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Albergues, sustento de los “mojados” en méxico

<p>En Veracruz, los migrantes piden consejo a Carmita Gómez, una buena samaritana.</p>

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Son mujeres mayores, pero hacen un gran apostolado: trabajan desde las 7:00 am hasta las 11:00 pm atendiendo a los migrantes que llegan de Centroamérica cansados, golpeados y muchas veces moribundos.Los albergues para migrantes son sin duda los refugios donde durante unos días los mojados toman fuerzas para continuar el camino.En Coatzacoalcos, los sin papeles acuden a un centro de apoyo donde hallan un ángel en quien depositan su confianza. Es Carmita Gómez (74), que sigue todas las instrucciones del padre Uriel Medina Romero, encargado del albergue y párroco de la catedral local, que depositó en ella la confianza para que los migrantes sientan que la mano de Dios está presente en cada acción que hacen por ellos.“Estamos todos los días de la semana pendientes de la llegada de los emigrantes que vienen a refugiarse en este lugar. Nunca ha faltado una mano para ayudar y en estos días que la cantidad se ha incrementado para atender a unos 200 indocumentados que llegan a diario nos hemos multiplicado y a todos les damos techo, alimento y abrigo”, dijo Carmita. Las ayudas fluyen. En el albergue hay zapatos para quienes llegan descalzos y con heridas abiertas por el calor que agobia en el largo camino.La mayoría va solo con equipaje básico: una mochila con ropa y zapatos cómodos, botellas de agua y un teléfono celular. La mayoría son hondureños y en los albergues aprovechan para bañarse, dormir un poco o lavar sus prendas.Carmita cuenta que si algo golpea su corazón es conocer historias de dolor, de padres que en el camino fueron informados de la muerte de uno de sus hijos cuando cruzaban el largo camino o de esposas y mujeres que sin piedad sufrieron abuso.“Cada migrante tiene una historia y créame que todas marcan. Mi corazón está triste porque me encariño de ellos y soy su consejera cuando me lo piden. El albergue está aquí para ser el consuelo de los migrantes, que en su mayoría de Honduras. Son los que hoy deciden arriesgarse y cruzar”, dijo Gómez.

Son mujeres mayores, pero hacen un gran apostolado: trabajan desde las 7:00 am hasta las 11:00 pm atendiendo a los migrantes que llegan de Centroamérica cansados, golpeados y muchas veces moribundos.

Los albergues para migrantes son sin duda los refugios donde durante unos días los mojados toman fuerzas para continuar el camino.

En Coatzacoalcos, los sin papeles acuden a un centro de apoyo donde hallan un ángel en quien depositan su confianza. Es Carmita Gómez (74), que sigue todas las instrucciones del padre Uriel Medina Romero, encargado del albergue y párroco de la catedral local, que depositó en ella la confianza para que los migrantes sientan que la mano de Dios está presente en cada acción que hacen por ellos.

“Estamos todos los días de la semana pendientes de la llegada de los emigrantes que vienen a refugiarse en este lugar. Nunca ha faltado una mano para ayudar y en estos días que la cantidad se ha incrementado para atender a unos 200 indocumentados que llegan a diario nos hemos multiplicado y a todos les damos techo, alimento y abrigo”, dijo Carmita.

Las ayudas fluyen. En el albergue hay zapatos para quienes llegan descalzos y con heridas abiertas por el calor que agobia en el largo camino.

La mayoría va solo con equipaje básico: una mochila con ropa y zapatos cómodos, botellas de agua y un teléfono celular. La mayoría son hondureños y en los albergues aprovechan para bañarse, dormir un poco o lavar sus prendas.

Carmita cuenta que si algo golpea su corazón es conocer historias de dolor, de padres que en el camino fueron informados de la muerte de uno de sus hijos cuando cruzaban el largo camino o de esposas y mujeres que sin piedad sufrieron abuso.

“Cada migrante tiene una historia y créame que todas marcan. Mi corazón está triste porque me encariño de ellos y soy su consejera cuando me lo piden. El albergue está aquí para ser el consuelo de los migrantes, que en su mayoría de Honduras. Son los que hoy deciden arriesgarse y cruzar”, dijo Gómez.

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