Deportes Liga de Honduras
6 de Julio de 2012

Cómo añoran los frijoles

11:05AM   - Redacción:  redaccion@laprensa.hn

Desde que amanece hasta la hora de dormir, los seleccionados Sub-23 viven en un mundo aparte.

Dejaron sus hogares y a sus familias y se internaron en un hotel céntrico de la ciudad. Es su trabajo y no les queda más que obedecer el llamado.

La ilusión estaba en quienes conforman la Selección Sub-23, que meses atrás habían clasificado a Honduras a sus terceros Juegos Olímpicos, que nadie quiere perderse.

El hotel hasta hace poco llamado Mediterráneo pasó a formar parte de la cadena Clarion Suites, por lo que 19 de los 22 jugadores convocados gozaban de las comodidades que permite un hotel cuatro estrellas.

Como algunos de los jugadores estaban probando suerte en Europa, 12 habitaciones dobles con camas queen son ocupadas por los especiales inquilinos.

El cuerpo técnico, compuesto por cinco personas, está en habitaciones sencillas y estratégicamente ubicadas a lo largo de los cinco pisos del hotel para “cuidar” ladisciplina de los menores de 23 años.

Como ya habían estado en concentraciones, las reglas eran conocidas por todos.

Nada de visitas, nada de llamadas al lobby, nada de entrevistas dentro del hotel y, sobre todo, puntualidad inglesa.

Falta menos de un cuarto para las 9:00 am y los jugadores bajan en grupos por las gradas o por el único ascensor del hotel.

Aparte lo hacen los integrantes del cuerpo técnico y un tercer grupo, compuesto por los encargados de hacer el trabajo misceláneo, que incluye utileros, chofer y masajista.

El comedor, que el primer día de concentración había sido compartido con los demás huéspedes, ahora es exclusivamente para ellos. Esto es para darles mayor privacidad a los muchachos porque más de algún huésped se acercaba mientras comían para solicitar un autógrafo o tomarse una foto con ellos.

Por eso, la gerencia del hotel improvisó un comedor aparte en el bar del hotel, sin muchos reclamos, ya que es temporada baja.

En el restaurante hay para escoger variedad de frutas: melón, sandía, papaya, piña, kiwi, y jugos naturales de algunas de estas mismas frutas.

Tostadas con mermelada, panqueques, avena, queso blanco y cereales terminan de conformar el menú de los seleccionados en el desayuno. Son cuatro tiempos que los jugadores degustan alimentos, los tres de rigor y las meriendas entre las comidas fuertes.

El régimen alimenticio es muy estricto. Todo es con ingredientes dietéticos y bajos en calorías.

Los frijoles están prohibidos; es casi un pecado para los seleccionados hablar de ellos.

El menú del almuerzo es muy parecido al de la cena. El plato de entrada es una sopa de res o de pollo.

Después, el plato fuerte combina carne de res, pollo y pescado, todo a la plancha y con aceite de olivo, acompañado por ensaladas. Todo es recomendado por el doctor y el preparador físico.

Son las 9:20 am. Los seleccionados están terminando su desayuno. Algunos ya han comido: son los primeros en pisar el lobby buscando las páginas deportivas de los periódicos.

Al regresar a sus habitaciones, los esperan Internet o el televisor; otros optan por escuchar música, en espera de la merienda, para después salir aproximadamente a las 3:30 pm al entrenamiento. Un autobús para 50 personas los aguarda en la puerta del hotel 20 ó 30 minutos antes. Johnny Leverón, capitán y hombre de la máscara (la usa después de ser operado por una lesión de nariz), agradable y formal, deja un momento el formalismo para subirse al autobús y hacer sonar la bocina, como si fuese un conductor de rapiditos.

Al regresar del entrenamiento, la merienda está lista. La comen con más afán debido al desgaste. Mientras esperan la cena, los jugadores se duchan; luego algunos vuelven a Internet o al cable.

Cuando están en sus habitaciones, estas se ven tan desordenadas como las de los típicos solteros, hasta que las camareras hacen su trabajo.

Para romper con la rutina se juntan en una sola habitación. Aquí es donde resalta la figura del arquero José Mendoza en medio de un grupo de compañeros que se reúnen para reírse con sus ocurrencias.

Mendoza, luego de saber que el golero del Olimpia, Donis Escober, no reforzará a la Sub-23, está más bromista que de costumbre, pues sabe que será el titular en los Olímpicos y eso lo aleja de preocupaciones.

Ya son casi las 8:00, hora de la cena. Nuevamente, la delegación se apresura al comedor para comer. Después de las 9:00 no hay nadie en el comedor, el lobby ni en el área de la piscina. Todos están arriba, en sus pisos correspondientes.

Mañana será otro día. Londres se acerca y mientras los jugadores duermen, muchos de ellos sueñan con la ciudad del gran reloj, vistiendo con orgullo la playera catracha y poniendo en alto el nombre de Honduras.

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