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Pandilleros salvadoreños entregan armas a Insulza

<p>Las maras salvadoreñas mantienen na tregua que iniciaron hace cuatro meses.</p>

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Con el rostro oculto en capuchas negras, pandilleros entregaron este viernes 77 armas en un simbólico acto celebrado en una céntrica plaza de San Salvador, encabezado por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, como gesto en una tregua que iniciaron hace cuatro meses.Fusiles de asalto estadounidenses M-16 o rusos AK-47, metralletas, escopetas y revólveres, algunos sin sus dispositivos de disparo o inservibles por estar rotos u oxidados, y hasta una mina antipersonal, componían el arsenal cedido por las violentas Mara Salvatrucha (MS-13) y Mara 18 (M-18).Seis pandilleros las colocaron en una tarima en la plaza Gerardo Barrios, en el corazón de la capital, frente a la mesa que presidía Insulza, flanqueado por el vicario militar Fabio Colindres y el ex comandante rebelde Raúl Mijango, los dos mediadores de la tregua vigente desde el pasado 9 de marzo.Al lugar, ubicado a un costado de la catedral, llegaron familiares de pandilleros que están recluidos en cárceles, además de decenas de miembros de las 'maras', quienes observaron el acto desde distintos puntos de la plaza."La OEA se compromete a colaborar, vamos a garantizar este proceso, diremos con mucha franqueza y con mucha claridad lo que está bien y lo que está mal, tenemos experiencia en eso y esperamos aplicarla acá", destacó en un discurso Insulza, quien concluyó con este acto su visita de dos días a El Salvador para constatar la tregua.La Organización de Estados Americanos (OEA) "acompañará" el proceso de tregua y jugará un papel de "verificador", añadió Insulza, que el jueves se reunió con los líderes de la MS-13 y M-18 en un penal de la periferia norte de San Salvador.Concluida la entrega simbólica de las armas, uno de los miembros de la Mara 18 estrechó la mano de Insulza, luego se retiró y se perdió entre los más de 500 espectadores."Este es un hecho inédito con el cual estamos dando un paso más en el camino para lograr una paz social firme y duradera", afirmó Colindres al intervenir en el acto.Para entregar las armas, que llevaban envueltas en sacos de plástico, los pandilleros y familiares formaron una valla para que algunos las trasladaran hasta la tarima de madera, entre aplausos.A la ceremonia acudieron diplomáticos como la embajadora de Estados Unidos, Mary Carmen Aponte; y el procurador de Derechos Humanos, Oscar Luna; pero ningún funcionario del gobierno del presidente Mauricio Funes estuvo presente.Concluido el acto, los pandilleros y familiares abordaron los autobuses que los esperaban a pocos metros, y se marcharon bajo la mirada atenta de medio centenar de policías.Las armas fueron inmediatamente rodeadas por la policía y llevadas para someterlas a análisis que determinen si fueron usadas en crímenes, explicó a la AFP el comisionado de la policía, Mauricio Arriaza.En su reunión con Insulza el jueves, los pandilleros pidieron que el simbólico lote de armas sea fundido para hacer un monumento en conmemoración del inicio de un proceso que busca un acuerdo de paz social.Abel Echeverría, un hombre de 84 años que frecuenta la plaza, criticó que sea un puñado de armas. "Debieron entregarlas todas, así tendría más sentido ese mensaje de que quieren la paz; mucha gente ha sufrido o sufre todavía por culpa de ellos, esto debe acabar de una vez por todas", dijo a la AFP.La tregua, según cifras oficiales, ayudó a bajar de 14 a 5,6 el promedio de homicidios diarios, aunque sectores de la sociedad dudan de su real efectividad pues sostienen que hay desaparecidos y continúan las extorsiones.Las MS-13 y M-18, que vinculadas al narcotráfico han sembrado el terror, además en Guatemala y Honduras, tienen solo en El Salvador a unos 50.000 miembros en la calle, y 9.627 están en prisión

Con el rostro oculto en capuchas negras, pandilleros entregaron este viernes 77 armas en un simbólico acto celebrado en una céntrica plaza de San Salvador, encabezado por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, como gesto en una tregua que iniciaron hace cuatro meses.

