargado de vasos de plástico y desechos de todo tipo.No es nada fácil la limpieza de esta ciudad del norte de España que vive noche y día al ritmo de los Sanfermines, inmortalizados por el escritor Ernest Hemingway en su novela ‘Fiesta’ (The sun also rises) de 1926. La fiesta no se limita a las carreras de los mozos delante de los toros, que reúnen a miles de turistas y apasionados cada mañana a lo largo de una semana, sino que se prolonga hasta la noche en los bares abiertos hasta las 6:00 am.PopularidadY atrae a unas 500 mil personas en una ciudad de 200 mil habitantes. “Cuando hay mucha gente en la calle, pasar entre ellos es muy peligroso porque los camiones son grandes”, comenta Karlos Teres, responsable de 46 años de un equipo de ocho agentes de limpieza que cada mañana intentan evacuar toneladas de desperdicios acumuladas en las calles.En ocasiones el trabajo se complica, porque los agentes deben transportar a los juerguistas borrachos que se quedaron dormidos en los parques de la ciudad. O lo que es peor, disuadir a los que se resisten, a los que se suben al camión e intentan doblar los tubos para parar el chorro de agua.“La mayoría de la gente va pasando pero hay los borrachos típicos que se ponen delante del vehículo, pues al final tienes que empujar a la gente”, cuenta Karlos Teres. Algunos incluso se vuelven violentos. Dos hombres golpearon al conductor de un camión de la limpieza el 6 de julio, el primer día de las fiestas, y tuvo que ser hospitalizado por una fractura craneal y heridas en el rostro. La gente se ha vuelto más agresiva con el paso de los años, lamenta Luis Hualde, a la cabeza del FCC Pamplona, la empresa que se ocupa desde hace 10 años de la limpiar las calles de la ciudad.“Es el caso especialmente a ciertas horas, de madrugada. Yo lo asocio con el consumo de estupefacientes”, explica.Las otras fiestas normalmente no duran más de un día o dos, lo que facilita la limpieza, pero en los Sanfermines “tenemos que encontrar la forma de compaginar 24 horas de fiesta con la limpieza”. AFP

El sábado a la salida del sol, el potente chorro de agua que limpia las montañas de basura en las calles de Pamplona intenta no mojar a centenares de personas que siguen todavía de juerga, disfrutando de las fiestas de San Fermín y sus encierros mundialmente conocidos.

¡Cuidado! grita un turista a sus dos amigos que se toman unas cervezas. Tienen el tiempo contado para sortear el chorro de agua, cargado de vasos de plástico y desechos de todo tipo.

No es nada fácil la limpieza de esta ciudad del norte de España que vive noche y día al ritmo de los Sanfermines, inmortalizados por el escritor Ernest Hemingway en su novela ‘Fiesta’ (The sun also rises) de 1926. La fiesta no se limita a las carreras de los mozos delante de los toros, que reúnen a miles de turistas y apasionados cada mañana a lo largo de una semana, sino que se prolonga hasta la noche en los bares abiertos hasta las 6:00 am.

Popularidad

Y atrae a unas 500 mil personas en una ciudad de 200 mil habitantes. “Cuando hay mucha gente en la calle, pasar entre ellos es muy peligroso porque los camiones son grandes”, comenta Karlos Teres, responsable de 46 años de un equipo de ocho agentes de limpieza que cada mañana intentan evacuar toneladas de desperdicios acumuladas en las calles.

En ocasiones el trabajo se complica, porque los agentes deben transportar a los juerguistas borrachos que se quedaron dormidos en los parques de la ciudad. O lo que es peor, disuadir a los que se resisten, a los que se suben al camión e intentan doblar los tubos para parar el chorro de agua.

“La mayoría de la gente va pasando pero hay los borrachos típicos que se ponen delante del vehículo, pues al final tienes que empujar a la gente”, cuenta Karlos Teres. Algunos incluso se vuelven violentos. Dos hombres golpearon al conductor de un camión de la limpieza el 6 de julio, el primer día de las fiestas, y tuvo que ser hospitalizado por una fractura craneal y heridas en el rostro. La gente se ha vuelto más agresiva con el paso de los años, lamenta Luis Hualde, a la cabeza del FCC Pamplona, la empresa que se ocupa desde hace 10 años de la limpiar las calles de la ciudad.

“Es el caso especialmente a ciertas horas, de madrugada. Yo lo asocio con el consumo de estupefacientes”, explica.

Las otras fiestas normalmente no duran más de un día o dos, lo que facilita la limpieza, pero en los Sanfermines “tenemos que encontrar la forma de compaginar 24 horas de fiesta con la limpieza”. AFP

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