Honduras
Las manos criminales de dos ladrones le segaron la vida a la universitaria Karen Melissa Fernández Amaya, 24, que fue atacada a puñaladas para robarle un teléfono celular y su cartera.
Expresiones de impotencia por tanta inseguridad, lágrimas, indignación y recuerdos de familiares y amigos rodean la partida sin retorno de la infortunada universitaria.
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Los autores materiales del crimen andan sueltos, cubriéndose bajo la sombra de la impunidad.
Parientes, amigos y vecinos de la Zona 4 de la colonia Cerro Grande y compañeros de estudio lamentan el trágico deceso, pero no olvidarán las sonrisas que la joven alegre compartía con ellos, por lo que dejan que la justicia divina se encargue de los criminales.
Karen Melissa falleció el miércoles a las seis de la tarde en el trayecto al Hospital Escuela por heridas de arma blanca (puñal) que le infirieron dos inadaptados sociales en un sector del bulevar Juan Pablo Segundo, cerca de la Universidad Metropolitana, donde cursaba la carrera de Comunicación Social y Pública.
Los hechos
La información que manejan los dolientes es que ella salió del centro educativo a comprar chicles y fue interceptada por dos supuestos ladrones, que la atacaron a puñaladas para robarle el teléfono celular y la cartera con sus pertenencias.
Los malhechores huyeron tras cometer la fechoría mientras compañeros de estudios de la infortunada corrieron a auxiliarla, pidieron auxilio a varios conductores de vehículos que circulaban por el sector, pero nadie se detenía.
Al llegar al centro asistencial ya era demasiado tarde porque la joven había expirado.
Como ocurre siempre, equipos de la Dirección Nacional de Investigación Criminal, Dnic, y de la Policía Preventiva se presentaron a realizar las pesquisas preliminares; sin embargo, los malhechores continúan con sus fechorías sin ser identificados, reveló una fuente.
Los restos mortales fueron retirados horas más tarde de la morgue de Medicina Forense y trasladados a la iglesia católica de dicha colonia, donde fueron velados. Por la tarde se dio cristiana sepultura a la universitaria.
El arma que tienen los dolientes en este momento tan difícil es encomendarse a Dios porque "es el único que puede componer este país", aseguran que no tienen fe en la actuación de la Policía.
Recuerdos inolvidables
"Los mejores recuerdos de mi sobrina los llevo en mi corazón; el día que nació, su infancia, su primer día de escuela y lo cariñosa que era conmigo", expresó Claudia Amaya, tía de la víctima, sin poder contener el llanto.
Manifestó que no les piden nada a las autoridades policiales, sólo al Señor para que aplique su justicia divina. Exhortó a la población a que "doblemos las rodillas, porque él es el único que puede componer este país".
"Pido que todos nos unamos en oración y en fe porque el hombre no es nada sin el Señor", dijo la dama.
Recuerda a su sobrina como una joven alegre, siempre risueña. En términos similares se pronunciaron compañeros de estudio de Karen Melissa, como Claudia Osorio, que la describió como una persona jovial y divertida que siempre tenía una sonrisa para todos y le encantaban las clases.
También estudiaba Derecho
Aseguró que aparte de la carrera de Comunicaciones, la ahora fallecida estudiaba Derecho en la Universidad Católica y que tenía muchos proyectos.
A ella, prosiguió, le gustaban las exposiciones, se desenvolvía muy bien y tenía un proyecto para presentar el viernes sobre los líderes de la comunicación.
Aseguró que para ellos es indignante lo que sucedió porque Karen era una joven con muchas aspiraciones y toda una vida por delante a la que se le truncaron sus sueños.
Mientras una familia sufre por lo sucedido, muchos hondureños esperan que el crimen no quede impune, que la Policía identifique a los responsables y los ponga a buen recaudo.
Pese a que la joven universitaria fue ultimada en un transitado bulevar ningún ciudadano pudo alertar a la Policía para que le diera captura a los malhechores que acabaron con su vida.
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