Fusiles de asalto estadounidenses M-16 o rusos AK-47, metralletas, escopetas y revólveres, algunos sin sus dispositivos de disparo o inservibles por estar rotos u oxidados, y hasta una mina antipersonal, componían el arsenal cedido por las violentas Mara Salvatrucha (MS-13) y Mara 18 (M-18).

Seis pandilleros las colocaron en una tarima en la plaza Gerardo Barrios, en el corazón de la capital, frente a la mesa que presidía Insulza, flanqueado por el vicario militar Fabio Colindres y el ex comandante rebelde Raúl Mijango, los dos mediadores de la tregua vigente desde el pasado 9 de marzo.

Al lugar, ubicado a un costado de la catedral, llegaron familiares de pandilleros que están recluidos en cárceles, además de decenas de miembros de las 'maras', quienes observaron el acto desde distintos puntos de la plaza.

"La OEA se compromete a colaborar, vamos a garantizar este proceso, diremos con mucha franqueza y con mucha claridad lo que está bien y lo que está mal, tenemos experiencia en eso y esperamos aplicarla acá", destacó en un discurso Insulza, quien concluyó con este acto su visita de dos días a El Salvador para constatar la tregua.

La Organización de Estados Americanos (OEA) "acompañará" el proceso de tregua y jugará un papel de "verificador", añadió Insulza, que el jueves se reunió con los líderes de la MS-13 y M-18 en un penal de la periferia norte de San Salvador.

Concluida la entrega simbólica de las armas, uno de los miembros de la Mara 18 estrechó la mano de Insulza, luego se retiró y se perdió entre los más de 500 espectadores.

"Este es un hecho inédito con el cual estamos dando un paso más en el camino para lograr una paz social firme y duradera", afirmó Colindres al intervenir en el acto.

Para entregar las armas, que llevaban envueltas en sacos de plástico, los pandilleros y familiares formaron una valla para que algunos las trasladaran hasta la tarima de madera, entre aplausos.

A la ceremonia acudieron diplomáticos como la embajadora de Estados Unidos, Mary Carmen Aponte; y el procurador de Derechos Humanos, Oscar Luna; pero ningún funcionario del gobierno del presidente Mauricio Funes estuvo presente.

Concluido el acto, los pandilleros y familiares abordaron los autobuses que los esperaban a pocos metros, y se marcharon bajo la mirada atenta de medio centenar de policías.

Las armas fueron inmediatamente rodeadas por la policía y llevadas para someterlas a análisis que determinen si fueron usadas en crímenes, explicó a la AFP el comisionado de la policía, Mauricio Arriaza.

En su reunión con Insulza el jueves, los pandilleros pidieron que el simbólico lote de armas sea fundido para hacer un monumento en conmemoración del inicio de un proceso que busca un acuerdo de paz social.

Abel Echeverría, un hombre de 84 años que frecuenta la plaza, criticó que sea un puñado de armas. "Debieron entregarlas todas, así tendría más sentido ese mensaje de que quieren la paz; mucha gente ha sufrido o sufre todavía por culpa de ellos, esto debe acabar de una vez por todas", dijo a la AFP.

La tregua, según cifras oficiales, ayudó a bajar de 14 a 5,6 el promedio de homicidios diarios, aunque sectores de la sociedad dudan de su real efectividad pues sostienen que hay desaparecidos y continúan las extorsiones.

Las MS-13 y M-18, que vinculadas al narcotráfico han sembrado el terror, además en Guatemala y Honduras, tienen solo en El Salvador a unos 50.000 miembros en la calle, y 9.627 están en prisión

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